Unos viejos jardines de Méndez Núñez aguardan a los nuevos Cantones
El emblemático parque presenta deficiencias y falta de mantenimiento en fuentes, bancos y monumentos

Las obras han llegado a Méndez Núñez, pero solo a Entrejardines, para unir las dos partes separadas de los jardines. En los últimos años se han ido haciendo arreglos: renovar la Rosaleda, repoblar el estanque de peces, adjudicar una nueva concesión de la cafetería y reparar el reloj floral. Sin embargo, cinco años más tarde, el que quizá es el jardín más emblemático de la ciudad sigue presentando deficiencias que esperan ser solventadas: bancos combados, fuentes que no funcionan y palmeras devoradas por el picudo se encuentran entre los aspectos más destacados.
Uno de los motivos de orgullo de la alcaldesa, Inés Rey, fue que durante su primer mandato consiguió acabar con el botellón que se celebraba en Méndez Núñez, con el estanque como epicentro. El lugar había sufrido durante años las consecuencias de acoger cada fin de semana a docenas de jóvenes para consumir alcohol. Sobre todo la suciedad de vasos, bolsas y botellas, que obligaba a mantener un dispositivo de limpieza extraordinario, aunque tampoco hay que olvidar los problemas que causaba en la vegetación docenas de jóvenes orinando en cualquier rincón. Aquello acabó en noviembre de 2019, antes incluso de que llegara la pandemia.

Ese fue el punto de partida para la serie de mejoras anteriormente citadas, que culminaron con la reapertura de la cafetería Copacabana en mayo de 2022. En palabras de la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, con esta reapertura se recuperó “la vida de los jardines de Méndez Núñez”. Sin embargo, con el paso del tiempo, han surgido algunos problemas que afectan a esta emblemática zona verde que lleva el nombre del héroe de la Guerra del Pacífico Casto Méndez Núñez y que se inauguró oficialmente en 1871.

El palmeral
Quizá el más importante sea la aparición del picudo. Esta plaga de origen asiático devora paulatinamente todas las palmeras de la ciudad, y el único remedio es talarlas antes de que supongan un peligro para el público. Por el momento, no ha sido necesario adoptar esta medida en el emblemático palmeral de Méndez Núñez, pero es solo cuestión de tiempo. En septiembre del año pasado, el Gobierno local reconoció que los escarabajos asiáticos habían sido descubiertos en lo que a estas alturas es, probablemente, el último palmeral de Galicia, plantado hace más de cien años, en 1913.
El palmeral es uno de los emblemáticos rasgos de los jardines de Méndez Núñez y las gigantescas palmeras son obviamente insustituibles. En los últimos meses, algunos ejemplares ofrecen una imagen cada vez más deteriorada, a pesar de los intensos tratamientos y la vigilancia a la que la Concejalía de Medio Ambiente los somete. Todos los expertos coinciden en señalar que solo es cuestión de tiempo.

El tiempo, y la intemperie, es también responsable del estado de muchos de los bancos de los jardines. Los más afectados son los conocidos como “románticos”: los de listones de madera en forma curva, algunos de los cuales fueron pintados con los colores del colectivo Lgtbiq+ como muestra de apoyo. Algunos de estos se encuentran combados, pero hay otros más afectados a los que les faltan listones de madera y que, además, los afean las pintadas, de manera que podrían beneficiarse de un repintado.
Por otro lado, no son los únicos asientos de Méndez Núñez que necesitan un buen repaso: los bancos de azulejos de Méndez Núñez, de los que cuenta con varios, están todos desconchados y presentan grietas que dejan bien claro el estado del abandono en el que se encuentran, tanto el que tiene forma de medio círculo y que se encuentra junto al reloj floral, como los que rodean la base de las palmeras ubicadas frente a la cafetería Atalaya.

Esculturas
Otro punto es el estado de los monumentos. Aunque ninguno presenta desperfectos graves, precisan obviamente de una limpieza, como el de Juan Fernández Latorre, cuyo busto se sienta sobre un pedestal cubierto de verdín, o el de Wenceslao Fernández Flórez. Otros, en cambio, presentan pintadas, como la gran cabeza de Alfredo Suárez Ferrín, cuya mejilla está marcada por un pequeño grafiti que lo afea. Otros monumentos, como el conjunto escultórico de Concepción Arenal, fueron rehabilitados en 2016.
En cuanto a las fuentes de piedra, también muy características de esta emblemática zona verde, los usuarios se quejan de que no funcionan como es debido. El agua se apoza en sus cuencos, sin que brote el chorro que permite a los usuarios saciar su sed. Quizá algunas de estos defectos se solucionen una vez finalizadas las obras de Entrejardines, que crearán una especie de plazuela circular a la altura de la estatua de Daniel Carballo. El Ayuntamiento no ha avanzado nada al respecto pero, sin duda, Méndez Núñez no debe desmerecer los nuevos Cantones que están a punto de nacer.










