Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
El Ideal Gallego Fundado en 1917

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
A Coruña

Ana Rodríguez | “Hemos encontrado un fármaco que podría ralentizar el avance del párkinson”

La investigadora en el Cimus de la USC presenta en A Coruña los resultados de un estudio que abre un nuevo camino en el tratamiento de esta enfermedad

La investigadora Ana Rodríguez
La investigadora Ana Rodríguez
Cedida
0620_bonilla_redideal_251121_veronica.gif
0620_wayalia_redideal_251121_carlos.gif
liceo620

A Coruña se convierte este viernes 17 en la capital de la investigación en materia de párkinson con las VII Jornadas ‘Innovación con impacto’, organizadas por la Asociación Párkinson Galicia-Coruña. Una cita en la que se presentarán novedades en el tratamiento de esta enfermedad como la que detalla la ponente Ana Rodríguez, investigadora en el Grupo de Neurobiología Celular y Molecular en el Centro de Investigación Cimus de la Universidade de Santiago de Compostela.

En la ponencia presentará una nueva evidencia sobre un posible tratamiento neuroprotector. Explíquenos en qué consiste.

Hemos demostrado que un fármaco antihipertensivo de uso habitual en la práctica clínica, el candesartán, podría ejercer un efecto neuroprotector en pacientes con párkinson. En nuestro estudio, a partir del análisis de muestras de sangre de pacientes, hemos comprobado que este fármaco induce cambios beneficiosos en el cerebro, favoreciendo la protección de las neuronas y reduciendo procesos perjudiciales como la inflamación o el estrés celular.

¿Por qué es relevante?

Su carácter prometedor radica en tres aspectos clave: en primer lugar, el fármaco actúa sobre mecanismos fundamentales en la progresión de la enfermedad, como el estrés oxidativo, la inflamación o el daño mitocondrial. En segundo lugar, su efecto no se limita a las neuronas dopaminérgicas, sino que también contribuye a mejorar la función de otras células cerebrales, como las gliales, ampliando así su potencial terapéutico. Y, por último, abre la puerta a la reutilización de medicamentos ya disponibles en la práctica clínica, lo que podría acelerar su llegada a los pacientes con mayores garantías de seguridad.

¿Qué diferencia hay con los tratamientos actuales?

La principal diferencia radica en el objetivo del tratamiento. Mientras que las terapias actuales se centran fundamentalmente en aliviar los síntomas (especialmente compensando la reducción en los niveles de dopamina que tienen los pacientes parkinsonianos), este nuevo enfoque va un paso más allá. Busca proteger las neuronas y frenar su degeneración. Esto abre la puerta a estrategias capaces no solo de tratar, sino de modificar la evolución del párkinson.

¿En qué fase se encuentra la investigación?

En fase II, es decir, ya se ha realizado en pacientes. Aunque los resultados se basan en datos obtenidos directamente de humanos, lo que supone un paso clave en investigación biomédica, el trabajo se encuentra todavía en una fase inicial y requiere ensayos clínicos más amplios para confirmar su alcance.

“La enfermedad se estima que comienza entre 15 y 20 años antes de su diagnóstico clínico; buscamos adelantarnos a ese punto”Ana Rodríguez, investigadora

¿Cuándo podrán acceder a él los pacientes?

Sería muy aventurado concretar una fecha para su llegada a la práctica clínica.

¿Qué supondría este avance en su vida diaria?

Este avance podría aportar una herramienta nueva para el manejo de la enfermedad, al permitir ralentizar su progresión, preservar durante más tiempo la autonomía de los pacientes y reducir el deterioro tanto neuronal como funcional. A diferencia de los tratamientos actuales, el objetivo no sería lograr una mejoría inmediata de los síntomas, sino evitar que estos empeoren con el paso del tiempo.

Su grupo tiene otro proyecto en marcha, ¿de qué se trata?

Sí, en paralelo tenemos en marcha otro estudio que sigue una línea complementaria. Al igual que el anterior, se basa en el análisis de vesículas extracelulares de origen cerebral obtenidas a partir de muestras de sangre, pero en este caso el objetivo es diferente: identificar un panel de biomarcadores que permita diagnosticar la enfermedad en fases muy tempranas, incluso antes de que aparezcan los síntomas.

Cabe recordar que la enfermedad de párkinson comienza muchos años antes de su diagnóstico clínico. De hecho, cuando se detecta, se estima que el  proceso neurodegenerativo pudo haberse iniciado entre 15 y 20 años antes, y que ya se ha perdido más del 50% de las neuronas dopaminérgicas, momento en el que empiezan a manifestarse los síntomas más evidentes. Este nuevo estudio busca adelantarse a ese punto crítico.

¿Han participado usuarios coruñeses?

Sí. Es en este último estudio han participado pacientes de la Asociación Párkinson Galicia Coruña, de ACEM (Asociación Compostelá de Esclerose Múltiple, Parkinson e ELA) y de la Asociación Parkinson Vigo. Si me lo permites, quisiera expresar mi más sincero agradecimiento a todos los pacientes, así como al personal de administración y tratamientos (fisioterapeutas, neuropsicólogos…) y, especialmente, a sus directores: Mila Oreiro, Marcos Moure y Rebeca Núñez. Desde el primer momento en que les presentamos nuestras propuestas, nos han abierto las puertas de sus asociaciones, nos han acercado a los pacientes y nos han transmitido con enorme generosidad sus necesidades reales. Su trabajo, muchas veces silencioso, es fundamental: no solo acompañan y cuidan, sino que también construyen comunidad y esperanza.

¿Estamos más cerca de frenar la enfermedad?

Con prudencia, diría que estamos un poco más cerca. La velocidad a la que avancemos dependerá en gran medida de los recursos disponibles. Un mayor apoyo económico ayudaría a validar antes estos hallazgos y a trasladarlos a la práctica clínica.

0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina
0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_dans_relojeros_redideal_260109_cristina
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina.gif
0620_puertas_delfin_redideal_251212_cristina
PRIMERA-LINEA-620