Retrasos de dos horas y transbordos obligados: así es el tren más problemático de A Coruña
El Alvia que conecta Galicia con Barcelona fue creado como una alternativa al trayecto nocturno para viajar a la Ciudad Condal. Es el servicio ferroviario con mayor tiempo de viaje de España

Los usuarios que a diario utilizan el transporte ferroviario y se quejan por llegar cinco o diez minutos tarde a su destino, todavía no se han subido al servicio que une Galicia con Barcelona, que se reparte semanalmente entre A Coruña y Vigo (cuatro días parte desde la urbe herculina y tres desde la ciudad olívica) y que ya es el tren con mayor duración en su tiempo de viaje (más de trece horas). Con lo que eso conlleva.
De hecho, según explicaron los sindicatos CGT Galicia y Alferro en una carta enviada el pasado jueves a Renfe, entre el 12 de diciembre y el 20 de enero aseguran haber detectado que el tren llegó a destino con un retraso superior a los 60 minutos en el 44% de los viajes, y, en, al menos un 22%, superó los 90 minutos de demora. Lo que convierte un viaje en tren en un auténtica odisea.
La última sucedió este mismo mes de marzo. A bordo se subía María del Rosario Torres, que, si bien no hizo la ruta completa –partía desde Tafalla (Pamplona)–, seguro que no lo necesitó para asegurar que es un tren que no volverá a coger. En su caso, la experiencia ya comenzó mal desde el principio, ya que llegó más de una hora tarde a la estación donde debía subirse. Todo se complicó cuando, “inesperadamente”, recibió un correo de que había que hacer transbordo en Briviesca, “sin más explicaciones”. Tampoco las hubo para el segundo transbordo, ya en Monforte de Lemos. Más de quince horas de duración y dos transbordos inesperados después, el convoy conocido popularmente como el Alvia Galicia llegó a su destino.
Según los expertos ferroviarios, estos continuos retrasos se deben a varios aspectos. Por un lado, el mal estado de la vía en algunas localidades de la provincia leonesa, así como el trayecto entre las ciudades de Vigo y Ourense. También por su gran recorrido. Y es que, tal y como explica una de las mayores voces autorizadas en trenes, Xosé Carlos Fernández, “en un recorrido de 1.300 kilómetros suele haber obras y, con ellas, limitaciones de velocidad, lo que afecta directamente a los trenes”.
A pesar de su escasa frecuencia, el servicio, creado en los años 90 como una evolución del diurno que ya cubría este trayecto, era una alternativa al nocturno hacia la Ciudad Condal. Algo que se incrementó todavía más tras la supresión de los trenes hotel, con la llegada de la pandemia.
Más rápido
Según apunta el experto ferroviario Carlos Pérez Fontana, “con la apertura de la línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona y de los tramos hacia Galicia, el viaje completo perdió casi todo el sentido”, ya que se tarda mucho menos por Madrid, aunque el transbordo en la capital incluye el cambio entre las estaciones de Chamartín y Atocha.
Tal y como comenta Pérez Fontana, la verdadera utilidad es prestar servicios en tramos parciales, ya que pasa por unas veinte poblaciones importantes, entre las que destacan Ponferrada, León, Burgos, Palencia o Pamplona, entre muchas otras. Algunas de estas, sin ningún otro servicio sobre raíles hacia la comunidad gallega, por lo que a muchos no les queda otra opción.
De hecho, Vitoria es la única ciudad vasca que conecta con Galicia mediante transporte ferroviario, aunque si bien la duración del tiempo de viaje no sea la idónea. Esto se debe a la supresión del servicio internacional con la pandemia entre Galicia y Hendaya, que antes arrancaba en Irún o Bilbao y que ahora se salva mediante un enlace en Miranda de Ebro. Un servicio que tanto sindicatos como expertos coinciden en la necesidad de reponer en la oferta comercial de la operadora pública.













