
La imagen de una manada de jabalíes huyendo de un robot humanoide en Varsovia ha dado la vuelta al mundo. Pero, aunque la escena pueda parecer lejana o incluso futurista, lo cierto es que el problema de fondo no resulta tan ajeno en ciudades como A Coruña.
En la capital polaca, el uso del robot Edward Warchocki ha abierto el debate sobre soluciones tecnológicas para ahuyentar a estos animales. Allí, como en muchas grandes urbes europeas, la presencia de jabalíes en zonas urbanas es cada vez más habitual y genera preocupación por la seguriada y la convivencia.
Sin embargo, en A Coruña la situación vive de una forma más cotidiana y menos tecnológica. En los últimos años, los vecinos han alertado en numerosas ocasiones de la presencia de jabalíes en barrios periféricos e incluso en áreas más céntricas, especialmente durante la noche. Parques, carreteras y zonas residenciales se han convertido en escenarios habituales de estos encuentros.
A diferencia de Varsovia, donde se empiezan a explorar soluciones innovadoras como robots, en la ciudad gallega la gestió sigue apoyándose en métodos tradicionales: avisos a la policía local, intervención de agentes medioambientales o dispositivos de control puntual.
El origen del problema, eso sí, es prácticamente idéntico en ambos casos. La expansión urbana, la abundancia de alimento fácil, como basura o restos orgánicos y la ausencia de depredadores naturales han empujado a los jabalíes a acercarse cada vez más a las ciudades.
El contraste deja una pregunta en el aire, ¿deberían ciudades como A Coruña empezar a mirar hacia este tipo de tecnologías o apostar por reforzar sistemas actuales?











