Los dos acusados del caso de la Primitiva millonaria prestan declaración este lunes
El juicio dio por ahora solidez al relato de la Fiscalía, pero las sospechas sobre el delegado no logran cuajar

Cinco jornadas no son suficientes para dar por finalizado el juicio de la Primitiva millonaria que tocó en A Coruña en 2012 y que nunca fue cobrada. Las conclusiones e informes de las partes estaban previstas para mañana, pero la gran cantidad de testigos que han pasado y pasarán por la sala obligaron a reestructurar el calendario, ampliando las sesiones hasta, por lo menos, el martes. Lo que sí está claro es que los dos acusados responderán a las preguntas que se le hagan mañana.
Manuel Reija y su hermano Miguel no tienen la obligación de contestar a nadie más que a sus abogados. De aceptar testificar para la Fiscalía y acusaciones particulares, añadirían una nueva sorpresa a uno de los juicios más mediáticos de los últimos años. El primero, el lotero de San Agustín, se enfrenta a una condena de seis años en prisión por un supuesto delito de estafa o, alternativamente, de apropiación indebida–. El segundo, entonces delegado provincial de Loterías y Apuestas del Estado, está acusado de un supuesto delito de blanqueo de capitales o de encubrimiento, por lo que se pide la misma pena que para su hermano.
De momento, las vistas celebradas entre el lunes y el jueves de la pasada semana sirvieron para cimentar el relato de la Fiscalía, apoyado por la investigación policial que comenzó en 2018 y que se extendió durante años. Los agentes que participaron en el “reto formidable” de dar con el supuesto legítimo propietario del boleto reforzaron con sus testimonios los indicios contra el lotero. También manifestaron que no tienen duda alguna de que José Luis Alonso es el ganador de los 4,7 millones de euros y la víctima del propietario del despacho de San Agustín. El tercer cabo suelto, la demostración de culpabilidad de Miguel Reija, no ha logrado ganar peso hasta ahora.
Los directivos de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) defendieron la actuación del delegado, llegando a afirmar uno de ellos: “Yo en su lugar habría hecho lo mismo. No se me ocurre nada más que pudiese haber hecho”. Solo la fiscal, Olga Serrano, consiguió concluir que este “no asumió su obligación” el día de los hechos, el 2 de julio de 2012.
Dos familias en pugna
Al inicio de la primera sesión del juicio saltó la sorpresa: son dos las familias que reclaman el premio. La primera es la de José Luis Alonso, a quien los investigadores y la Fiscalía consideran el legítimo propietario del boleto premiado.
La otra, la de Manuel Ferreiro, quien llegó a reclamar los 4,7 millones de euros antes del inicio del expediente de hallazgo por parte del Ayuntamiento de A Coruña. Ambos fallecieron, por lo que sus familiares son quienes demandan el premio.
Los hechos
Según la Fiscalía, Alonso, ya fallecido, es el presunto auténtico propietario del boleto de la Primitiva que el 26 de junio de 2012 se selló en la administración de Carrefour de Alfonso Molina. Cuatro días después, el 30 de junio, su combinación fue la ganadora de los 4,7 millones de euros en el sorteo. Ignorante de tal circunstancia, acudió el 2 de julio de dicho año a la administración de loterías de San Agustín, regentada por el ahora acusado de estafa, Manuel Reija.
Este recibió varios boletos que le habría entregado Alonso para su comprobación, hasta que, supuestamente, apareció en la pantalla el mensaje “Premio superior. Llevar resguardo a delegación”, “imprimiéndose el comprobante donde expresamente se recoge la obligación de devolución”. Conocedor del alto importe, según la Fiscalía, el lotero “se lo quedó para sí y no comunicó al apostante dicho extremo”. El lotero volvió a introducir el boleto “dos veces en el terminal” y “ese mismo día acudió a la delegación provincial de loterías y apuestas del Estado de A Coruña regentada por su hermano, Miguel Reija, con la finalidad de acelerar los trámites del cobro del resguardo”.
Lo que testificó la Policía
Los números ganadores de los casi cinco millones de euros pertenecían a una apuesta automática, pero a su validación en Carrefour y comprobación en San Agustín le acompañaron boletos hechos de forma manual con la misma secuencia de números. Este fue el punto de partida para los investigadores, que demandaron a la Selae información sobre apuestas realizadas con los mismos en A Coruña desde 2011 en adelante. También fuera de la ciudad, y ahí aparecían apuestas con este patrón en Fuerteventura, Torremolinos, Caldas de Reis y Palma de Mallorca.
Así, comprobando los viajes del Imserso dieron con José Luis Alonso, vecino de Monte Alto y fallecido en enero de 2014. Para más inri, esta secuencia de números dejó de hacerse en diciembre de 2013, a pocos días de fallecer este hombre. “No tengo ni la más mínima duda de que era él”, comentó un policía.
Sobre la culpabilidad del lotero, los policías, revisando el listado de transacciones de su despacho, vieron que algo no concordaba con su relato –este mantuvo siempre que se encontró el boleto en el mostrador, estando solo, y que lo comprobó y vio que estaba premiado–.
En poco más de un minuto y medio hubo 21 movimientos. En este tiempo, según el registro de la terminal, el cliente comprobó trece boletos, entre ellos, los cuatro sellados en Carrefour, de los que uno era el premiado. Los agentes, además, sostienen que el cliente estaba frente al lotero cuando saltó el mensaje del premio. Por las “mínimas” pausas entre comprobaciones y sellados, los investigadores creen que en ese momento había allí “al menos tres personas” y que Reija le dijo al propietario que el boleto no había sido premiado, a sabiendas de que sí.
Para la policía, además, está “descartado” que Manuel Ferreiro fuese el apostante premiado con 4,7 millones de euros. “No hay registros en la Selae de que se comprobara ese boleto en la administración de la calle Antonio Noche”, dijo un agente. Este hombre, también fallecido, aseguraba que había comprobado el boleto en un bar de dicha calle y que se lo habían sustraído. Los responsables del bar testificaron el jueves y afirmaron no conocer a Ferreiro ni haber recibido una reclamación por tal hecho.
Sin "huevos"
El lotero acusado intentó cobrar el premio en septiembre de 2012 –también lo hizo en más ocasiones en años posteriores–. Su hermana, Belén Reija, declaró que fue “un directivo de Loterías” el que llamó al delegado y le preguntó qué iban a hacer con el resguardo “porque iba a caducar”.
De su testimonio también se desprendió que los hermanos no se plantearon en ningún momento alertar a las autoridades sobre el hallazgo y que el lotero “no tendría huevos a hacer semejante cosa” (es decir, quedarse el premio). Además, apuntando a la “honradez” de los acusados, dijo: “Ninguno tiene mente conspiranoica”.















