Trescientas razones para conocer en la Fundación Barrié al mago de las joyas René Lalique
Una exposición muestra hasta el próximo doce de julio el trabajo del artista del art nouveau y art decó

A lo largo de los tiempos, las joyas han sido siempre una muestra de estatus y de poder, en donde importaban más los materiales que el diseño. Eso fue así hasta que llegó René Lalique (Ay 1860-París 1945), uno de los principales responsables de que la belleza fuera uno de los criterios con más peso a la hora de crear adornos para los más ricos. La Fundación Barrié presentó ayer la exposición dedicada al artista francés, con cerca de 300 piezas que permiten descubrir de cerca cuál fue su trabajo y su influencia en la democratización de la joyería.
'Lalique, la belleza en el art nouveau y el art decó' es la mayor exposición organizada hasta la fecha sobre el artista. Con donaciones del Musée Lalique de Wingen-sur-Moder, en Francia, y del lisboeta Museu Calouste Gulbenkian, además de colecciones privadas, la muestra realiza un recorrido por la trayectoria, con especial atención a sus dos facetas más importantes: las joyas y el vidrio.
Con un gran retrato del artista a modo de recibimiento, el visitante se encuentra con una cronología en la que se explica todo su recorrido artístico, haciendo especial hincapié en su presencia en la Exposición Universal de París 1900, un momento que marcó un hito en su carrera. De hecho, hay una pieza que Lalique tenía en su stand en la feria, la barandilla 'Mujer alada', realizada en bronce.

Enfrente, el espectador puede ver diferentes dibujos de sus creaciones, algo que va un paso más allá en un espacio en el que se muestran varias peinetas con el boceto detrás, para comprobar cómo trabajaba y cómo era el resultado final desde que salía de la mente de su creador para convertirse en una realidad.
En la muestra pueden verse varios ejemplos de las joyas que diseñó y de otras piezas que creó cuando comenzó a dar un giro a su carrera para enfocarse más en el vidrio, que siempre trabajó pero que en su madurez empezó a producir de una manera más industrial. En este sentido, fue definitiva su colaboración con el perfumista François Coty, con el que diseñaba frascos especiales en los que lo importante ya no era solo el contenido sino también el continente.
Su genialidad no se limitaba solo a la orfebrería o el vidrio: suyos eran los tapones de radiador de los coches de lujo de los años veinte, además de elementos decorativos para los trasatlánticos o los departamentos de primera clase de los trenes de la época. También pueden verse en la Fundación Barrié otros ejemplos de la creatividad de Lalique como la 'Lámpara Pavos Reales' o el 'Espejo Serpientes', en los que los animales son la principal fuente de inspiración.
Carmen Arias, la directora de la Fundación Barrié, presentó la muestra junto a la comisaria y directora del Musée Lalique, Véronique Brumm-Schaiche, y el director del Museo Calouste Gulbenkian, Xavier F. Salomon. Arias explicó en su presentación la "filosofía" de Lalique, que "buscaba más la belleza que la ostentación o el lujo", con "inspiración en la naturaleza o en el cuerpo femenino" y buscando materiales que permitían "mayor creatividad" y, al mismo tiempo, democratizar la joyería.
Brumm Saiche incidió en la capacidad de Lalique para saber "estar en el apogeo de su época y de su estilo", mientras que Salomon destacó el hecho de que sea la colección más grande que se ha podido ver en una exposición en España "de uno de los genios más importantes de la historia", amigo personal de Calouste Gulbenkian, con el que le unía la obsesión "por los detalles y por alcanzar la perfección".
Mañana jueves, a las 20.00 horas, la comisaria, Véronique Brumm-Schaiche, impartirá una conferencia inaugural que estará abierta al público para explicar en qué consiste la exposición y ahondar en la figura de René Lalique.










