
La avenida de A Pasaxe tenía previsto su reapertura esta pasada medianoche tras acometerse en los días previos la demolición del viaducto de acceso al Chuac, el conocido popularmente como ‘scalextric’.
La conselleira de Vivienda y Planificación de Infraestructuras, María Martínez Allegue, junto con la delegada territorial de la Xunta, Belén do Campo, y el gerente del área Sanitario de A Coruña y Cee, Luis Verde, supervisó en la mañana de ayer las actuaciones realizadas en la zona, que obligaron al cierre de la circulación.
Allegue explicó que las actuaciones avanzaron con más agilidad de lo previsto, teniendo ya completada la demolición de la parte del viaducto programada para esta semana. Siguiendo la planificación, la operación se inició el lunes con el derribo de parte de los segmentos del viaducto situados en los bordes de la AC-12, concentrando las actuaciones más complejas esta semana, lo que posibilita la reapertura del tráfico.
Cabe destacar que se demolieron aproximadamente 4.000 toneladas que se acopiarán provisionalmente, para luego reutilizar este material como relleno de los viarios de la propia obra que se está llevando a cabo.
La conselleira agradeció la intensa labor de los profesionales que estuvieron trabajando estos días, durante las 24 horas, para agilizar al máximo las obras y reducir las molestias a la ciudadanía y las aficiones al tráfico.
Las actuaciones más complejas se concentraron esta semana, unas jornadas de menor tráfico
Hace falta recordar que, una vez acometidos los trabajos en el tramo 2, que es el más largo y singular del proceso, la programación de las obras seguirá en los próximos días, con el derribo de los restantes, pero ya sin perjuicio para el tráfico en la avenida del Pasaje.
Mientras continúe la demolición del resto de la estructura, prevista a lo largo de las próximas semanas, se avanzará con la ejecución del nuevo viaducto para la zona.
Menos problemas
Los trabajos se ejecutaron con celeridad gracias al dispositivo habilitado para este fin. Este lo explicó Do Campo a principios de semana, cuando indicó que el despliegue consistía en cuatro decenas de trabajadores, repartidos en varios turnos para poder llevar a cabo las labores de demolición durante las 24 horas del día, lo que no solo minimizó las molestias al tráfico, que vuelve a rodar hoy por la zona, sino que también redujo las molestias a los vecinos.
Los inconvenientes también fueron menores al ejecutar las obras en los primeros días de Semana Santa, de menor afluencia de vehículos por la avenida, otro factor que redujo la influencia en el tráfico rodado mientras se demolió el viaducto.










