La segunda sesión del juicio de la Primitiva millonaria de A Coruña aviva viejas emociones
Los loteros que sellaron el boleto en 2012 aseguran que el delegado dijo que "estaba liquidada" y directivos de Loterías aprecian buena fe en el acusado por estafa

La segunda sesión del juicio de la Primitiva millonaria fue para muchos una jornada especialmente sentida. Entre las palabras de los llamados a declarar –la previsión era que lo hiciesen diez personas, pero el reloj se detuvo en seis–, en el público de la sala reinaba el dolor silencioso. O más bien, la rabia. Varias personas acudieron este martes a la Audiencia Provincial de A Coruña para presenciar la vista y, por sus gestos y susurros, no se trataba de público al uso. Detrás de su visita se encontraban viejos sentimientos que ahora salen a la luz.
Fue en julio de 2012 cuando el premio de 4,7 millones de euros recayó en la ciudad, pero nunca fue abonado. Este lunes, catorce años después, el lotero acusado de estafa, Manuel Reija, y su hermano Miguel, entonces delegado de Loterías y Apuestas del Estado en A Coruña y ahora acusado por blanqueo de capitales, se sentaron por primera vez en el banquillo. Y dos familias, la de José Luis Alonso –a quien la policía y la Fiscalía consideran el legítimo propietario del boleto– y la de Manuel Ferreiro, reclaman el premio.
El primer testigo en acceder este martes a la sala para declarar en esta segunda sesión fue el lotero de Carrefour, marido de la titular de la administración en la que en junio de 2012 se selló el boleto premiado. A las preguntas de la fiscal, Olga Serrano, aseguró que se enteró de que la Primitiva había tocado en A Coruña “un sábado a las diez de la noche, cuando el delegado –Miguel Reija– llamó a mi señora para anunciar que había tocado”. En esta llamada, no obstante, no se dieron “más detalles”. Horas después, “supimos por la persona que nos trajo el cartel que era una apuesta automática, y no supimos nada más”.
Un lunes “de una a dos”, cuando habían pasado dos semanas, “vino una señora preguntando si se había cobrado el premio, diciendo que su madre había perdido el boleto”. Es entonces cuando la lotera, mujer del testigo y titular de la administración, “llamó a Miguel Reija y este le dijo que esa Primitiva ya estaba liquidada. ‘No me llames más. Si alguien quiere algo, que venga a la delegación’, dijo”.
En la administración de Carrefour no tuvieron más noticias de este premio “hasta que un mes después vino un señor, cliente habitual –apuntó a Manuel Ferreiro, cuya familia reclama el premio en el juicio, junto a la de José Luis Alonso– y se acercó a mirar el cartel diciendo que esa Primitiva era suya y que se habían quedado con ella”. Este hombre “volvió al cabo de tres semanas y dijo lo mismo. Yo le dije que pusiese una reclamación en la delegación, y, tiempo después, me llamó para decir que ya lo había hecho pero no le habían contestado”, relató. Lo que ocurrió días después es que “me llamaron de la delegación meses más tarde para tomarnos huellas. Le pregunté a Miguel qué ocurría, y él dijo que no nos preocupásemos, que ya nos informaría”.
El lotero, además de relatar cómo es el funcionamiento a la hora de sellar y dar premios, recalcó que “la ilusión más grande de un lotero es dar un premio, pero este solo nos dio disgustos”. Al término de la declaración, una mujer presente en el público le espetó, mientras este antiguo lotero pasaba por su lado: “Te vas a morir, menudo pieza estás hecho. Eres un cabrón”. Mirándolo fijamente en varias ocasiones, en un momento en el que el acusado Miguel Reija se giró, también tuvo palabras para él: “Mírame, mírame. Moríos los dos”, expresó, en relación a los dos hermanos. Esta mujer, que trató de hablar con uno de los abogados de la acusación particular, sin lograrlo, desveló al final de la sesión su identidad: su marido era, por aquel entonces, apostante de lotería en la administración de Carrefour.
Las cámaras
Frente a la rabia, también compartida por otro hombre que acudió en las dos jornadas del juicio y que afirma ser el legítimo propietario del boleto premiado, chocó la emoción de la lotera de Carrefour, llamada a declarar, al igual que su marido. Esta, visiblemente nerviosa, dijo que “han pasado muchos años y ahora tengo 75. Todo lo que dije en mi declaración por aquel entonces es lo que digo hoy”.
A preguntas de la representante del Ministerio Público, contó cómo se enteró de que el premio de la Primitiva había sido sellado en su local. En la línea de lo que horas antes dijo su marido, añadió, entre lágrimas: “Yo estoy muy dolida porque di el premio con la máxima alegría. Este solo me trajo disgustos, solo quiero que salga la verdad y nada más”. Sobre la investigación, manifestó que, el día que se le tomaron huellas, habló con Manuel Reija sobre lo “buena persona” que era la persona que había encontrado el boleto. Todavía no sabía que era el hermano del delegado de Loterías y Apuestas del Estado.
