“Fuimos a enseñar, pero aprendimos más”: la experiencia de dos enfermeras con una ONG de A Coruña en Guatemala
Purificación Caro y Paula Nerea Amaral viajaron con la ONG coruñesa Por qué no? al Lago Atitlán, donde impartieron talleres en salud femenina y primeros auxilios

“Si pudiera resumir este viaje en una sola palabra sería sueños”. Así se expresan Paula Nerea Amaral y Purificación Caro, las dos enfermeras de Málaga que han realizado un voluntariado en Guatemala con la ONG coruñesa Por qué no? Un viaje que, en realidad, comenzó en África.
Fue en Zimbabue donde estas dos profesionales sanitarias coincidieron con el presidente y vicepresidente de Por qué no?, Jorge Rodríguez y Luis Gallego, respectivamente. Las enfermeras conectaron con la ONG y decidieron viajar a A Coruña para conocer la labor de la entidad desde Novo Mesoiro, donde aprovecharon para comprar productos de artesanía que la organización trae desde Guatemala.
Y precisamente fue ese país donde terminaron haciendo el voluntariado. “Siempre quise realizar una cooperación fuera de España, pero nunca pensé que sería en Guatemala. Ahora lo entiendo”, reflexiona Amaral.
Las dos amigas viajaron en enero y allí pasaron tres semanas en las que fueron a enseñar, pero también se llevaron aprendizaje de vuelta. Recorrieron varias escuelas y proyectos sociales en los pueblos que rodean el Lago Atitlán, como San Lucas, San Juan o San Antonio de Palopó, donde impartieron talleres en primeros auxilios y en salud femenina para prevenir enfermedades. “Las mujeres acudieron a pesar de sus propios prejuicios y tabúes culturales. Uno de los momentos que más disfruté fueron las charlas posteriores a estos talleres. Nos quedamos allí, compartiendo un tamal, y en ese espacio, sin prisas ni restricciones, surgían dudas”, explica una de las enfermeras.

Soñar pese a todo
Las enfermeras conocieron de primera mano testimonios que les marcaron sobre un país que se mostró “desde el primer momento acogedor”. “Allí las mujeres han aprendido a luchar, por sus hijos y por sus sueños. Quieren algo diferente y se esfuerzan cada día por conseguirlo”, afirma Paula Amaral.
“Una de las cosas que más me llamó la atención fue el comentario de una de las profesoras de San Antonio. Nos explicó que la asignatura que más les cuesta desarrollar a los niños es arte. El simple hecho de dibujar, crear, usar la imaginación... de soñar. Les resulta difícil porque hasta que no te dicen que hay algo más allá de la vida que conoces, ni siquiera lo puedes imaginar. No les han enseñado cómo hacerlo, pero ahí están las madres, soñando por ellos”, afirma.
Por eso, estas dos profesionales sanitarias sitúan los sueños como el resumen de una gran experiencia en la que sintieron la fuerza de las mujeres en un país con una cultura marcadamente machista donde los índices de violencia y pobreza son muy significativos.
“Conocer la situación social de un país y sentir que, a pesar de todo, las personas siguen soñando con una pequeña biblioteca, con un lugar que sea refugio de los sueños, un espacio apartado de la realidad... Nosotras pudimos enseñarles conocimientos sobre primeros auxilios, higiene femenina, alimentación y cuerpo humano, pero ellos nos han enseñado mucho más”, zanjan las enfermeras.











