
La vida del doctor Diego González Rivas es una constante contrarreloj, no solo por la gravedad de los casos que trata -que precisan de atención inmediata- sino también porque al tener que viajar por todo el mundo debe estar pendiente del transporte y de moverse con velocidad.
Así ha ocurrido también esta Semana Santa, en la que el médico coruñés no ha descansado. Este Viernes Santo compartía a través de sus redes sociales sus últimas intervenciones. Fueron en Perú, país en el que solo estuvo durante doce horas pero en las que le dio tiempo a operar a dos pacientes.
"Visita fugaz a Lima para operar a dos pacientes con tumores complejos tras quimioterapia e Inmunoterapia (dos lobectomías con linfadenectomia radical). Menos de 12 horas en el país y vuelta a casa con lo cual no doy tiempo ni para tener jet lag", explica el doctor González Rivas.
Porque el médico coruñés se ponía entonces de camino a España después de unas semanas en las que pasó por hospitales de China o Rumanía y en las que incluso le dio tiempo a recibir el reconocimiento de Embajador Honorario de la Marca España de manos del rey Felipe, aunque para ello tuvo que mandar a sus padres como enviados especiales, ya que él estaba dando un curso en la localidad china de Guangzhou.










