ExpoCoruña se llena con una feria de lo más animal
Pata Pata reúne stands con los cosméticos más delicados para el cuidado animal, hasta un aspirador que lucha contra la gravedad

El recinto de Expo Coruña desprende este fin de semana una energía diferente. Entre el sonido de los silbatos de agility y el murmullo de los jueces internacionales, la feria Pata Pata se ha erigido no solo como un escaparate comercial, sino como un foro de concienciación sobre el papel fundamental que las mascotas ocupan en nuestra sociedad.
La jornada inaugural arrancó con la espectacularidad del Agility. En un circuito diseñado para poner a prueba la simbiosis entre guía y animal, los Border Collies se confirmaron como los reyes de la pista. Con una agilidad casi eléctrica, los ejemplares deleitaron a los asistentes con eslálones y saltos de precisión, demostrando que el deporte canino es, ante todo, una cuestión de confianza mutua.
Más allá del espectáculo, la feria despliega un mosaico de marcas y proyectos que reflejan hacia dónde evoluciona el cuidado de las mascotas. En uno de los stands, Begoña Peche presenta Poodle & Pod, una firma de cosmética natural nacida del vínculo con sus propios perros, un caniche y un podenco.

Entre sus estantes destacan champús específicos según el pelaje, cremas de sol para nuestros compañeros y un bálsamo repelente que, entre risas, asegura haber superado una prueba poco habitual: “Un amigo se lo llevó a la selva amazónica y volvió diciendo que ni un mosquito se le acercó”. Elaborado con laurel, aceite de coco, árbol de té y lemongrass, el producto se aplica en zonas como las orejas, axilas o la base de la cola, convirtiéndose en un escudo aromático frente a los insectos.
A pocos metros, la tecnología también encuentra su espacio. En el stand de Ritello, Miguel Lema y Maribel García muestran el R2 Premium, una máquina que aspira, friega y purifica el aire en un solo movimiento. Con presencia internacional y base en A Coruña para su distribución gallega, la firma apuesta por soluciones integrales para hogares donde los animales forman parte de la familia y, por tanto, también del día a día en la limpieza.

Pero si algo define Pata Pata es su capacidad para tocar la fibra. Rebeca y Miriam, de la protectora Animaneko, ponen nombre y rostro a esa realidad menos visible. Su historia gira en torno a Koa, un gato rescatado siendo apenas un bebé, con una lesión medular que le impide hacer sus necesidades por sí solo. Desde entonces, su cuidado es constante. “Es el c-propietario de la protectora”, bromean, aunque en sus palabras hay más verdad que humor, el compromiso con animales como Koa sostiene el trabajo silencioso de muchas asociaciones.

El universo felino también tiene su momento de foco. Por segundo año consecutivo, la feria acoge un concurso de belleza de gatos, donde cada detalle cuenta. El juez Gerardo Fraga lo explica mientras examina a dos ejemplares bengalíes, el manto, en esta raza, supone 40 puntos de los 100 totales. A partir de ahí, entran en juego la estructura de la cabeza, los ojos o la proporción del cuerpo. “Cada raza tiene su estándar y hay que ceñirse a él”, resume, en un ejercicio que mezcla precisión técnica y mirada experta.

Entre los participantes, destaca Alejandro Santalla con su Maine Coon, Eros, un coloso de 1,2 metros y casi nueve kilos con apenas año y medio. “Pueden seguir creciendo hasta los cinco años”, explica. Su porte impone, pero su carácter, dice, es todo lo contrario: dócil, tranquilo, doméstico. Eso sí, mantenerlo en condiciones de competición exige un cuidado específico, con una dieta controlada y rica en proteínas. No es casualidad que este ejemplar llegue con galones: campeón de España en la World Cup de Gijón y con la mirada puesta ya en citas europeas.












