Los famosos coruñeses de hace 100 años: varios han caído en el olvido
Un siglo ha pasado desde que Otero Pedrayo publicó su ‘Guía de Galicia’, que incluye una lista de ilustres de la provincia

Hace cien años la ciudad de A Coruña era muy distinta a la actual, pero ya reconocible. Estaban la Torre de Hércules, la iglesia de Santiago, los jardines de San Carlos, las galerías... Pero aún faltaban por desarrollarse símbolos actuales como los parques de Santa Margarita o San Pedro, el paseo marítimo o los museos científicos. Era una “capital de provincia clasificada como de primera clase y la única del territorio español con Arzobispado, Universidad, Audiencia Territorial, Capitanía general y capital del Departamento marítimo en su término”, como detallaba el escritor y político ourensano Ramón Otero Pedrayo en su reverenciada obra ‘Guía de Galicia’, de cuya publicación se cumple en 2026 precisamente un siglo.
Editada por primera vez en 1926, esta obra se convirtió en clave para entender Galicia desde el punto de vista geográfico, histórico, demográfico o turístico. Entre las relaciones que se pueden descubrir a través de sus páginas está la de los “coruñeses ilustres” de la provincia, o lo que es lo mismo, los famosos, en terminología del siglo XX, o los ‘influencers’ de la generación Z. El tiempo transcurrido da idea de lo efímera que puede ser la fama, pues junto a figuras hoy aún reverenciadas se mentan otras más desconocidas.
La lista de Otero Pedrayo la inicia el “caballeresco Juan de Andeyro, conde de Ourem, célebre en la historia de Portugal”. Este noble gallego, nacido en la parroquia cambresa de Andeiro, tuvo un papel destacado a finales del siglo XIV por su relación con la clase política portuguesa, en especial con la reina Leonor, que gobernó de su mano despertando el recelo de la Corte lusa.
A continuación, Otero Pedrayo cita al “genealogista Vasco da Ponte”, seguramente nacido en A Coruña (no se sabe a ciencia cierta) y cuya obra ‘Relación de algunas casas y linajes del Reino de Galicia’ se considera una de las básicas para estudiar la historia medieval del territorio. Otro autor del que habla la ‘Guía de Galicia’ es fray Jerónimo Bermúdez de Castro, al que sitúa como ilustre coruñés, aunque la historia todavía no ha confirmado su origen al 100%. El fraile fue uno de los dramaturgos del Siglo de Oro español y se le considera el primer autor de tragedias en castellano, al modo de las de Séneca.
El ‘ranking’ de ilustres coruñeses (seguramente hoy no lo son tanto) continúa con otro poeta del Siglo de Oro, Francisco de Trillo y Figueroa (nacido en Ares), y con el abad Francisco Salgado de Somoza, coruñés y experto jurista del siglo XVII.
A continuación, Otero Pedrayo señala como otro de los ilustres coruñeses al naturalista, geógrafo y arqueólogo herculino (nunca mejor dicho, pues impulsó la restauración diociochesca de la Torre) José Cornide Saavedra, quien fue un destacado miembro de la Ilustración gallega y llegó incluso a ser regidor de la ciudad. Junto a él aparece “Juan de Láncara” (en realidad, el coruñés Juan de Lángara y Huarte), marino, militar y cartógrafo que dirigió la Armada en el reinado de Carlos IV. Desde hace años da nombre a una asociación náutica con base en la ciudad.
La obra se refiere también como ilustres coruñeses a los generales “Freyre de Andrade” (en realidad, nacido en Carmona, Sevilla, pero cuyo padre era de Miño) y al betanceiro Ramón Romay, destacados militares en la Guerra de Independencia.
La primera mujer de la lista de Otero Pedrayo es la coruñesa Juana de Vega, “esposa del general Espoz y Mina, señora de alto temple que dejó profunda huella en la historia de A Coruña del XIX”, activista y escritora liberal que cuidó en su infancia a la que después sería la reina Isabel II. Una muy activa fundación continúa su legado en el siglo XXI.
A continuación, el libro habla del herculino Ramón de la Sagra (que hoy da nombre a un colegio), el “cronista y viajero” que se destacó por sus trabajos como naturalista, economista y matemático. Después lo hace del hoy muy desconocido Jacinto de Salas y Quiroga, escritor coruñés de la época del Romanticismo y cuyo libro ‘Poesías’ de 1834 está considerando como el manifiesto de la poesía romántica española.
Escritora es también otra de las integrantes de la lista de ilustres coruñeses de Otero Pedrayo: la herculina Emilia Pardo Bazán, entonces “novelista de extensa fama que debe lo mejor de su labor literaria a su conocimiento de Galicia” y que hoy cuenta con un museo propio. También coetáneos del autor de la guía son los dos que cierran la ‘clasificación’ de famosos: el coruñés Eugenio Carré Aldao, “erudito” que con su labor como librero dio pie a una gran producción de autores gallegos de la época, y el hoy más desconocido Evaristo Martelo Paumán, abogado herculino, poeta y uno de los contertulios de la Cova Céltica.










