Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
El Ideal Gallego Fundado en 1917

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
A Coruña

El aniversario de ‘Os dous de sempre’ en un café coruñés de toda la vida

Pachi Ramos y Epi, propietario y empleado del Café Doré, celebran el sábado el aniversario de un local que sirvió para que dos amigos de toda la vida empezasen a trabajar juntos por primera vez

Pachi Ramos y Epi, amigos de la infancia y ahora jefe y empleado, conversan y toman algo en una mesa del Café Doré
Pachi Ramos y Epi, amigos de la infancia y ahora jefe y empleado, conversan y toman algo en una mesa del Café Doré
Quintana
0620_bonilla_redideal_251121_veronica.gif
0620_wayalia_redideal_251121_carlos.gif
LICEO-620X50

Se ha convertido el aniversario del Café Doré en una cita puntual marcada en el calendario de un barrio, el de A Falperra, y de una comunidad de fieles que presumen de haber establecido una enorme distancia respecto a la homogeneidad global de la hostelería moderna. Se trata de felicitarse, cantar, charlar y seguir deteniendo el tiempo en una minúscula esquina en el entorno de Pla y Cancela y la ronda de Nelle. Este sábado cumple 16 años, y no es una fecha redonda, pero sí un momento perfecto para poner en valor todos esos argumentos y cuestiones diferenciales que lo convierten en lugar favorito de todo un vecindario.

Para empezar, no es un bar de toda la vida, pero sí toma el pulso de lo que era un café de rutina en la ciudad. Especializado en desayunos, en su horario de apertura se concibe desde el primer café de la mañana hasta la ‘troula’ eventual que se monta con las ocasionales actuaciones musicales. Como buen establecimiento ‘koruño’, una de las esquinas más representativas es el altar a Los Tamara, una banda que si bien es mucho anterior a la fecha de apertura del Doré, sí está estrechamente vinculada a él por la predilección que sentía Peri, su desaparecido batería..

Factor humano

Pero la ambientación, el arraigo o la música harían del café una parada que merece la pena. El factor diferencial y el salto cualitativo lo marcan los orígenes, que en cierta forma invitan a pensar que el Doré se empezó a gestar en un momento indeterminado de hace mucho tiempo. Hablar del Doré es hacerlo de Pachi y Epi, y de la amistad de toda una vida que ha dado en la fórmula perfecta para regentar un bar. Sin que ninguno de los dos hubieran estado jamás a ese lado de la barra.

Porque para giros el que le dio la vida a Pachi Ramos hace casi dos décadas, cuando pasó de un trabajo estable en una gran empresa a verse en la calle cuando ya empezaba a echar cuentas para la jubilación. “Yo trabajaba para una multinacional neerlandesa y, con 50 y pico años, me vi en la calle por un despido masivo”, recuerda. “Decidí montar una cafetería para seguir adelante, un mes de marzo del año 2010, y aunque los comienzos fueron muy duros aquí seguimos”, añade.

Desde el comienzo, Ramos quiso que la nueva aventura estuviese repleta de guiños. El nombre lo toma de los cines más próximos y que más frecuentaba el vecindario. La ubicación, en el número 26 de la calle Alcalde Soto González, asentado en el antiguo barrio del Gurugú, en el que se había criado Pachi. Pero, sin duda, el guiño más emotivo tiene que ver con la figura de Epi, la otra pata del banco y desde hace diez años empleado del establecimiento. “Es un amigo mío de la infancia, nos llevamos desde muy pequeños, y ahora también mi empleado”, comenta el empresario.

Hoy, a sus 69 años, Pachi disfruta de su jubilación en el día a día del Doré. Ha optado por la llamada jubilación activa. Es decir, puede seguir al pie del cañón gracias a que su amigo de toda la vida está en nómina. Seguramente, para muchos de los clientes el uno no tendría sentido sin el otro. Por eso, cada día que pasa y cada mes de marzo es el momento idóneo para celebrar que establecimientos como el Doré mantengan viva la llama de los puntos de encuentro de barrio de toda la vida. Y eso, la versión coruñesa y moderna de Pedriño y Rañolas (‘Os dous de sempre’ de Castelao), tampoco sería posible.

El prólogo a la cita del sábado tuvo lugar este jueves en Casa Matilde, donde casi una treintena de antiguos amigos, compañeros de la infancia y vecinos del barrio del Gurugú quisieron compartir anécdotas, recuerdos y vivencias de una zona, una época y un momento que, seguramente, jamás volverán. Al menos, mientras existan sitios como el Café Doré siempre habrá un lugar para el recuerdo y un escenario en el que todo se parezca un poco más a cómo era el día a día no hace demasiado tiempo. Pero ahora toca mirar al futuro bailando, cantando y celebrando. 

0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina
0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_dans_relojeros_redideal_260109_cristina
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina.gif
0620_puertas_delfin_redideal_251212_cristina