Ángeles Penas, directora de Belas Artes, se jubila | "El museo multiplicó por diez sus colecciones desde hace 20 años"
La directora hace balance de sus más de 30 años al frente de la institución de la que le da "pena" despedirse

Nada más entrar a su despacho, pide perdón por "el caos", pero más de 30 años al frente de una institución como el Museo de Belas Artes da para acaparar muchos tesoros y documentación, aunque a Ángeles Penas parecen haberle pasado volando. "Coges papeles, miras la fecha, ves que pone 1998 y piensas que lo habías leído hace cinco años, no 20", comenta entre risas.
La entrevista la pilla mientras empieza la "mudanza", porque tras más de 30 años al frente del museo, Ángeles Penas se jubila. "Yo estaba limpiando porque estaba hecho un asco, no porque me vaya", reconoce sin aguantar la risa antes de empezar a afrontar las preguntas.
Lleva como directora desde el traslado al actual edificio en el 95.
Pues sí. Antes estaba un compañero, Félix, pero cuando fue todo el traslado, que de hecho están ahí las fotos, ya estaba yo aquí. Se empezó el proyecto en el otro museo, ahí donde está la Academia de Belas Artes, y después nos vinimos para aquí. Entonces era un museo con una colección más pequeña, que fue progresivamente aumentando cuando hicimos el proyecto de por dónde tenía que ir al museo. Yo hice las oposiciones del cuerpo facultativo de museos, de conservadores. Ahí todo lo que es la museología y la museografía es algo que va como inherente a nuestra profesión, es lo que te permite establecer las bases teóricas de por dónde tiene que caminar el museo. Es un poco nuestra profesión. Y eso quizá fue el mayor reto y, a la vez, el más fructífero. Porque desde nuestro punto de vista, hablo en plural porque aquí hay un equipo de gente estupenda, pues fue eso, intentar proyectar el museo en la ciudad, intentar proyectarlo en Galicia en relación con el Estado español, porque es de titularidad estatal, y tenemos nuestros contactos, que eso le da presencia e institucionalidad, y reconocimiento de que aquí los gallegos también sabemos hacer las cosas.
Aunque sea el momento, tiene que ser complicado decir adiós.
Sí, sí que es complicado porque se mezclan las emociones, el afecto a los compañeros, porque llevamos muchos años juntos, muchas horas, muchos retos, muchos problemas, disgustos y también muchos logros. Es como una convivencia muy familiar. Yo tuve la suerte de que tengo una relación con ellos de amistad. Tienen un compromiso entre todos con nuestro trabajo, con el patrimonio, con el museo... Cuesta, cuesta (ríe). Pero también tiene que venir gente joven y tiene que plantear otras cosas y lo harán fenomenal. Sois más jóvenes, os toca (ríe).
Echando un vistazo a todo este tiempo, ¿cuál diría que es el proyecto que más ilusión le ha hecho, del que más orgullosa se sienta?
El proyecto que más... Creo que el formar un equipo. Formar un equipo de profesionales con un objetivo común, que es que nuestra profesión y este museo se conozca en todos los ambientes sociales. Para conseguir eso tuvimos que hacer muchas estructuras internas y mucho trabajo interno. Conseguir, por ejemplo, que ese prestigio profesional, que existía ahí latente, pudiese proyectarse, fue uno de los mayores logros. Te pongo un ejemplo. Cuando se planteó la posibilidad de hacer aquí la exposición de Picasso... Picasso es Picasso. Y para conseguir gestionar Picasso, eso supone que tienes que tener detrás todo un equipo y todo un organigrama que funcione perfectamente, porque las exposiciones pueden parecer una cosa muy fácil de montar y no es así, es una cosa bastante rigurosa, necesita mucha teoría y necesita sobre todo un discurso muy interdisciplinar. Y esa interdisciplinariedad es lo que tratamos de que sea unánime en el museo, que no solo sea estudiar arte, sino que es el patrimonio, las exposiciones, es el estudio público, es la conservación, la documentación... son muchas cosas. Y después, la parte teórica de los discursos. Entonces, engranar todo eso y con profesionales de alto nivel, porque los comisarios también tienen que encajar con lo que haga el museo, yo creo que es un buen logro. Saber que el museo tiene capacidad, que empezamos como profesionales muy básicos y conseguimos llegar a una institución que tiene capacidad de proyección internacional. Que a veces es la gran desconocida, nos gustaría que viniera más gente, aunque, la verdad, hay muchas visitas ya, el hecho de que se haya abierto la ciudad a los cruceros, los años Xacobeo, el turismo cada vez es mayor.
Nos gustaría que los coruñeses se sintiesen un poco cómplices de este patrimonio que hay aquí
¿Los coruñeses somos conscientes de lo que tenemos en el Museo de Belas Artes?
