La hermana de los acusados en el juicio de la Primitiva millonaria declara que “nunca” se plantearon avisar a la Policía
“Nunca se habló de quedarse con el dinero; no es que se descartara, es que nunca se habló”, aseguró

La declaración más esperada de la jornada de este jueves en el juicio de la Primitiva millonaria cogió por sorpresa a todos. Como dicta el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, los familiares cercanos están exentos de la obligación de declarar contra el acusado en un juicio penal. Pero Belén Reija quiso hablar. Hermana de Manuel, el lotero de San Agustín que se enfrenta a una condena de seis años por estafa, y de Miguel, que en el momento de los hechos que se juzgan era delegado provincial de Loterías en A Coruña, fue recordada por la fiscal, Olga Serrano, de la posibilidad de no testificar. Pero esta no dudó ni un momento: “Quiero hacerlo”.
Durante casi una hora, Belén Reija repasó lo ocurrido el 2 de julio de 2012, cuando, según la investigación y la Fiscalía, Manuel Reija se apropió indebidamente de un boleto de una persona –apuntan directamente a José Luis Alonso, cuya familia reclama el premio en el proceso– que fue a comprobar a su administración varias apuestas, entre las que se encontraba la Primitiva millonaria. La fiscal, Olga Serrano, sacó todas sus cartas y concluyó de la declaración que el “delegado de Loterías (Miguel Reija) no asumió su obligación” aquel día.
La hermana de los acusados, que trabaja en la propia delegación –tres generaciones de los Reija están vinculadas a la delegación provincial–, estaba aquel día presente en el lugar. Este jueves testificó que su hermano Manuel “vino a la delegación a las 14.00 o así. Lo vi pálido y pregunté si estaba bien. Pidió ver a Miguel y, ya en el despacho, dijo: ‘Me acaba de pasar una cosa alucinante, no me lo puedo creer’”. En ese momento el lotero comunica que se había encontrado “un grupo de boletos”, que “los cogió y los pasó por la terminal y uno tenía premio”. “No daba crédito”, dijo Belén Reija, quien añadió que su hermano “lo pasó dos veces para comprobar y Miguel le dijo que se tranquilizase, que cogiese el resguardo y lo llevase a la administración por si alguien iba a reclamarlo”.
No obstante, antes de que Manuel regresase a su despacho de San Agustín, la propia Belén pasó “por la lámpara ultravioleta el boleto, para comprobar si era auténtico. Luego por la terminal, y es entonces cuando vimos la cantidad del premio. Era una cosa inusual, extraordinaria”. El lotero acusado, por lo tanto, se enteró frente a sus hermanos de la cuantía del premio de categoría superior de la Primitiva.
La fiscal hizo especial hincapié en la “falta de cumplimiento de la función del delegado, quien no pidió al lotero que trajese el resto de boletos premiados que se había encontrado”. Es más, Serrano preguntó: “¿Por qué el hermano le dice al lotero que lleve en el bolsillo casi cinco millones de euros y no custodiarlos, que es su obligación?, a lo que la hermana contestó: “Mi hermano dijo que por si alguien iba a reclamarlo”. Es decir, el lotero fue de la calle Hospital a San Agustín con el resguardo por orden del delegado.
Sin datos de la delegación
La acusación particular, además, preguntó por la comprobación del boleto en la delegación. La terminal, confirmó la hermana, estaba conectada a la Selae (Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado), “pero nunca se pudieron obtener datos” de dicha comprobación, añadió la acusación. “¿Se desconectó de los registros de datos de Madrid?”. “No sé qué pudo pasar”, dijo la testigo, quien insistió en la honradez de sus hermanos: “Nunca se habló de quedarse con el dinero. No es que se descartara, es que nunca se habló. Ninguno de mis hermanos tiene mente conspiranoica. Mi hermano (Manuel) no tendría huevos a hacer semejante cosa”.
Sobre por qué el lotero intentó cobrar el premio en septiembre de 2012 –también lo hizo en más ocasiones en años posteriores–, la hermana sostuvo que fue “un directivo de Loterías” el que llamó al delegado y le preguntó qué iban a hacer con el resguardo “porque iba a caducar”. De su testimonio también se desprendió que los hermanos no se plantearon en ningún momento alertar a las autoridades sobre el hallazgo. “Nunca se habló de llamar a la Policía”, concluyó.
Sin respaldo
En la cuarta vista del juicio, en la que no estuvo presente Miguel Reija, también se pudo escuchar el testimonio de la hija de Manuel Ferreiro. La familia de este hombre, fallecido, es una de las dos reclamantes de los 4,7 millones de euros –un premio mayor en la actualidad, debido a los intereses–. No obstante, después del ‘mazazo’ recibido el miércoles, cuando los agentes encargados de la investigación afirmaron descartar a este hombre de la ecuación y apuntar directamente a Alonso como legítimo propietario del boleto, además de a la culpabilidad del lotero, este jueves volvió a ser una jornada en la que su letrada no logró respaldo.
La hija del hombre relató que fue ella quien lo acompañó en septiembre de 2012 a hacer la reclamación a la delegación de Loterías. Su padre afirmaba haber sellado una Primitiva en Carrefour y, días después, la había comprobado en un bar de Antonio Noche donde, según él, se habían apropiado del boleto, el ganador de los 4,7 millones de euros. “El delegado –Miguel Reija– nos dijo que el premio ya había sido cobrado y que el boleto estaba en Madrid, en una caja fuerte”. Al salir de la delegación, su padre le dijo: “Sabes que se están quedando con él”.
Su hija comentó que Ferreiro llegó a acudir al bar de Antonio Noche a reclamar su boleto. “Le dijo a una señora del bar que si se lo devolvían, les daría una gratificación”. Su padre le insistió en que se habían quedado con su premio, pero, días después, Loterías y Apuestas del Estado le contestó a la reclamación que “no era el beneficiario”. También declararon los responsables del bar de Antonio Noche, pero ambos negaron conocer a Ferreiro o que este hubiese ido a reclamar un boleto. La defensa del lotero apuntó al hecho de que la hija de Ferreiro estuvo presente en la sala en dos sesiones, con lo que dejó entrever que su testimonio pudo haberse modificado según lo que escuchó en las mismas.
En la sesión, a su vez, se pudo escuchar el testimonio de una responsable del servicio de asesoría jurídica de la Selae, que fue una de las encargadas de gestionar el expediente de hallazgo para localizar al legítimo propietario del boleto. “Miguel no puso oposición para tramitar el documento”, además de responder a la defensa de Miguel Reija que “el lotero podría haber cobrado el boleto, porque el dueño es quien lo posee porque se trata de un título al portador”.
El juicio continuará el lunes con la declaración de los últimos testigos y el turno de los acusados, que podrán defenderse de los hechos que la Fiscalía les atribuye: para el lotero, responsable de un supuesto delito de estafa –o de forma alternativa de apropiación indebida–, pide seis años de prisión, así como otros seis para su hermano, al que en este caso ve implicado en un supuesto delito de blanqueo de capitales o de encubrimiento.













