El okupa con diógenes en A Coruña que lo mismo "come de los contenedores que se da un atracón en una cervecería"
La tranquilidad de Mesoiro Viejo, al que se le considera casi un pueblo, se ha visto alterada por un irregular que, según los vecinos, vacía contenedores y es una “amenaza” para la salubridad
La llegada de un okupa al barrio de Mesoiro Vello no solamente ha alterado la habitualmente tranquila rutina de lo que puede considerarse un pueblo en el extrarradio de la ciudad. También es una amenaza a la salubridad de una zona poco habituada a lidiar con este tipo de situaciones, debido a la más que evidente tendencia y querencia por la acumulación de residuos. Quizás por eso, y después de casi seis meses de enfrentamientos, estoicismo y fallidos intentos de solucionar los problemas por su cuenta, los vecinos se han decidido a lanzar un desesperado grito de socorro. “Con este tío no hay quien pueda, y la propia Policía nos dice que no puede hacer nada, al estar en una propiedad privada”, relatan los que sufren situaciones de todo tipo cada día.
Hay que remontarse a las últimas semanas de 2025 para poner fecha a la llegada de un individuo, de entre 60 y 70 años, a la casa del antiguo zapatero de la zona. “Llevaba muchos años cerrada, porque los hijos apenas venían después de fallecer, así que reventó la cerradura, y se metió ahí”, indica Javier Hurtado, presidente de la agrupación vecinal, quien además asegura que a este okupa no lo quieren ni siquiera otros más ‘civilizados’. “Ya lo intentó en una casa cercana, pero lo echaron los que vivían allí, que no dan tantos problemas”, añade.
Robo de carritos
En menos de medio año, la lista de motivos de confrontación han ido de la mano de la tensión que provoca entre los vecinos. El punto okupado, entre la entrada del Camino del Pouporón y la Rúa Pequena, rebosa desperdicios y basura. “Roba los carritos de los supermercados y vacía los contenedores para llevarse la porquería y dejarla en la mitad de la calle, con los problemas que eso genera”, lamenta Hurtado, a quien el ejercer de líder le ha costado más de un disgusto: “Me ha rayado el coche, tanto a mí como a mi hijo”.
No es el único de los comportamientos que desconcierta a quienes lo ven con actitud “desafiante” cada día. Es tan habitual “verle robar carritos o comer de los contenedores como darse un atracón en una de las cervecerías del polígono de Pocomaco”. Además, según cuentan algunos vecinos, existe una explicación para haber escogido Mesoiro. “Él dice que vivía con sus hijas en Novo Mesoiro, y que se marchó para no matar a alguien”, relatan. También hay quien dice haber frustrado algún otro intento de apertura de pisos vacíos. Quizás, la idea es crear una urbanización okupa en pleno pulmón verde.











