Un misil de Hizbulá cae a cinco minutos de la casa de un coruñés
Sergio Morales regresó la pasada semana a su ciudad natal, pero durante las vacaciones ha visto cómo su puesto de trabajo y su hogar en Limassol (Chipre) se convertían en objetivo del grupo terrorista

Desde la teoría del caos al efecto mariposa, las relaciones entre elementos, lugares y personas aparentemente inconexas son cada vez más evidentes en un mundo global, conectado y en donde ya no existen compartimentos estancos. Sin embargo, que un coruñés que vive en Chipre y decide regresar a casa de vacaciones se encuentre con que su casa y su puesto de trabajo son noticia y una zona de guerra no entraría ni siquiera en las cábalas más remotas.
Así es cómo el conflicto de Oriente Medio ha alterado la agenda y ha cogido por sorpresa a Sergio Morales, quien se marchó de un remanso de paz y ahora no sabe si podrá volver a partir del próximo día 15 de nuevo. Desde hace cinco años trabaja y reside en Limassol, a apenas tres kilómetros (cinco minutos en coche) de la base británica de Akrotiri. Ese punto de operaciones de la Royal Air Force fue alcanzado por un misil de Hizbulá el pasado martes, lo que provocó una reacción en cadena: orden de evacuación preventiva, dos nuevos drones interceptados por el Reino Unido y un refuerzo de la presencia de tropas, aviones y destructores británicos y griegos. Más de 60 vuelos han sido cancelados en los últimos días y toda la isla vive en un estado de incertidumbre y con una confusa sucesión de órdenes y recomendaciones.
Morales, que ha llegado a A Coruña con su pareja, la griega Kelly, describe así su sentir: “A sensación de todos foi de alucinar, porque hai moitos anos do último conflicto en Chipre, a pesares de estar moi preto de todo”. A pesar de que tanto sus compañeros en Limassol como él, teletrabajando, mantienen su día a día, en la tarde de ayer tuvo lugar un simulacro de emergencia. “Están a implementar experiencias de emerxencia e non temos nin idea de como vai evolucionar isto”, confiesa el coruñés desde la tranquilidad de su hogar familiar en Oleiros.
En teoría, Sergio y Kelly debían regresar a casa después de la celebración del ExpoRock, el próximo sábado día 14. Sin embargo, ya no hay nada seguro. “Temos dez días por diante, pero ninguna gana de meternos nun área de guerra”, argumenta tras vivir en Italia, Eslovaquia o el Reino Unido.
Vivir en Chipre
Isla mediterránea y punto de conflicto entre griegos y turcos, Chipre es un gran desconocido para muchos. Los más futboleros recordarán que allí firmó su sentencia como seleccionador Javier Clemente en 1998. Pero poco más. Sin embargo, y pese a ser un estado de la Unión Europea, Sergio Morales marca algunas distancias con la cultura más occidental. “É un sitio tranquilo, máis árabe ou andaluz que grego”, asegura.
Pacífico, a pesar de los ecos de la invasión turca de 1974. “Está superado, a pesares de que á xente fáltalle un anaco do seu país. É como se a nós nos quitasen Fisterra ou Lugo”, finaliza en su descripción sobre lo que era un paraíso para trabajar y ahora se ha convertido en un punto de fuego cruzado de un conflicto de dimensiones desconocidas.















