
La aparición de los nuevos bancos en los Cantones, unos integrados en macetas y otros con una curiosa forma apilada, situados frente a Correos, llama la atención y despierta preguntas sobre su funcionalidad. La alcaldesa, Inés Rey, advirtió a los impacientes y los escépticos que las obras todavía se encuentran en su ecuador. Pero, más allá de eso, los arquitectos inciden sobre lo importante que es el banco como elemento para definir un espacio urbano y crear zonas que invitan al público a sentarse y a disfrutar de su ciudad: Monte Alto, la plaza de España, Matadero, la calle Compostela, Alcalde Marchesi y Sagrada Familia son ejemplos de ello.

A ese respecto, Xiao Varela, exconcejal de Regeneración urbana durante el mandato de la Marea Atlántica, considera que el proyecto de los Cantones “es una maravilla” y que mejora mucho el lugar. Aunque insiste en que no está acabado, lo pone como ejemplo de mobiliario urbano usado con criterios urbanísticos para generar estos “espazos de estancia”. Se fomenta así la convivencia e incluso la seguridade, “porque un espazo público é mais seguro”.

Fernando Agrasar, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, destaca la versatilidad del nuevo espacio generado en torno al Obelisco: “Permite unas variedades de uso muy notables. Allí puede haber desde una manifestación ciudadana, hasta un encuentro de grupos turísticos y mil cosas”. Y a esta versatilidad contribuyen también los bancos, tanto los nuevos como los viejos, que se han recuperado, así como una grada todavía por instalar. “Sugiere un uso menos formal del obelisco y más variado”; insiste.

Por su parte, la presidenta de la delegación coruñesa del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG), Ruth Varela, señala que no es extraño que a algunos transeúntes no les agrade el nuevo aspecto de los Cantones. “É normal ese estrañamento”, señala. Los expertos le han dado nombre a este fenómeno cuando se vuelve extremo: solastalgia, que se define como angustia o estrés causada por la destrucción del paisaje
Varela prefiere no usar el concepto “sala de estar” al referirse a los “espazos estanciales” y señala las limitaciones de los bancos a la hora de crearlo: “Un banco como elemento pode axudar ou non, pero non teñe de por sí capacidade de crear un espazo”. Depende de otros factores, como que sea un lugar protegido del viento, o del sol, teniendo en cuenta que en los meses de verano, se convierten en un factor determinante.

Además, señala que, en espazos históricos” como es el Obelisco, existe un uso tradicional que tiene que ser respetado. “Por exemplo, a xente maior senta a ver pasar á outra, non a mirar para o obelisco”, comenta la portavoz del COAG, aunque no entra en valoraciones sobre la obra en sí, alegando no estar informada. Por su parte, el exconcejal señala otros ejemplos de éxito, como la nueva plaza del mercado de Monte Alto, donde una de las escaleras se funde con el banco o donde se han rescatado asientos antiguos, de estructura de madera y soportes de madera, de los llamados “románticos”.

Agrasar explica que la utilidad de este mobiliario va mucho más allá de ofrecer asiento al cansado peatón. “Los hay que actúan como bolardos. Puede dificultar el flujo de circulación o ayudar a canalizarlo. En el caso del nuevo y polémico banco frente a correos, “esas piezas pétreas, ayudan a organizar el espacio y permiten también sentarse en ese banco de muy diferentes maneras. Un señor muy mayor con bastón y problemas de movilidad se puede sentar un momento a descansar y un grupo de adolescentes de otra manera”.

Cuando al banco se suma una mesa, su carácter de estancia se refuerza. El caso más exitoso en A Coruña es el de los merenderos e Santa Margarita, siempre llenos de actividad aunque hoy la zona esté bajo reforma. Dotados de techo y luces, es raro que no se llenen los fines de semana. Este mismo modelo de mesa y asiento lo ha usado el Ayuntamiento en Alcalde Marchesi y, más recientemente, en la peatonalización de la Sagrada Familia.

A veces funciona, a veces no. Sobre esto, Agrasar señala que “el diseño es difícil y tratándose de diseños y espacio público, la responsabilidad es realmente importante, porque afecta a la calidad urbana que tenemos”. Una ciudad más amable, pensada para todos.









