Ascenso y caída del elevador panorámico del monte de San Pedro
Sin funcionar desde noviembre de 2022, este aparato, único en su clase, que el Gobierno local considera un “reclamo turístico de primeiro nivel”, continúa oxidándose frente al Atlántico

Ahora que el Ayuntamiento está retirando las inservibles vías del tranvía en algunos tramos del Paseo Marítimo, cabe preguntarse si algún día tomará una medida similar con otra atracción turística fallida que se caracteriza por su sobrecoste y por circular sobre raíles: el ascensor panorámico del monte de San Pedro. La concejala de Infraestructuras y Movilidad, Noemí Díaz, había anunciado una inversión de 750.000 euros para poner a punto esa inmensa máquina, allá por 2024, pero nunca llegó a licitarse, y la maquinaria sigue oxidándose frente al Atlántico.
Es cierto que el Ayuntamiento ha ejecutado varias reformas en el monte de San Pedro para embellecerlo, y que este año está previsto reformar la cúpula central con una inversión de 150.000 euros. También se han destinado otros 21.000 euros para la maquinaria que mantiene fluyendo la fontanería del parque, pero nada referente al ascensor. La oposición tampoco demanda una inversión tan grande como sería necesario para que volviera a subir y bajar por el peñasco al pie del mar.
Desde 2007
Se inauguró en 2007 tras un gasto de 3,7 millones de euros y desde el principio, su diseño innovador trajo algunos problemas de construcción, por su sistema de cremallera, que algunos se resistían incluso a llamarlo ascensor y preferían denominarlo elevador. Otros se refirieron a él como la ‘arielita’, por la forma de esfera de su cabina pensada para ofrecer una visión de 360 grados y con capacidad para llevar 25 pasjaeros hasta el monte de San Pedro y, quizá, disfrutar de una comida en su restaurante.
Su localización alejada del centro impidió que atrajera a suficientes turistas como para hacerlo rentable, aunque fuera muy atractivo por sus vistas. En noviembre de 2022, una avería lo dejó fuera de servicio. Y, aunque en 2023, se llegó a rodar un cortometraje en él, ya nunca más volvió a servir al propósito para el que fue concebido.
En febrero de 2024, la concejala de Infraestructuras explicó durante el pleno que el proyecto incluido en los presupuestos de aquel año permitiría “reformular o futuro do elevador”. La edil lo calificó de “infraestructura singular e reclamo turístico de primeiro nivel”. Pero, mientras se seguían haciendo arreglos en el parque, como la repoblación del laberinto vegetal que había sido atacado por una plaga, el ascensor se ha ido dejando de lado. Quizá porque, a diferencia de la antigua infraestructura del tranvía, no molesta a nadie.
Las vías favorecen los accidentes de tráfico, sobre todo con la lluvia, que vuelve resbaladiza para los neumáticos la superficie metálica, pero el ascensor del monte de San Pedro se mantiene inmóvil y silencioso frente al mar, lejos de la vista de los coruñeses, como un recuerdo de otra época en la que A Coruña quizá se vino arriba.










