'Los niños del Wenceslao en el País de las Maravillas' gracias a la Fundación MOP
"¡Anda, soy yo!". El factor sorpresa es el que predomina en el programa educativo que la Fundación Marta Ortega Pérez (MOP) desarrolla cada año en paralelo a las exposiciones que se pueden visitar en Puerto de A Coruña. Los talleres, pensados para todos los públicos, ya que a ellos van alumnos desde 3 años hasta universitarios, apuestan por recomponer el trabajo del fotógrafo que protagoniza la muestra para darle un contenido didáctico adaptado a la edad.
"Como muchas de las fotos de Annie Leibovitz tienen una narrativa visual que ronda la fantasía y las escenografías de cuento, recuperando clásicos como 'Alicia en el País de las Maravillas', 'El Mago de Oz' o 'Peter Pan', quisimos recuperar esa imaginación y trasladarla al mundo educativo. Contamos las historias desde otro punto de vista", explica Chema Mesías, coordinador del programa.
En unos talleres que este curso reúnen a casi 18.000 escolares de 157 centros educativos de toda Galicia y 615 docentes, este miércoles fue el turno de los alumnos de Primero y Segundo de Primaria del colegio Wenceslao Fernández Flórez de A Coruña, que llegaban a la Fundación MOP sin tener muy claro qué iban a hacer, más allá de visitar la exposición de Leibovitz, claro.
El programa se desarrolla en dos partes. Primero, Sabela Eiriz, artista especialista en fotolibros y docente, se traslada hasta cada aula para un primer contacto. Hace una semana estuvo con los niños del Wenceslao Fernández Fórez para explicarles cómo se iba a desarrollar el taller, basado en el mundo de 'Alicia en el País de las Maravillas', uno de los imaginarios de Annie Leibovitz. "En esa primera visita en el cole lo que hicimos fue repasar el cuento, les hice una adaptación del libro solo con el texto, que fue lo que les presenté allí, ellos vieron un libro donde no hay imágenes, solo está el texto, que sirvió como invitación para ilustrarlo con las imágenes entre todos", explica Sabela.
A continuación, en el propio colegio, se hicieron las fotografías de los alumnos interpretando los distintos personajes del cuento. "Un poco tomando herramientas del teatro y haciendo las fotos allí en un plató improvisado en el aula", explica Sabela Eiriz. Este miércoles en el taller los pequeños se encontraron con esas fotos impresas, junto con otros elementos del cuento que generan el escenario de cada página, desde los ambientes (el jardín de la reina, el túnel por el cae Alicia o el juicio) a los complementos, como la sonrisa del gato, los flamencos, las coronas o cartas.
En cuatro grupos comenzaron a reconstruir las imágenes con las que ilustrar su propio libro de 'Alicia en el País de las Maravillas', un proceso totalmente manual, para tocar el arte con las manos, pegamento en ristre e imaginación como guía.
"Lo que más me gustó fue ver a mi compañera Julia haciendo de Alicia agachada y muy pequeñita porque había una gran explosión", comenta Mel, de solo 6 años, una de las niñas participantes en el proyecto. Ella también hizo de 'modelo' de Alicia, mientras que su compañero Nicolás se encargó del papel de "dormilón". El 'teatro' que tuvieron que hacer en el aula para recrear las escenas del cuento fue una de las cosas que más disfrutaron los pequeños, también Marcelo y Brais, ciempiés y sombrerero, que repetirían sin dudar el taller también haciendo otros de sus cuentos favoritos, como 'Peter Pan' o 'Hansel y Gretel'.
Tras menos de media hora, las pequeñas mentes del Wenceslao Fernández Flórez ya tenían compuestas todas las páginas de su particular 'Alicia en el País de las Maravillas'. "¡Soy yo!", iban exclamando a medida que Sabela Eiriz pasaba las hojas contando el cuento que se proyectaba en las paredes de una de la sala de la Fundación MOP en el Puerto herculino. Un libro realmente único que se llevaron a casa al final del día.
Como este proyecto, la Fundación MOP está este curso desarrollando también otro tipo de experiencias, adecuadas a la edad de los alumnos. Así, con los de Educación Infantil se experimenta con la técnica de light painting, con los niños pintando en pantallas de luz, conectando de forma directa con el arte y saliendo del taller habiéndose pintado con trazos lumínicos. En Primaria también se utilizó un set cinematográfico con el coche arquetípico de Annie Leibovitz como base. "Imprimimos el mismo coche en vinilo en escala real y los metimos en historias totalmente imaginativas, surrealistas, de alienígenas, con elefantes que aparecen en el zoo... ¿Y qué ha sucedido? Pues una cosa muy bonita. Coincidimos con varios padres y madres que lo que nos preguntaban era qué estábamos haciendo con el coche, porque habían tenido que enseñarles a los pequeños el coche de Leibovitz", comenta Chema Mesías. En el caso de los mayores, de Secundaria, Bachillerato, se apuesta por el usos de herramientas digitales e Inteligencia Artificial para reinterpretar obras de arte clásicas, mientras que con universitarios y estudiantes de escuelas de arte y educación superior se analiza el retrato y la construcción de la identidad visual.




