El “escándalo estético” de Os Mallos es temporal: las vallas de madera desaparecerán
Las estructuras colocadas en las jardineras de las calles Santander y Vizcaya generaron polémica en el barrio

Aceras del barrio de Os Mallos aparecieron ‘valladas’ hace una semana. La calle Santander, así como su intersección con la calle Vizcaya, sorprendió a los vecinos el pasado domingo con la presencia de vallas de madera instaladas en sus jardineras. Desde entonces, los residentes del barrio calificaron la decisión de “escándalo estético” y se temían que fuese el aspecto definitivo de la vía. No obstante, fuentes municipales confirman que se trata de una medida provisional y que desaparecerá una vez crezcan las zonas verdes en las que están colocadas estas maderas.
Tal y como sostiene residentes de la zona, la decisión del Gobierno local de instalar estas vallas está respaldada por el hecho de que los vehículos aparcaban sobre la tierra de las jardineras, impidiendo que crezca la vegetación. No obstante, grupos de redes sociales como el de Os Mallos arquitectura racionalista, con casi 2.000 seguidores y que busca proteger y difundir el estilo arquitectónico del barrio, se pronunciaron al respecto. La instalación de las estructuras de madera, señalaron hace días, “plantea un problema claro de criterio urbano cuando se consolida como solución permanente”.
Uno de los problemas destacados de esta medida es “la falta de integración, con ausencia de diálogo con la escala, materialidad y lenguaje arquitectónico racionalista del entorno”. También hablaron de la “ocupación excesiva de la sección peatonal, afectando la continuidad y legibilidad”, así como de la “contaminación visual” y la “baja durabilidad”. En otras zonas, como Santa Lucía, este tipo de estructura fue instalada mientras crecían las plantaciones de las jardineras. Una vez se cumplió el periodo de crecimiento, fue retirada. En Os Mallos, por lo tanto, todo quedará en un susto. No sin antes haber tirado de retranca: “Si lles poñen algo de palla han de porse ben contentos os xabaríns!”, bromeó un vecino esta semana.