También añadió que, catorce años después, “no me sale de la cabeza que los de Madrid (la Selae, Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado) no cogiesen las cámaras de seguridad que estaban enfrente de la administración para ver la persona que había sellado el boleto”. Sobre la insistencia de Manuel Ferreiro, quien acudió a su local para asegurar que él era el ganador y que “fue a un bar de Antonio Noche a comprobarlo y allí se lo tiraron para dentro del mostrador”, comentó: “Yo le dije que estaba obcecado, que cómo iba a aparecer el boleto en San Agustín si lo comprobó en Oza”. Tanto la lotera como su marido apuntaron que “nunca” comprobaron boletos que aparecían en el mostrador. “Los tirábamos a la papelera”, dijo la testigo.
Directivos de Loterías
Además de los dos loteros de Carrefour, este martes prestaron declaración directivos de Loterías y Apuestas del Estado –algunos figuraban como imputados en el inicio de la investigación–. El primero fue el director de negocios de la Sociedad Estatal de la Selae en 2012, Juan Antonio Gallardo, quien testificó que en julio de aquel año Miguel Reija “cuenta la incidencia de boletos, uno de ellos una Primitiva”. No obstante, pese a no contar detalles de cómo Manuel Reija había hecho tal hallazgo, “presupusimos veracidad en quien encontró el boleto porque podría haberlo cobrado. Entendí que había una postura honesta en la devolución del resguardo”.
Otro de los testigos, el entonces director de negocios de la empresa estatal, José Miguel Martínez Martínez, contó que el delegado provincial fue a verlo para contar el hallazgo, por parte de su hermano, en un relato que tenía “presunción de veracidad y de conducta incluso honesta”. Aseguró, a su vez, que Manuel Reija podría “haber cobrado el boleto como particular o a través de un tercero”, una afirmación utilizada como línea de defensa por parte del letrado del acusado de estafa para apuntar al buen hacer del lotero: si no lo cobró y avisó a la Selae, no hubo intención de delito.
El por entonces presidente de la empresa estatal también agregó que la declaración de Ferreiro fue descartada aquel año porque “no coincidían ni el relato ni las huellas” y que la Selae no tiene obligación “de hacer averiguaciones”. Por último, durante su intervención expresó que es “imposible” saber si el lotero estaba solo en la administración en el momento en el que encontró el boleto, “incluso analizando los registros de la máquina expendedora”.
En la sesión también declararon como testigos el director de operaciones de la Selae, José Manuel Martínez, y el jefe de servicio comercial, Juan Antonio López Martínez. Ambos negaron haber visto algo que les llamase la atención en los datos analizados. “Actuamos lo mejor que pudimos”, señaló el último, quien afirmó que “un caso así es absolutamente extraordinario. No me extraña que Miguel Reija quisiese hablar directamente con el presidente de la Selae, yo en su lugar habría hecho lo mismo. No se me ocurre nada más que pudiese haber hecho”, concluyó.
El relato de la Fiscalía
Según la investigación policial y la Fiscalía, Alonso, ya fallecido, es el presunto auténtico propietario del boleto de la Primitiva que el 26 de junio de 2012 se selló en la administración de Carrefour de Alfonso Molina. Cuatro días después, el 30 de junio, su combinación fue la ganadora de los 4,7 millones de euros en el sorteo. Ignorante de tal circunstancia, acudió el 2 de julio de dicho año a la administración de loterías de San Agustín, regentada por el ahora acusado de estafa, Manuel Reija, para quien se piden seis años de prisión.
Este recibió varios boletos que le habría entregado Alonso para su comprobación, hasta que, supuestamente, apareció en la pantalla el mensaje “Premio superior. Llevar resguardo a delegación”, “imprimiéndose el comprobante donde expresamente se recoge la obligación de devolución”. Conocedor del alto importe, según la Fiscalía, el lotero “se lo quedó para sí y no comunicó al apostante dicho extremo ni le devolvió el resguardo ni el comprobante expedido por el terminal, convenciendo así al apostante de que no había obtenido premio alguno e impidiendo el cobro del premio”.
El lotero, una vez el apostante abandonó la administración, volvió a introducir el boleto “dos veces en el terminal” y “ese mismo día acudió a la delegación provincial de loterías y apuestas del Estado de A Coruña regentada por su hermano, Miguel Reija, el también acusado –por blanqueo de capitales–, con la finalidad de acelerar los trámites del cobro del resguardo prescindiendo de cualquier procedimiento reglado y como si fuese legítimo poseedor”.
Según la Fiscalía, el acto de “disfrazar” los hechos llevó al lotero a decir que se había encontrado el boleto, “insistiendo en su solicitud de cobro en diversas ocasiones a través de escritos”. El Ministerio Público solicita para el lotero seis años de prisión por estafa o, de forma alternativa, por apropiación indebida. Para su hermano pide una condena similar por blanqueo de capitales.












