La víctima del homicidio de Os Mallos no presentaba señales de violencia
Para conocer la causa de su muerte, los investigadores aguardan al informe forense y toxicológico

La Policía Nacional trata de estrechar el cerco en torno al caso del hombre asesinado el domingo 12 en un piso de la avenida de Os Mallos. El cuerpo fue descubierto dos días después y, por el momento, todavía no saben a ciencia cierta cómo fue asesinado, dado que no presentaba señales de violencia.
Los investigadores esperan poder avanzar una vez hayan recibido el informe del forense y el de toxicología. El primero esperan tenerlo en su poder en unos días. El segundo puede demorarse bastante más. Mientras tanto, continúan las pesquisas para acotar cuándo murió el hombre de treinta y tantos años, de origen marroquí. Un vecino asegura haber escuchado fuertes ruidos, como de muebles moviéndose, y la voz de una mujer (que identifica con su novia), alrededor de las cuatro y media de la tarde del domingo 12.
Todavía hay que fijar el momento de la muerte, aunque un vecino escuchó ruidos en la tarde del domingo 12
Pero el cuerpo no fue descubierto hasta el martes, cuando un amigo acudió a ver a la víctima y se encontró su cadáver maniatado. Inmediatamente alertó a las autoridades y fue entonces cuando dio comienzo la investigación. Si el informe forense consiguiera fijar la hora de la muerte en la tarde del domingo, eso podría ayudar a estrechar el cerco.
Mientras tanto, la Policía sigue buscando testigos, aunque la mayoría de los vecinos se había enterado de lo que había pasado, incluso una semana después, o no se habían dado cuenta de que la puerta estaba precintada. También están revisando las cámaras de los alrededores, en un esfuerzo por identificar a un sospechoso en las cercanías del piso donde tuvo lugar el crimen.
Un sujeto amable
Los vecinos conocían solo superficialmente a la víctima –“nos saludábamos en la escalera” comenta uno de ellos–, aunque todos le recuerdan como un sujeto amable que ayudaba con las bolsas y que pedía disculpas cuando generaba molestias, como cuando fijaba la alarma del despertador a las cinco de la madrugada, en Ramadán. Se sabe que hasta unos meses atrás, trabajaba como camarero en una panadería del Agra do Orzán, pero se ignora si tenía un empleo en el momento de su muerte.
En cuanto al barrio, el fallecido era un desconocido. “No hacía vida aquí”, aseguran las fuentes de la asociación vecinal consultadas. Muchos están conmocionados por el hecho de que se haya producido un crimen en sus calles, dado que algo así no ocurría desde 2022, cuando mataron a un toxicómano en una pensión de la calle Vizcaya.











