La suspensión del concierto de El Último de la Fila en Riazor causaría un caos en los hoteles
Las pocas camas que quedan disponibles lo están al precio más alto del año: entre 382 y 650 euros esa noche

Ver de nuevo juntos a Manolo García y Quimi Portet, y que ese momento mágico sea con el estadio de Riazor como gran postal, se había convertido en una bomba turística y en una de las ecuaciones perfectas para la economía de A Coruña. Más de 24.000 personas habían pasado por caja, buena parte de ellas de otros lugares. La mejor prueba es que esa noche, la del sábado 13 de junio, es la más cara del año para pernoctar en la ciudad. Y aún así encontrar una cama en los principales alojamientos se hace prácticamente imposible.
Por lo tanto, del mismo modo que es sencillo comprender la dimensión del concierto y sus implicaciones económicas en la ciudad, así como la expectación generada desde el anuncio de mayo de 2025, también son evidentes las complicaciones y la espiral de reclamaciones que comenzaría con la cancelación del recital o un cambio de escenario respecto a lo que suponía el estadio de Riazor un sábado de junio.
Imaginemos una pareja madrileña, vasca o catalana que hace algo menos de un año reservó su entrada, organizó sus vacaciones o sus días libres y planificó su estancia en A Coruña para ese fin de semana. Todo ese pack (entrada, desplazamiento y hospedaje) pasaría a un escenario de burocracia y petición de responsabilidades con miles de particularidades a analizar y satisfacer.
Ofertas
Ahora mismo, y sin que se hayan producido cambios oficiales en la localización, la fecha o el formato, la del 13 de junio es una de las noches más importantes del año para la economía y el turismo de la ciudad, solamente por detrás del eclipse del 12 de agosto. De hecho, los precios de las pocas plazas hoteleras disponibles son idénticos.
Para empezar, el único cinco estrellas de la ciudad, el Finisterre, está completo el 13 de junio, al igual que el Meliá María Pita, Attica 21 y Zenit, todos ellos de cuatro. Por su parte, de los que aún tienen alguna vacante, el Atlántico ofrece una habitación por 444 euros, mientras que el Plaza eleva su precio mínimo a los 650 euros. La opción más económica, en un tres estrellas, la ofrece el hotel Avenida, con un coste de 382 euros.
Por su parte, los hostales de alrededor del estadio están a tope desde pocas horas después del anuncio del recital. “Están riéndose de nosotros”, lamenta el propietario de uno de los más tradicionales, que prefiere ocultar el nombre del establecimiento y mostrar una opinión “menos profesional”.
El Gobierno local y la promotora trabajan contrarreloj para encontrar una alternativa al estadio de Riazor, como por ejemplo el muelle de Batería. Queda descartado, tal y como informó El Ideal Gallego, un aplazamiento para el 30 de junio. El motivo esgrimido por el Deportivo es la posible sustitución del césped y la incompatibilidad con los plazos de asentamiento de cara al Teresa Herrera.
Mientras, los hoteleros y los que ya se han gastado su dinero esperan expectantes cualquier movimiento.













