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A Coruña

El día en el que el centro de A Coruña se quedó sin sitio en las terrazas

La combinación de factores dio en el día soñado por los hosteleros de La Marina y María Pita

La plaza de María Pita abarrotada con cruceristas en las terrazas
La plaza de María Pita abarrotada con cruceristas en las terrazas
Quintana
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No era el juego de la silla, pero casi. Puede decirse que la tormenta perfecta (o la jornada en este caso) para la hostelería de A Coruña tuvo lugar entre el mediodía y las tres de la tarde de este viernes. Como si de un gran concierto o un partido del Dépor se tratase, los empresarios colgaron el cartel de 'no hay asientos' durante buena parte de la mañana. Entonces el sol calentaba, los cruceristas estaban en lo que podrían denominar su 'prime', y los turistas nacionales arribaban a una ciudad que les recibía con clima primaveral. Además, muchos coruñeses iniciaban una semana de vacaciones con el centro brillando como nunca.

La consecuencia es que ya no se trataba de elegir un sitio u otro, sino de encontrar acomodo en una mesa en cuanto uno de los clientes se levantaba a pagar la cuenta. Una situación soñada y que cogió por sorpresa a muchos trabajadores, que se vieron sobrepasados. Eso sí, en honor a la verdad hay que decir que es envidiable el manejo del inglés de buena parte de los profesionales del sector a la hora de enfrentarse a uno de los mayores desembarcos ingleses desde Drake.

El Arvia, con más de 6.600 cruceristas a bordo, supuso toda una bendición para la hostelería del centro. “Nunca en mi vida había visto el local así”, afirmó un empleado de un bar de María Pita, donde había casi tantas sillas llenas como en el recital de la Sinfónica de Galicia en agosto. Como quiera que a muchos de los cruceristas es fácil identificarlos, el rastro de las chanclas con calcetines y la lengua de Shakespeare en sus diferentes acentos llegó hasta Juan Flórez, quizás con el primer Zara de la historia como reclamo.

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