Cuatro alumnos vislumbran su futuro entre fórmulas y batas de laboratorio en la UDC
Los estudiantes de institutos coruñeses valoran una experiencia en el CICA como un adelanto de lo que podría ser su vida laboral

No todos los ensayos tienen que ver con experimentos: algunos pueden, además, servir para despertar una vocación. Es el caso de lo que Lara Prego, Julia Losada, Antonio López y Martín Calviño, cuatro jóvenes estudiantes de institutos coruñeses, han hecho durante su estancia en el Centro Interdisciplinar de Química e Bioloxía (CICA) de la Universidad de A Coruña, donde pudieron desatar su pasión científica. Y volverán a hacerlo, ya que sus proyectos fueron los cuatro seleccionados de un total de 20 alumnos que participaron en el programa Incrúst@te del centro, pensado para fomentar la vocación científica, y que les permitirá estirar sus ‘prácticas’ en el centro otras dos semanas cuando termine el presente curso.
Si en algo coinciden todos es en la diversión que definió sus labores en el CICA. Así lo explica Losada, del Colegio Maristas Cristo Rey, que trabajó codo con codo con el grupo de Investigación en Reumatología y Salud para “estudiar diferentes tipos de inhibidores naturales que se extraen de algas marinas para ver si se puede inhibir la actividad de una enzima relacionada con la diabetes y usarla en tratamientos”. “Acabé muy contenta porque tenía la expectativa de ver cómo funcionaba un laboratorio”, manifiesta: “Toqué varios campos de la investigación, y no pensé que me fuese a gustar tanto”. “Si me dan la opción de seguir con esto estaré encantada”, afirma rotunda.
Despejar las dudas
En el mismo grupo de investigación también trabajó Prego, del IES Monelos, en su caso investigando la artrosis, enfermedad degenerativa que se da por el desgaste del cartílago. “Lo que se busca es una intervención terapéutica conocida como transferencia mitocondrial, porque la artrosis es provocada por un mal funcionamiento de las mitocondrias de las células del cartílago, con lo que el objetivo es poner células con mitocondrias sanas en las dañadas”, explica. La experiencia fue provechosa: “Aprendí mucho. No tengo muy claro qué quiero hacer en el futuro, y esto puede ser una manera de averiguar qué quiero hacer”.
Otro con las ideas claras es Antonio López (IES Monelos), que estudió la sintetización de biocondensados a través de polímeros, y para quien “era la primera vez que hacía algo de este estilo”: “Tuve mucho contacto con los utensilios de laboratorio. Ha sido una buena aportación a mi experiencia prelaboral, porque yo me quiero dedicar a trabajar en laboratorios y me sirvió para tener más conocimiento de cómo funcionan”, expresa.
También Calviño (IES Rafael Dieste) terminó encantado con la experiencia: “Esperábame unha cousa moito máis complexa e menos divertida, gustoume bastante. Quería ver como era esto para ver se estudo unha carreira relacionada coa química e saio bastante contento e con ganas de volver”. Su estancia se especializó en los análogos de Azul de Prusia, compuestos inorgánicos que se pueden usar para la calefacción natural de una casa. Ninguno de los cuatro sabe si volverá al mismo campo en verano, pero sí que la fórmula de su futuro se despejará con más claridad cuando vuelvan a enfundarse las batas del laboratorio.











