El Ayuntamiento de Arteixo recoge la basura en la zona verde de un barrio de A Coruña
Los vecinos llamaron a los equipos de A Coruña y el área metropolitana al comprobar con indignación cómo "unos cerdos" dejaban allí sus desperdicios
La muchas veces idílica comunidad de Novo Mesoiro se levantó indignada el pasado fin de semana con algunos de sus vecinos, a los que directamente calificó de “cerdos” por el estropicio medioambiental que causaron en los montes que rodean el barrio. Fueron varios los kilos de basura y desperdicios que se acumularon en los pulmones verdes del entorno, muy transitados tanto en rutas a pie como en grupos de ciclistas. Afortunadamente para ellos, y para los que sí son civilizados, la rápida intervención del Ayuntamiento de Arteixo lo dejó todo en un mal recuerdo, o en una mala anécdota.
No se trata de la primera vez, ni seguramente la última, en la que los amigos de la suciedad, el desorden y la insalubridad aprovechan los puntos menos urbanos de Novo Mesoiro para tirar aquello que no les vale. Si bien los vecinos tradicionalmente responden con medidas efectivas, rápidas y solidarias entre ellos, en esta ocasión tuvieron que pedir la ayuda de los autoridades, según confiesa Víctor Lamela, presidente de la asociación de vecinos: “Informamos tanto al Ayuntamiento de A Coruña como al de Arteixo, que fue quien retiró finalmente todo, entiendo que porque estaría en su zona. Al ser monte, es difícil indicar a quién corresponde cada punto, pero hay que decir que se portaron de diez y estamos contentos con la gestión, aunque descontentos con los que son unos cerdos”.
Donaciones
De hecho, el máximo representante del movimiento asociativo en la periferia, pide que aquello que sobre se done, y que no sea motivo de fastidiar a quienes desean disfrutar de los espacios verdes. “En vez de lanzar las cosas a un contenedor, o en este caso concreto de donar, prefieren fastidiar los montes”, lamenta. En Novo Mesoiro han apostado por iniciativas de todo tipo, incluidas algunas revolucionarias en la ciudad como el caso del geocaching, pero no han servido para concienciar a todos. Incluso, los más pequeños han hecho excursiones al monte para recoger kilos y kilos de desperdicios.
Por otra parte, aún más surrealista ha resultado la nueva y molesta moda a la que parecen haberse adherido un grupo de jóvenes del barrio: llevar unas tablas de planchar al entorno rural y empezar a golpear los árboles contra ellas. Muchos se preguntan el porqué, pero seguramente no hay respuesta.