No siempre. No siempre. Nuestro objetivo es que que sea así, pero no siempre. Es lo que nos pasa un poco a todos, ¿no? Como estás en la ciudad, está ahí, pues ya iré a verlo. Y el ya iré a verlo se convierte en lo que me acaba de pasar a mí, que pasan no sé cuántos años y no me doy cuenta (ríe). Nos gustaría que, por lo menos, se sintiesen un poco cómplices de este patrimonio que hay aquí, que no deja de ser un patrimonio para la sociedad y para los coruñeses. Hay colecciones muy interesantes.
Cuando se dio el traslado a estas instalaciones, cuando comenzó como directora, coincidió en el tiempo con una donación importante de Maruja Seoane.
Eso fue un antes y un después. Eso coincidió con toda la gestión que estuvo a caballo entre un museo y el otro, pero eso abrió una dimensión impresionante, porque la plástica gallega en las colecciones del antiguo museo no estaba muy representada. Y esto abrió unas posibilidades de crecimiento, con una colección impresionante para explicar lo que eran las vanguardias gallegas y, sobre todo, lo que fue el mundo del exilio, de la inmigración, y nuestro contacto con Argentina, con esa parte tan fundamental que es para la historia de los gallegos. Eso fue un impulso para el museo y un impulso para nosotros, porque esto nos permitía abrir muchos campos teóricos de trabajo. Y fue así. Es una donación muy importante.
Y aunque cuando pensamos en bellas artes, acostumbramos a mirar al pasado, el museo ha tenido muy presentes a los artistas de la actualidad.
Las colecciones aumentan un poco por esa línea de representar lo que es la contemporaneidad en la plástica gallega. Tenemos donaciones, también tenemos depósitos, se abrió al mundo de la fotografía, Manolo Vilariño, que está ahí expuesto, hizo una gran apertura de cara a la contemporaneidad del siglo XXI. Intentamos también aumentar toda la parte escultórica, que también está muy deficiente, con depósitos y donaciones. Entonces sí, claro, tenemos como nuestra memoria, que es nuestro patrimonio, pero caminamos hacia el futuro y eso son las líneas que establecimos un poco como la misión del museo, la visión de hasta dónde tiene que llegar. Pero sí, caminamos hacia eso, tratar de incrementar las colecciones. Desde luego significando lo que fue, por ejemplo, en Galicia el siglo XIX, con toda la pintura regionalista que empieza a haber, pero todo eso se va ampliando y ampliando con nuestra propia historia contemporánea. Tenemos legados muy interesantes, el de Pardo Bazán, tenemos legados de particulares, las tablas de Rubens del robo…
Por poner un poco en valor, ¿de qué cifras hablamos cuando abordamos el patrimonio del museo?
Más de 5.000 piezas. Y suponemos que se incrementará paulatinamente. Ahora hay un problema en patrimonio, en general, que es que muchos pintores y muchas familias adquieren legados patrimoniales con fondos y quieren donarlos y depositarlos en los museos, pero claro, no tenemos sitio. Me imagino que por ahí habrá posibilidades de aumentar, y eso también lo fomentamos, los depósitos y las donaciones. Supongo que por ahí conseguiremos ir creciendo. Pero bueno, poco a poco entre la adquisiciones de la Consellería, adquisiciones directas, adquisiciones del Estado, entre depósitos y donaciones, el museo multiplicó por tres, o por cinco, o por diez (sonríe) sus colecciones desde hace 20 años. Hay cosas muy significativas, que siempre estuvieron, por ejemplo, los grabados de Goya, que es otro desconocido, por más que lo intentemos. Cuando llega aquí todo el mundo y ve toda la serie de grabados de Goya, se sorprende. Ahí estamos en la batalla (sonríe).
Si se tuviera que quedar con una obra del museo, ¿cuál sería?
Yo siempre digo las tablas de Rubens. Rubens es uno de los grandes pintores de la historia. Aquí tienen el principal significado de que fueron donadas para el futuro museo de la ciudad. Para mí es lo más emblemático. Es un tema que me atrapa mucho, el mundo del barroco es un mundo muy interesante, aunque me gusta mucho el periodo de las vanguardias, que es muy interesante por la rotura que supone, pero también me gusta ese punto de partida del barroco.
¿Y alguna que no haya podido verse en el museo pero que le hubiese gustado?
Ufff, serían tantas (ríe). Bueno, mira, nos gustaría siempre haber tenido un gran cuadro de Maruja Mallo. Es de estas cosas que no lo conseguimos, de momento. Yo creo que sería una buena representación para entender todo el arte.
