Las sillas con más solera del Conservatorio de Danza de la Franja
Dos muebles sorprenden al visitante del edificio de la Diputación: un banco Batlló y una silla Mackintosh, dos diseños que parecen originales pero fueron creados por alumnos del IES Rosalía Mera

El Conservatorio Profesional de Danza de la Diputación de A Coruña, en la calle de la Franja, es uno de esos lugares que guardan algunos secretos interesantes. Entre otros, dos curiosas sillas de esas que tienen nombre y apellidos.
Se trata de un ejemplar del Banco Batlló y una silla Mackintosh Hill House, que llaman la atención de muchos de quienes pasan a diario por este centro de enseñanza.
Banco Batlló
El Batlló es un banco cortejador: dos asientos orientados en direcciones diferentes, que permiten que quienes están sentados miren en sentidos opuestos pero estén cerca como para contarse algún secreto. Fue diseñado por Antonio Gaudí en 1907, con unas líneas simples pero detalladas, en roble macizo y barnizado con un acabado satinado encerado, muy propio de aquella época.
La disposición de los asientos provoca ese peculiar diseño, con tres patas delanteras y solo dos posteriores.
Silla Mackintosh Hill House
El famoso mueble diseñado por Gaudí no es el único que llama la atención a quienes visitan el conservatorio de danza. Hay otra silla también muy curiosa, la llamada Mackintosh Hill House. Diseñada por el arquitecto escocés Charles Rennie Mackintosh, está estrechamente asociada a la Hill House, que también es una de sus obras arquitectónicas de renombre.
También conocida simplemente como Silla Mackintosh, tiene líneas geométricas y un respaldo alto de rejilla. Presenta importantes influencias del Art Nouveau y del Arts and Crafts del propio Mackintosh, quien buscaba fabricar muebles funcionales y que fueran estéticamente agradables.
Mackintosh diseñó esta silla específicamente para la Hill House, una vivienda construida entre 1902 y 1904. La silla formaba parte de un esfuerzo más amplio por diseñar no solo la arquitectura de la casa, sino también el mobiliario interior. Eso significaba idear también mesas, sillas y otras piezas de decoración para crear un entorno armonioso.

Calvo Sotelo
Aunque algunos pudieran pensar que se trata de dos piezas originales, debido a su buena factura, lo cierto es que, en realidad, se trata de unas copias muy bien hechas.
Los responsables de estas réplicas son los estudiantes del grado medio en Instalación e Amoblamento del Instituto de Educación Secundaria Rosalía Mera.
Estas dos sillas de diseño encajan como anillo al dedo en el interior de un edificio majestuoso, antiguo y que tiene mucha historia detrás.
Casa Martelo
El conservatorio fue creado en el año 1990 por la Diputación Provincial de A Coruña con la intención de promocionar la danza clásica. El lugar elegido para establecer la sede de esta escuela fue la casa Martelo, un edificio ubicado en pleno centro de A Coruña, al lado de María Pita, en el número 14 de la calle de la Franja.
El inmueble es de estilo barroco y fue construido durante el siglo XVIII. Entre los años 1835 y 1838, el Ayuntamiento estuvo alojado precisamente en este lugar. A finales del siglo XIX, también acogió la escuela Normal de Maestras.
El edificio perteneció a la familia Martelo, de ahí su nombre, hasta hace algo más de cincuenta años. En 1975, el propietario, Ramón Martelo de la Maza, marqués de Almeiras, lo permutó con el Ayuntamiento cuando era alcalde Jaime Hervada por otro terreno. La finca elegida era un solar no demasiado lejos, en la calle de Pío XII, que es la que rodea al mercado de San Agustín. Al año siguiente, hace ahora cincuenta años, lo compró la Diputación.
El pazo tiene una planta baja, dos pisos y ático, con balcones en ambas alturas. Las buhardillas pudieron ser añadidas posteriormente, al igual que el escudo del siglo XIX. La sencilla fachada contrasta con la barroca escalera de piedra interior. Las sillas llegaron después, para aportar un toque de diseño y de modernidad a un centro donde la belleza es consustancial.









