La Policía aporta luz al juicio de la Primitiva millonaria: descarta a Ferreiro como propietario, apunta a Alonso y traza la “mentira” del lotero

Agentes de Policía que participaron en la investigación del caso de la Primitiva millonaria que recayó en A Coruña en 2012 declaran este miércoles en la tercera jornada del juicio. En el banquillo, el lotero de San Agustín, Manuel Reija, acusado de estafa. A su lado, su hermano Miguel, entonces delegado de Apuestas y Loterías del Estado en A Coruña, acusado por blanqueo de capitales.
Repasando los hitos principales de una investigación que comenzó en 2018 y que se extendió durante cuatro años, el subinspector de la Comisaría e investigador principal del caso, respondió tajante a las preguntas de la Fiscalía y acusaciones particulares de la familia de José Luis Alonso: “El lotero afirmaba estar solo, y no es así; dice que se lo encuentra (el boleto), y no es así; los boletos manuales tienen un patrón”. No solo eso, para este agente, la cadencia temporal el 2 de julio de 2012 en la administración de San Agustín, concluye que “hay una persona frente al lotero” cuando el mensaje del premio salta en la pantalla de la terminal.
Para el policía no hay dudas: José Luis Alonso es la persona que comprobó el boleto ese día, pese a no tener constancia del premio de 4,7 millones de euros. Para ello se refiere al amplio estudio hecho a raíz de datos aportados por la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae). Las apuestas manuales que acompañaron al boleto ganador en su comprobación, así como en su sellado, repetían un “patrón” tanto en A Coruña como en otros puntos de España. Es más: dejaron de hacerse cuando Alonso falleció. Para más inri, de los boletos comprobados, cuatro de ellos manuales, se volvieron a apostar otros cuatro con las mismas combinaciones, las que Alonso repetía con el paso del tiempo. La viuda del hombre declaró horas antes que tanto ella como su hija se enteraron “por la policía” del premio, años después de la muerte de su marido.
El relato del agente también cerró puertas a la acusación particular de la familia de Manuel Ferreiro e hizo caer su alegato: “No hay registros de la Selae de la comprobación de ese boleto en un bar de Antonio Noche”.












