Cien años de la primera piedra de la Justicia en A Coruña
El 14 de marzo de 1926 se iniciaban en la plaza de Galicia las obras de un edificio singular, con apariencia de fortaleza, diseñado por Ricardo Boán y Julio Galán de Carvajal

Hace hoy exactamente cien años comenzaba la construcción del Palacio de Justicia, con la ceremonia de colocación de la primera piedra de este edificio, el pilar en el que se apoya la institución de la Justicia en Galicia.
Fue a las doce de la mañana, tal y como reflejaba la crónica publicada dos días después –el acto se desarrolló un domingo y entonces los periódicos no salían a la calle los lunes–, allí estuvieron el ministro de Hacienda, José Calvo Sotelo, los gobernadores civiles de las cuatro provincias, los presidentes de las audiencias y la mayor parte de los magistrados, jueces, secretarios, médicos forenses, miembros de los colegios profesionales, así como de la Guardia Civil y la Policía, además de representantes de entidades sociales y culturales y curiosos de todo tipo.

Calvo Sotelo se instaló en los sillones que se habían colocado en un artístico templete, erigido en la parte norte del solar y adornado con guirnaldas de flores con los colores de la bandera nacional y la gallega. Tras los discursos del alcalde, Manuel Casás; el presidente de la Audiencia, Francisco Alcón, y el ministro, se firmó el acta, que sería enterrada en los cimientos del edificio.
El acto escenificaba el inicio de la obra de un edificio que la ciudad venía reclamando desde cuarenta años antes. El diseño realizado por Julio Galán y Ricardo Boán en 1909 salió finalmente del cajón en el que estaba guardado para convertirse en una realidad. Con este inmueble, y las obras de la cárcel de la Torre, iniciadas ese mismo año, se dejaban atrás los espacios de Capitanía y la Cárcel Real, en donde se impartía justicia, para pasar al fin a un “alojamiento decoroso”, tal y como lo definió en su discurso Manuel Casás.
Julio Galán
Tras el fallecimiento de Boán, fue Julio Galán, aunque ya no vivía en A Coruña, quien retomó el diseño y realizó los cambios necesarios de un proyecto que iba a estar, inicialmente, en la plaza de España.
El edificio, de 2.546 metros cuadrados, bebía de las influencias austríacas de Galán, que quiso un conjunto uniforme, con apariencia de fortaleza, en el que la circulación interior fuese directa e independiente mientras que el aspecto exterior debía ser “agradable y de fácil comprensión”, tal y como recoge el libro ‘Un edificio con historia’, editado por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.
Las fachadas destacan por una gran cantería plana de Parga, que varía según la altura de la calle. La fachada principal tiene seis pilastras que sobresalen con respecto al edificio y dos esculturas que simbolizan la Ley y la Justicia. En la fachada posterior se encuentran otras dos figuras alegóricas flanqueando la entrada, Derecho y Razón.

En la parte central exterior destaca el nombre del Palacio de Justicia en bronce, en medio de dos faroles artísticos, diseñados por el propio arquitecto, sobre un dintel sujeto por tres pilastras que traslucen un estilo muy propio del art decó.
Dentro, el protagonismo es de la gran escalera, tal y como se aprecia en los planos originales de Julio Galán, y de la vidriera superior con símbolos antiguos relacionados con la Justicia.
Como un patio andaluz
Uno de los aspectos más curiosos del edificio es la cerámica, que remite más a un patio andaluz que a una institución judicial en Galicia. Los azulejos fueron elaborados en una fábrica de Triana fundada en 1917, con algunos guiños a elementos alegóricos de la Justicia y hojas de roble y laurel, diseñados expresamente para este trabajo. Todavía se conservan gran parte de los originales, aunque en los años noventa se renovaron los que estaban más castigados.
Esta original decoración alimentó durante años la leyenda, que hoy se ha demostrado que es falsa, de que el edificio había sido diseñado para algún lugar de Andalucía aunque finalmente acabaría siendo construido en Galicia.
Desde la colocación de aquella primera piedra, el Palacio de Justicia estaría cuatro años en obras, puesto que no se inauguraría hasta 1930. Deste entonces, ha visto pasar a procuradores y miembros de la abogacía, la carrera fiscal y judicial. Con algunas modificaciones y con algunas reformas, pero siempre en el mismo sitio.








