La liquidación por cierre de una histórica mercería causa furor y colas diarias en Os Mallos
La propietaria de Almacenes Mayo Molina: “Esto se muere, la gente joven ya no nos mira”

La despedida de una histórica mercería de Os Mallos ha sobrepasado a sus propietarios. En el aspecto emocional, claro: Almacenes Mayo Molina, en la calle Mariscal Pardo de Cela, tiene a sus espaldas sesenta años de historia. Antes era Pascual Mayo, hasta que hace unos veinte, la nueva propietaria, su nieta, cogió las riendas del negocio.
Para ella es complicado hablar del anunciado cierre. No obstante, asegura que lo que está pasando estos días “no me lo esperaba para nada”. La pasada semana el establecimiento colgó en sus ventanas carteles anunciando el fin de actividad, y, por lo tanto, desatando descuentos en la mercancía que allí queda. Y los clientes, muchos de toda la vida y otros que no se resisten al efecto llamada, crean colas diarias a las puertas del negocio.
Desde el pasado lunes, señalan los vecinos de la zona, no se dio ni un día en el que no hubiese esperas para acceder al comercio. “La previsión era no tardar demasiado en cerrar, pero no me esperaba esta acogida. Mientras se siga vendiendo y pueda pagar gastos de personal, seguiremos, pero no va a ser mucho tiempo”, comenta la propietaria. No es su único negocio en liquidación, ya que también ocurre lo mismo en Mei, en la avenida de Oza, donde también hay colas diarias. “El comentario generalizado que hace la gente es de sorpresa por el cierre, pero, al final, solo viene gente a comprar de más de 50 años. Los jóvenes no vienen al comercio local, a pesar de que los precios que tenemos son igual o menores que los de la venta online” sostiene.
Con pesar por el desenlace de su local familiar, la propietaria lamenta: “Esto se muere, la gente joven ya no nos mira. Vamos hacia un nuevo mercado y hay que adaptarse, pero para nosotros esto supone cerrar porque ha habido una bajada de ventas sucesiva desde hace años. Hicimos un análisis exhaustivo de la situación desde hace un año, no es una decisión tomada de un día para otro”. Un nuevo grito de auxilio del pequeño comercio, el “corazón” de todos los barrios.











