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A Coruña

Las ONG locales no dan abasto ante la crisis de la vivienda

Iniciativas como Fundación Hogar Sí, Sor Eusebia o Casco ofrecen opciones más allá del albergue

28 febrero 2024 página 2 y 3A Coruña.- La caída grave de una mujer revela una comunidad okupa en la ruina de la avenida de FinisterreEl sintecho explica a los agentes de la Policía Nacional las circunstancias de la caída de su compañera
Refugios precarios en la promoción abandonada de Fontenova, en la avenida de Finisterre
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Uno de los principales problemas sociales es el de la vivienda. A medida que su precio sube, resulta cada vez más difícil su acceso para los individuos en riesgo de exclusión social. Por eso son muchas las ONG que lanzan iniciativas que tratan de proporcionar soluciones. Algunas se ven coronadas por el éxito, otras no. Entidades como Sor Eusebia, Asociación Provivienda, Casco, Fundación Hogar Sí y el propio Ayuntamiento de A Coruña tratan de proporcionar una solución habitacional a los que lo necesitan, más allá de los pocos días en los que pueden permanecer en un albergue.

Pablo Sánchez, trabajador social de la Cocina Económica, señala que, a día de hoy, existe una tendencia creciente al sinhogarismo, aunque eso no signifique dormir en la calle: “Hay diferentes tipologías: a veces con amigos o familiares, se mete en una vivienda abandonada, en alguna estructura arquitectónica...”. De cualquier manera, insiste en que se trata de una tendencia creciente.

Emvsa dispone de 42 pisos destinados a colectivos con dificultad de acceso a un bien de primera necesidad

Evidentemente, el panorama es muy distinto en grandes ciudades, como Valencia o Zaragoza, que en urbes de mediano tamaño. (Gijón, Oviedo, Santander, San Sebastián o la propia A Coruña). “Si las personas, en general, tienen muchas más dificultades de encontrar un alojamiento estable, más aún en personas sin hogar”, explica Sánchez, que insiste en que muchas de estas personas cobran una prestación social, lo que les permite cubrir sus necesidades básicas, incluido el alquiler. Sin embargo, no pueden conseguirla, se lamenta Sánchez. “Hay gente que dice ‘duermen en la calle porque quieren’. Pero no es verdad, es que no tienen otro remedio. A día de hoy, el mercado de la vivienda exige fianzas, seguros de impago, avales... Ya se está dando un fenómeno de ‘cama caliente’ por el que la habitación que dejan libre por la mañana se vuelve a ocupar por la tarde”.

Un punto de partida

En ese escenario, entidades como la Asociación Provivienda se vuelven necesarias para ofrecer un punto de partida sólido a una recuperación. “Nuestro proyecto se basa no en que la vivienda es un objetivo a conseguir, sino un elemento del que partir para que una persona recupere su vida”, explica Lara Caamaño, técnica de Provivienda. El proyecto empezó en 2018, en colaboración con la Fundación Rais (ahora, Fundación Hogar Sí) y el propio Ayuntamiento. Entonces ofertaban diez plazas, siguiendo el método ‘Housing first’ que implica una casa por persona. Pero con la modalidad ‘Housing led’ han llegado a tener 16 viviendas y hasta 25 acogidos.

En estas viviendas pasan dos, tres, cinco años, lo que sea necesario para rehacerse. Luego retornan a su país de origen, a una residencia de mayores o a otro recurso asistencial o se alquilan una habitación en un piso compartido.

Actualmente, Hogar Sí y Provivienda siguen realizando esta tarea pero por separado. Aunque es la entidad la que paga el alquiler nunca es fácil encontrar un casero. Caamaño apunta a que gran parte del problema es la crispación social que provocan los medios al hablar de la okupación como un fenómeno en auge. “Lo que mejor nos funciona para encontrar piso es el boca a boca”, asegura. Aunque son varias las entidades que ayudan a colectivos con problemas de acceso a la vivienda (como Poten100mos, Casco y Sor Eusebia, que dispone también de pisos), resultan insuficientes. El albergue de Padre Rubinos siempre está masificado. Otro tanto ocurre con el centro de baja exigencia.

El Ayuntamiento, a través de la Fundación Emalcsa, mantiene ayudas de emergencia social para la vivienda con el programa ‘A flote’ con el objetivo de evitar desahucios o haciendo posible una transición inmediata a otro alojamiento. Según datos de la memoria de la fundación, en 2025 se entregaron 80.000 euros en ayudas a 140 personas. Por otro lado, a través de la Empresa Municipal de Vivienda (Emvsa) dispone de 42 pisos (de un total de 409) que forman parte de un banco específico para colectivos vulnerables.

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