Las actuales obras en el Paseo Marítimo dejarán solo 760 metros de raíles sin arrancar o soterrar
El último tranvía circuló en 2011 y, desde entonces, las vías se han convertido en un peligro para el tráfico rodado

Estos días se puede ver en el Paseo Marítimo, a la altura de las cocheras del tranvía, cómo se arrancan o se soterran los raíles que permitían circular a estos vehículos, algo que no ocurre desde hace años. Cuando se terminen las obras, en abril, apenas quedarán tres puntos donde todavía asoman las vías: en el cruce de Curros Enríquez, en el de Adormideras hasta San Amaro, y en la rotonda triangular de As Ánimas. En total, poco más de 760 metros de los 8,6 kilómetros originales.
La primera fase de los asfaltados abarcará desde la glorieta de Las Esclavas hasta el cruce de Gerardo Porto. La segunda, desde la Torre hasta el Aquarium. De paso, se aprovechará para uniformar la estética del Paseo que en los últimos años se ha ido reparando por tramos, conforme ha ido surgiendo la necesidad o la oportunidad.
La mayor reforma del Paseo se hizo entre San Amaro y As Ánimas hace dos años. En esa ocasión se reformaron 1,5 kilómetros, gracias a una inversión de 3,1 millones de euros de los Fondos Feder. Desde entonces, se han ido arrancando y, sobre todo, soterrando, para evitar que los neumáticos de los vehículos resbalen sobre ellos y provoquen accidentes.
Carril runner
Pero quizá la infraestructura que ha marcado la etapa del Paseo Marítimo ‘postranvía’ es el carril runner que lo ha sustituido. El 7 de junio de 2011 circuló el último tranvía, pero no fue hasta 2020 que apareció la pista para corredores. Se instaló durante la pandemia, entre otras iniciativas para mejorar los espacios públicos al aire libre, justo encima de las viejas vías. Era un tramo de 1,7 kilómetros entre las Esclavas y el Matadero.
El Paseo es una de las infraestructuras de las que están más orgullosos los coruñeses y durante muchos años fue el más largo del continente europeo gracias a sus quince kilómetros aunque, paradójicamente, no de España, ya que desde 2016 se impuso el de Puerto del Carmen, en Lanzarote, con sus 26 kilómetros. Pero esos 15 kilómetros suponen que también es uno de los más caros de mantener.













