El delegado de Loterías en A Coruña desconocía que su hermano trató de cobrar cuatro veces la Primitiva millonaria
Miguel Reija, en la última vista: “No dije que el boleto estaba cobrado, sino que había aparecido”

La última jornada del juicio de la Primitiva millonaria acoge la declaración de Miguel Reija, delegado de Loterías y Apuestas del Estado, que está acusado de un supuesto delito de blanqueo de capitales o de encubrimiento.
La Fiscalía pide para él seis años de prisión, misma pena que para su hermano Manuel, lotero de San Agustín y acusado de estafa o apropiación indebida por, presuntamente, haber engañado a un cliente el 2 de julio de 2012 para quedarse con la Primitiva premiada con 4,7 millones de euros.
Para el Ministerio Público, Miguel Reija habría utilizado su posición para ayudar a su hermano. El delegado de Loterías llega a esta última jornada del proceso judicial en una situación muy diferente a la del otro acusado. Hasta ahora los testigos relacionados con la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) han respaldado su actuación.
El lotero, no obstante, tiene enfrente el resultado de la investigación policial que pone en duda su versión con pruebas de su propia terminal de cobro. Miguel Reija quiso contestar a todas las partes, tal y como hizo este lunes su hermano.
Tras relatar los hechos ocurridos el 2 de julio, cuando su hermano acudió a la delegación para informar del hallazgo de un grupo de boletos en el que se encontraba el premiado, dijo no conocer las cuatro peticiones de cobro que el lotero hizo en el transcurso de los meses.
La única de la que tenía consciencia era la primera, pero matizó que la finalidad “no era cobrar”, sino evitar “que el premio caducase por el transcurso de tres meses desde su hallazgo”.
También se defendió de la declaración de la lotera de Carrefour, que validó el boleto que después ‘apareció’ en el mostrador de la administración de San Agustín.
Esta testificó que, cuando un hombre acudió a su despacho a reclamar el boleto, llamó a Reija, quien le respondió: “El boleto ya ha sido cobrado. No me llames más”.
Este martes el acusado matizó: “No dije cobrado ni pagado, dije que el boleto había aparecido”.
“Además”, añadió, “la estaba protegiendo, ya que desde 2010 este tipo de consultas se considera sospecha de blanqueo de capitales. Sabía que no era su intención, pero le dije que no me llamase más para no tener que dar parte a la Selae”.
A la pregunta de la fiscal, Olga Serrano, reconoció tener conocimientos de blanqueo de capitales, como cualquier otro delegado. Reija aseguró no haberse planteado “nunca” llamar a la policía cuando su hermano le contó el supuesto hallazgo en su despacho de San Agustín. “No vi actitud ilícita en ningún momento”, dijo.
Además, explicó que cuando su hermano le cuenta todo, no le pareció “relevante” pensar en los boletos premiados con importes pequeños que acompañaban al premiado en el fajo encontrado. “Teníamos el boleto premiado y no vi importante preocuparme por el resto”, comentó. Años después, expresó, fue cuando se dio cuenta de la importancia de los mismos, ya que fueron esenciales para dar con el supuesto legítimo propietario, José Luis Alonso.












