Los nuevos contenedores de A Coruña permitirán detectar dónde se separa mal la basura
El Ayuntamiento tratará de facilitar la labor a los coruñeses repartiendo bolsas y cubos domésticos

Los coruñeses todavía están cogiéndole el tranquillo a la trampilla de los nuevos contenedores pero el Ayuntamiento ha aprobado la compra de otros, los definitivos, los que tendrán que abrirse con una tarjeta magnética.
De momento, el Gobierno local no ha ofrecido detalles sobre su uso pero, a juzgar por otros municipios, cuando se implanten, la experiencia de bajar la basura se asemejará mucho a sacar dinero del cajero y el contenedor pasará de ser mobiliario urbano a un aparato inteligente que incluso permitiría determinar Medio Ambiente dónde se separa incorrectamente los desperdicios.
Como ocurre cada vez que se instaura un nuevo sistema, surgen dudas sobre si tendrá éxito. La percepción general es que cada vez se ven más bolsas depositadas junto al contenedor, sobre todo desde que se cerraron los recipientes y se obligó a emplear la trampilla, siguiendo la normativa actual.
Se supone que, de esta manera, se evita que el contenedor se deje abierto, rebosante de basura, y que el usuario se dirija a otro contenedor menos repleto.
En la práctica, muchos depositan simplemente la bolsa sobre la tapa. Algo que también puede ocurrir con el modelo de tarjeta.
El Ayuntamiento ha adquirido más de 272.000 de estas, así que cada piso recibirá una tarjeta magnética que tendrá que llevar consigo para abrir el recipiente orgánico y depositar la bolsa. El contenedor, alimentado mediante energía solar, dispondrá de un sensor que alertará a los basureros de cuándo está lleno para que lo vacíen.
En otros municipios, se sigue el rastro de esa basura. Si resulta que está mal separada, los residentes no podrán beneficiarse de los descuentos de la tasa de basura. Es posible, incluso, realizar un cribado para descubrir quién es el vecino responsable.
Todos estos cambios son obligados para ajustarse a la normativa, pero muchos no son del agrado de los usuarios. Por ejemplo, la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular de 2022 obliga a los ayuntamientos de más de 5.000 habitantes a establecer “una tasa que permita implantar sistemas de pago por generación y que refleje el coste real, directo o indirecto, de las operaciones de recogida y tratamiento”.
El año pasado, el pleno aprobó una subida de la tasa de basura del 43,64% fijando el precio por tonelada en 85,98 euros aunque la cuota fija irá creciendo: será de 60,98 euros en 2026, de 65,98 en 2027, de 75,98 en 2028 y de 85,98 en 2029.
Pero también está la parte variable, que permite optar a reducciones del 55%. En román paladino: quien más basura genera, más tiene que pagar. Y la tecnología permite acotar esa responsabilidad, de manera que el Ayuntamiento puede incentivar así la separación en origen, aunque esta opción todavía no se haya explicitado en A Coruña.
Para compost
La materia orgánica se deposita en Nostián para la biometanización (extraer metano que se quemará para obtener energía eléctrica) y para producir compost, la materia orgánica que se emplea como fertilizante. El de Nostián nunca ha podido utilizarse para este propósito, porque contiene demasiados metales pesados, procedentes de pilas u otros objetos mezclados con los restos de comida, que es lo que básicamente debería tener la bolsa que se deposita en el contenedor de tapa marrón. Ahora, se puede incentivar económicamente la separación en origen, como nunca se ha hecho.
“Ese es el camino”, comentan los expertos. Por muy extraño o novedoso que parezca, lo cierto es que es el sistema que se está adoptando en toda España, Galicia incluida.
En esto, como en tantas otras cosas, Pontevedra es una ciudad pionera en la comunidad, y ya desde 2021 cuenta con un sistema de tarjeta. Posando la vista más cerca, en el área metropolitana, cuya basura está congestionada por el Consorcio As Mariñas, el contenedor inteligente se comenzó a implantar en 2019 en Culleredo.
El sistema piloto se extendió el año pasado a otros municipios, como Sada y también Arteixo que, a pesar de que no se encuentra en el consorcio, lo ha adoptado.
Pero los cambios no son fáciles, así que el Ayuntamiento va a tratar de poner de su parte para facilitar la transición al público. Para ello, invertirá en elementos como más 136.00 cubos domésticos de diez litros de capacidad o más de 400.000 bolsas compostables.
Es decir, que están fabricadas a partir de fécula u otra fibra vegetal, y que se degradan con el resto de los biorresiduos, dado que las bolsas de plástico de supermercado no están permitidas en un contenedor de orgánicos. Incluso se repartirán embudos para introducir el aceite usado en un recipiente y poder depositarlo en uno de los 120 contenedores de los que también ha aprobado la compra.
Carga lateral
Además, el Ayuntamiento ha aprobado la adquisición de nuevos contenedores de carga lateral, que requerirán menos personal: normalmente, dos basureros viajan en la parte de atrás del camión pero, cuando se implante por completo este sistema, ya solo será necesario uno, dado que el contenedor será recogido por un brazo mecánico que identificará electrónicamente la sección donde arrojarlo.
Los contenedores de carga lateral de orgánicos tendrán capacidad para 1.800 litros, pero, además, se van a adquirir otros 3.498 contenedores de carga trasera destinados a grandes productores (carnicerías, superficies comerciales, etc). En total, 1.716.000 euros.
A esto hay que añadir 2.579.719 millones por la partida destinada a la compra de cubos, embudos y bolsa; 348.480 por los contenedores de aceite, y 425.374 por los textiles. Todo esto junto suma 3.353.000 euros.
Los supuestos para reducir la factura ya están estipulados
Según la instrucción aprobada en Junta de Gobierno local, podrá optar a la deducción de la parte variable de la tasa de basura cualquiera que cumpla uno de estos supuestos: que la vivienda cuente con un compostero domiciliario siempre que se acredite adecuadamente y que no se constate el incumplimiento o la falta de uso (con fotografías); que en el año inmediatamente anterior al de la imposición se hayan realizado, como mínimo, dos entregas en alguno de los puntos limpios municipales; que en el año inmediatamente anterior al de la imposición se hayan depositado, como mínimo una vez, residuos voluminosos llamando al 010 para su tratamiento, que deberá ser también documentado, y que en el año inmediatamente anterior al de la imposición se haya comunicado al 010 la petición de retirada de restos de podas de domicilios particulares.












