El ganador de la Primitiva millonaria de A Coruña estaba “delante del lotero” cuando se comprobó el boleto
La Policía descarta de la pugna por el premio de los 4,7 millones de euros a la familia de Manuel Ferreiro

De no fallecer, José Luis Alonso se habría enterado hace cinco años de que su pasión por la numerología lo habría llevado a hacerse con 4,7 millones de euros. Esto es lo que concluyen los investigadores que cogieron el caso en 2018 y que hicieron frente a un reto “formidable”, tal y como relataron este miércoles en la tercera jornada del juicio de la Primitiva millonaria.
Todavía queda un largo camino para esclarecer lo ocurrido aquel julio de 2012. La Fiscalía, en la línea de la investigación, solicita para Manuel Reija, lotero de San Agustín, seis años por estafa; para su hermano Miguel, entonces delegado de Loterías y Apuestas del Estado en A Coruña, una condena similar por blanqueo de capitales. Y en la pugna por el dinero, dos familias: la de José Luis Alonso y Manuel Ferreiro, esta última, descartada por la propia Policía.
En una vista marcada por las luces y sombras para las diferentes partes, el peso de las declaraciones testificales la tuvieron los agentes que asumieron la investigación hace ocho años. Y, por primera vez, salió el nombre de la persona que logró iniciar el proceso: José María Vidal. Su denuncia fue la que logró obtener credibilidad del 091, aunque tiempo después se descartase la opción de que fuese el legítimo propietario del boleto.
En su momento, anunció al juez que, como no se estaba atendiendo su reclamación, dejaría de tomar el medicamento Sintrom, que tenía prescrito por sus problemas coronarios. A los tres meses de suspender el tratamiento, Vidal falleció. Este miércoles, uno de los policías que prestaron declaración realizó, a petición de la fiscal, Olga Serrano, una cronología de los hitos de la investigación. “En diciembre de 2018 llega un escrito del juzgado de instrucción número 4, tras la denuncia de Vidal”, relató. En ese escrito la Policía escucha hablar por primera vez del boleto premiado, se le toma declaración al lotero y se empieza a trabajar con los boletos comprobados el 2 de julio de 2012 en la administración de San Agustín.
Los agentes, indicó, le piden entonces a la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) información sobre las combinaciones. Es necesario recordar que los números ganadores de los casi cinco millones de euros pertenecían a una apuesta automática, pero a su validación en Carrefour y comprobación en San Agustín le acompañaron boletos hechos de forma manual con la misma secuencia de números: el 3, 6, 10, 19, 28 y 45. La policía cogió estas cifras como punto de partida y demandó información sobre las apuestas realizadas con los mismos en A Coruña desde 2011 en adelante.
Imserso
A esta petición le siguieron las comprobaciones de los mismos fuera de la ciudad. Y ahí salían Fuerteventura, Torremolinos, Caldas de Reis y Palma de Mallorca. Así, comprobando los viajes del Imserso dieron con José Luis Alonso, vecino de Monte Alto y fallecido en enero de 2014. Para más inri, la investigación aportó otro dato: esta secuencia de números dejó de hacerse en diciembre de 2013, a pocos días de fallecer este hombre.
En mayo de 2019, añadió el agente, declara el lotero de San Agustín, el acusado Manuel Reija. “Aporta parte de un procedimiento administrativo, con un listado de transacciones. Algo no concuerda, y es que en ese documento se ve que hay mucho movimiento en un corto periodo de tiempo el 2 de julio, cuando sale el mensaje del boleto premiado. En menos de dos minutos hubo 21 movimientos y, al solicitar a la Selae más información, vimos que la cadencia era de un movimiento cada dos o tres segundos. Después, pasaron cincuenta segundos hasta el siguiente, algo compatible con que hubiese cambiado la persona –el cliente–”.
Así llegan a la conclusión de que en ese “minuto y pico” en el que se realizan 21 movimientos, se encontraban las comprobaciones de las apuestas manuales, con combinaciones que repetía habitualmente, y del boleto premiado con 4,7 millones de euros. Además, a continuación, el hombre repitió algunas de esas apuestas.
El lotero, según este agente, “volvió a pasar algunos boletos a comprobación para localizar la Primitiva millonaria”. Es decir, Reija habría comprobado de nuevo “el premiado con otros no premiados, seguramente porque recogió una serie de boletos y no sabía exactamente cuál era el premiado”.
A todo ello añadió que “inequívocamente” el apostante y legítimo propietario del boleto “estaba delante del lotero” cuando el mensaje saltó en la pantalla de la terminal. “Hay una infracción penal y un presunto autor claro”, sentenció el agente, que ve claro “que los datos de la máquina contradicen la versión del lotero”, quien aseguró encontrarse la Primitiva premiada cuando estaba solo en su despacho. Otro de los investigadores que ayer declaró en la sala de la Audiencia Provincial sumó peso a su argumento y afirmó tajante: “No tengo la más mínima duda, sería imposible que no fuera él”, en relación a Alonso como legítimo propietario del boleto.