Por el museo han pasado multitud de personalidades, la baronesa Thyssen…
Los Reyes de España, la baronesa Thyssen, la representación de Alemania… porque tuvimos esos contactos con la embajada de Alemania y estuvo aquí el embajador de Alemania, el embajador de Noruega, estuvimos con el Museo de Diseño de Londres. Siempre hubo una representación de los grandes investigadores del Museo del Prado, con ciclos de conferencias. Hubo siempre ese complemento entre grandes personalidades de los ámbitos sociales y grandes personalidades de la cultura. Tuvimos mucha suerte, la verdad (sonríe), porque claro, no todo el mundo tiene la oportunidad de que puedas estar aquí con la colección Thyssen, no todo el mundo tiene la oportunidad de contemplar los Picasso en directo, que a raíz de Picasso surjan amistades estupendas, que se vuelva a repetir y puedas disfrutar de ello, que pasen por aquí los presidentes de la Xunta de Galicia, que haya venido algún ministro... Y tener la posibilidad de estar en este edificio, que esa es otra, es como otro componente más del museo. Es un Premio Nacional de Arquitectura este edificio, Manolo Gallego fue siempre una maravilla contar con él para todo. La presencia de los arquitectos aquí, la relación con la Academia de Bellas Artes, los ciclos que se hicieron y se seguirán haciendo de arquitectura... Si hacemos un repaso, estuvo mucha gente aquí. Por eso te digo, me da pena, pero también te vas con una satisfacción que digo, bueno, pues yo tuve la suerte de vivir varios museos dentro de un museo. La verdad, creo que fue una suerte y creo que es una suerte. Y una suerte también para la ciudad. Y ya te digo, lo de Picasso, la primera vez ya no me lo podía creer. Eran 500 personas diarias, que mira el espacio del museo, es que no dábamos (ríe). Esto era una guerra todos los días (ríe), porque tienes que tener la seguridad, la accesibilidad y que a la gente no toque, pero bueno, es la parte divertida.
De todas estas relaciones, son muy importantes también los contactos con el Prado, con el Thyssen...
Son importantísimas las relaciones institucionales y de las colecciones, es importantísimo que se preserve, que los museos y sus direcciones tienen que tener un contacto fluido y permanente, sin interferencias, porque es la manera de que puedan crecer, de que pueda haber ese intercambio intelectual, de conocimiento y de préstamo de obras. Las colecciones del museo, como sabes, tienen un gran depósito de obras del museo del Prado. Y ese contacto ya existía, ese contacto lo seguimos fomentando desde que estamos aquí en este museo y cuando llegamos a este museo iniciamos el contacto con el Museo Nacional Centro de Arte de Reina Sofía y también hay depósitos del Reina Sofía y continuamos con préstamos y depósitos. Y después intentamos con muchísimos museos del ámbito estatal seguir en contacto, con transmisión de exposiciones temporales, con contacto de conferencias para divulgar conocimiento... Tenemos contactos con todos, se trató siempre de diversificar, porque además es la forma de entender nuestro patrimonio, que es también importante entenderlo en referencia a todo el ámbito cultural del que depende y del que surge.
¿Sabe ya quién la sucederá?
Bueno, yo creo que habrá una continuidad. Pero a la vez será diferente, que es como tiene que ser, abrirá otros caminos, y lo hará perfectamente. Estoy segurísima. Mejor que yo, segurísima (sonríe).
No todo el mundo tiene la oportunidad de que puedas estar aquí con la colección Thyssen, no todo el mundo tiene la oportunidad de contemplar los Picasso en directo
Sea quien sea, ¿qué retos cree que deberá afrontar?
Yo creo que esa persona te lo diría mejor. Pero yo creo que continuar en estas líneas que marcamos un poco entre todos de crecimiento y de accesibilidad. La accesibilidad, que es un factor clave en la sociedad y ya se avanzó, porque acabamos de levantar ahora una exposición pequeña, muy participativa, de colectivos más marginales, pero que también son un punto muy clave en el museo. La parte educativa y la parte de investigación, porque ahora como se vive un poco también la cultura del espectáculo, nunca se tiene en cuenta que la investigación o la documentación es fundamental, porque como no sepamos de lo que hablamos, difícilmente lo conservamos y difícilmente sabemos dónde ubicarlo. Todo eso. ¿ Y los retos? Ojalá pudiera el museo crecer en plantilla, porque la actividad cada vez es mayor, la demanda social cada vez es mayor y se abren nuevos retos con las redes, con el público no presencial, con público presencial, con la demanda de la gente que cada vez pide más explicación de lo que aquí dentro hay. Esa divulgación, ese lenguaje fluido, cada vez es mayor. Entonces, crecer por ahí con profesionales, con gente joven, como vosotros, que está formadísima, ese creo que es el reto, que puedan vincularse al museo. A ver cómo (sonríe). Poco crecen las plantillas de los museos, muy poco. Hay muchísima gente que pasa por aquí estupenda. Eso sí que me da pena, me da mucha pena, porque las carreras de Letras como las nuestras están fatal en posibilidades, y con gente formadísima desde cualquier punto de vista, con dominio de idiomas, conceptos…
Y en el ámbito personal, ahora ¿qué le toca?
Mira, en el ámbito personal, pues yo creo que disfrutar un poco de mi familia, de mis amigos y de esas cosas que nunca puedes hacer. Lo que dice todo el mundo, viajar, leer y vivir la vida, que también es importante. También es importante no perder los vínculos con lo que te gusta, todos estos temas del ámbito cultural. Si pudiera estar en contacto con algo más, pues también siempre a disposición.












