La hermana de los acusados en el juicio de la Primitiva millonaria: “Mi hermano Manuel no tendría huevos a hacer algo así”
El boleto premiado fue comprobado en la delegación de Loterías tras la visita del lotero, pero no constan datos en la Selae

Cuarta sesión de juicio de la Primitiva millonaria, en el que el lotero de San Agustín, Manuel Reija, se enfrenta a seis años de prisión por estafa, al apropiarse de forma indebida, supuestamente, de un boleto premiado con 4,7 millones de euros en 2012. Su hermano Miguel, entonces delegado de la delegación de Loterías y Apuestas del Estado en A Coruña, se sienta en el banquillo por supuesto blanqueo de capitales, aunque no está presente en la jornada de este jueves.
Tras el testimonio de dos agentes de la Policía Científica encargados de tomar huellas en la delegación provincial, situada en la calle Hospital, así como en la administración de loterías de Carrefour, fueron llamados a declarar por la acusación particular de Manuel Ferreiro dos encargados del bar de Antonio Noche. En este, según el hombre fallecido, se había sustraído su boleto premiado. Solo la acusación de Ferreiro le hizo preguntas, ya que las otras partes consideran que es José Luis Alonso el legítimo propietario del boleto. Estos descartaron que la terminal del bar fuese reemplazada en 2012. “Se trasladó en un mismo día del viejo local al bar en el que nos instamos. Hubo un traslado”.
La declaración que copó más tiempo fue la de Belén Reija, hermana de los acusados. Esta no estaba obligada a declarar, pero escogió hacerlo. La fiscal, Olga Serrano, sacó entonces todas sus cartas y logró que se pudiese esclarecer que el “delegado de Loterías (Miguel Reija) no asumió su obligación” aquel 2 de julio de 2012.
La hermana de los acusados, que trabaja en la propia delegación y aquel día estaba presente en el lugar, testificó que su hermano Manuel “vino a la delegación a las 14.00 o así. Lo vi pálido y pregunté si estaba bien. Pidió ver a Miguel y, ya en el despacho, dijo: ‘Me acaba de pasar una cosa alucinante, no me lo puedo creer’”. En ese momento el lotero comunica que se había encontrado “un grupo de boletos”, que “los cogió y los pasó por la terminal y uno tenía premio”. “No daba crédito”, dijo Belén Reija, quien añadió que “mi hermano lo pasó dos veces para comprobar y Miguel le dijo que se tranquilizase, que cogiese el resguardo y lo llevase a la administración por si alguien iba a reclamarlo”.
No obstante, antes de que Manuel regresase a su despacho de San Agustín, la propia Belén pasó “por la lámpara ultravioleta el boleto, para comprobar si era auténtico. Luego por la terminal, y es entonces cuando vimos la cantidad del premio. Era una cosa inusual, extraordinaria”. El lotero acusado, por lo tanto, se enteró frente a sus hermanos de la cuantía del premio de categoría superior de la Primitiva. La fiscal hizo especial hincapié en la “falta de cumplimiento de la función del delegado, quien no pidió al lotero que trajese el resto de boletos premiados que se había encontrado”. Es más, Serrano preguntó: “Por qué el hermano le dice al lotero que lleve en el bolsillo casi cinco millones de euros y no custodiarlos, que es su obligación?, a lo que la hermana contestó: “Mi hermano dijo que por si alguien iba a reclamarlo”. Es decir, el lotero fue de la calle Hospital a San Agustín con el resguardo por orden del delegado.
La acusación particular, además, preguntó por la comprobación del boleto en la delegación. La terminal, confirmó la hermana, estaba conectada a la Selae, “pero nunca se pudieron obtener datos” de dicha comprobación, añadió la acusación. “¿Se desconectó de los registros de datos de Madrid?”, “no sé qué pudo pasar”, dijo la testigo, quien insistió en que “nunca se habló de quedarse con el dinero. No es que se descartara, es que nunca se habló. Ninguno de mis hermanos tiene mente conspiranoica. Mi hermano (Manuel) no tendría huevos a hacer algo así”.