Sin registros de Antonio Noche
Y mientras la Fiscalía y las acusaciones particulares de la familia de este hombre recibían luz a su relato, el de la acusación particular que defiende a la familia del otro reclamante, Manuel Ferreiro, perdía peso. Para la Policía está “descartado” que este hombre fuese el apostante premiado con 4,7 millones de euros. “No hay registros en la Selae de que se comprobara ese boleto en la administración de la calle Antonio Noche”, dijo un agente.
La teoría que siempre mantuvo Ferreiro es que había comprobado el boleto en un bar de dicha calle, donde se lo habrían quedado para, posteriormente, avisar a Miguel Reija y tramar una estrategia para cobrar el premio, en la que el lotero también estaría implicado. En su momento, la querella penal de Ferreiro se archivó y nunca llegó a manos de la Policía Nacional durante la investigación del caso.
Otra de las frases que mayor reacción provocaron en la sala por parte de uno de los policías fue que “si en 2012 se hubiera querido buscar, hubiera encontrado” el legítimo propietario del boleto. “Se podría haber hecho más”, apuntilló. Esto sigue la línea de la declaración de la lotera de Carrefour este martes, que dijo no comprender “que los de Madrid –en referencia a la Selae– no hubiese mirado las cámaras para ver quién selló el boleto”.
En la sesión de este miércoles también declaró una mujer que regenta un estanco en Zalaeta en el que también se sellan apuestas. Dijo que Alonso era cliente habitual, aunque “no venía todas las semanas”. “Recuerdo que traía varios boletos y yo creo que era apuestas fijas –es decir, manuales–”, declaró. Tras esta, y antes de las declaraciones de los agentes, fue el turno de la viuda y la hija de José Luis Alonso. La primera explicó que, inicialmente, no atendió la llamada de la Policía –hace cinco años– pensando que se trataba de un timo y admitió que le sorprendió la noticia del boleto premiado cuando ya tuvo que ir a dependencias policiales. “No sabíamos nada de este premio, nos enteramos por la Policía”, comentó.
Alonso, testificaron ambas, “tuvo un problema con el juego durante una época y fue a rehabilitación. En 2012 ya estaba rehabilitado”. Su mujer, dando por hecho tal recuperación, “lo acompañaba a sellar cuando estábamos de viaje”. La defensa del lotero trató de apuntar a un problema de ludopatía del fallecido para desacreditar el relato.
La viuda de José Luis Alonso y su hija relataron en sus declaraciones detalles sobre las costumbres del hombre. Viajero con su mujer, pasaba las navidades fuera de A Coruña. También hacía escapadas a otros puntos de España con el Imserso. Pero su hija aportó un detalle clave, ya adelantado por la acusación particular que representa a su madre: un extracto de la tarjeta Pass de Carrefour que tenía su padre certifica que compró en el hipermercado el día en que se selló allí el boleto. Y también lo hizo en el supermercado de San Agustín cuando se comprobó en la administración de loterías del acusado.
Alonso, comentó su hija, “sumaba números y, si eran de doble dígito, sumaba y daba otro número más. Por ejemplo, su fecha de nacimiento, el 3 de junio de 1945. Al ser seguidor de la numerología, lo que esto dice es que cada persona tiene un número asignado y esto corresponde a la suma de los dígitos de tu nacimiento”. De ahí, supuestamente, los números elegidos en las apuestas manuales que acompañaron en otros décimos al boleto ganador cuando este se comprobó en San Agustín.
El relato de la Fiscalía
Según la Fiscalía, Alonso, ya fallecido, es el presunto auténtico propietario del boleto de la Primitiva que el 26 de junio de 2012 se selló en la administración de Carrefour de Alfonso Molina. Cuatro días después, el 30 de junio, su combinación fue la ganadora de los 4,7 millones de euros en el sorteo. Ignorante de tal circunstancia, acudió el 2 de julio de dicho año a la administración de loterías de San Agustín, regentada por el ahora acusado de estafa, Manuel Reija, para quien se piden seis años de prisión.
Este recibió varios boletos que le habría entregado Alonso para su comprobación, hasta que, supuestamente, apareció en la pantalla el mensaje “Premio superior. Llevar resguardo a delegación”, “imprimiéndose el comprobante donde expresamente se recoge la obligación de devolución”. Conocedor del alto importe, según la Fiscalía, el lotero “se lo quedó para sí y no comunicó al apostante dicho extremo”. El lotero, una vez el apostante abandonó la administración, volvió a introducir el boleto “dos veces en el terminal” y “ese mismo día acudió a la delegación provincial de loterías y apuestas del Estado de A Coruña regentada por su hermano, Miguel Reija, con la finalidad de acelerar los trámites del cobro del resguardo”.











