La Marina de A Coruña se come a María Pita
La postal tradicional de la ciudad está de moda, mientras que la plaza del Ayuntamiento vive peores tiempos

Del mismo modo que el precio del Big Mac es un demostrablemente fiable medidor de la inflación, el aspecto de las terrazas es uno de los termómetros que emplea la hostelería de A Coruña para evaluar su estado de salud. Y La Marina hace tiempo que está como un roble.
Fotografía tradicional de la ciudad, la hostelería del entorno se ha convertido en la catedral del terraceo y un ejemplo, incluso, de cómo capear el temporal. Muchos de los establecimientos disponen incluso de un microclima propio (desde lámparas de calor a aislantes térmicos en los toldos) y también es el ágora en el que los cruceristas toman el pulso a la ciudad. Toda una reinvención y un ejemplo de adaptación a los tiempos, según afirma Alberto Boquete, presidente de los hosteleros del entorno: “Siempre hay un relevo generaciones y, mientras negocios como el antiguo El Indio fueron cerrando con los años, han llegado y se han instaurado conceptos como el brunch, que ahora todo el mundo sabe lo que es”. Por otra parte, reconoce que hay un trabajo detrás: “Intentamos movernos y dinamizar la zona abarcando todas las franjas horarias. Además, La Marina es muy cómoda para transitar”.
Contrastes
Si La Marina es la fotografía, María Pita es en muchos sentidos el corazón y el kilómetro cero. Sin embargo, la zona del Ayuntamiento y la heroína de la ciudad se ha resentido mucho más en los últimos años. “Hace falta esta renovación que viene y darle un aire nuevo; las zonas cambian de moda y, además, es una zona con mucho viento”, dice Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña. “Sin embargo, María Pita, sin terrazas, pierde atractivo. Algunas se han marchado, pero que alguien se imagine la plaza sin ellas”, añade.
Solamente El Tequeño, el restaurante y la taberna de A Penela y Cambalache se mantienen desde la instalación de las famosas peceras, en 2002. Javier Pastoriza, presidente de la Zona Comercial Obelisco y responsable de El Tequeño, no cree que haya sido La Marina la que haya golpeado el entorno. “En la mayoría de establecimientos hubo muchos cambios de gerencia. Desde que llegas a un sitio, hasta que te conocen, pasa mucho tiempo”, asevera. “Para mantener un negocio necesitas muchos ingresos, y solo del verano no se vive. Muchos han tenido su mayor forma de ingresos en el turismo, pero eso no lo tienes en octubre. Necesitas a la gente de A Coruña, y en eso somos diferentes al resto”, prosigue.
Ingresos
The Breen’s Tavern es uno de los espacios en los que, sin importar el día de la semana, no es fácil encontrar sitio. La relación calidad-precio de sus tapas y raciones, así como el tirón entre los extranjeros que visitan la ciudad, lo convierte en uno de los centros neurálgicos de la plaza de María Pita. No obstante, ni siquiera allí la facturación es la que era. “Estamos bastante mejor que en 2013, pero peor que en 2024 o 2025, y este año no parece que vaya a ser tan bueno”, pronostica su propietario, Pablo Breen.
En la misma línea pesimista hace su análisis Fredi Carvajal, encargado de la Pulpeira de María Pita. Allí, los turistas solían tener el punto más cercano para probar el cefalópodo a la gallega. El problema es el bolsillo de los locales, en muchos casos. “En La Marina sale el sol y se llenan las terrazas, pero entre nosotros, salvo cuatro o cinco negocios, todos han tenido un bajón importante”, asimila. “El año pasado ya no fue muy bueno, con un bajón importante desde noviembre y un verano regular”, matiza.
El último en llegar a la plaza de María Pita ha sido David Jaén, quien junto a su socio César López dio inicio a la aventura de Marty. Fue en noviembre, y entre los dos no juntaban 60 años de vida (25 y 33). Ahora, sin haber probado todavía lo que son unas fiestas de A Coruña o un periodo estival, defiende su inversión. “La Marina está facturando más, básicamente porque le da el sol todo el día. Nosotros tenemos el problema de que nos relacionan con el turismo, aunque la gente viene cada vez más. Eso sí, en nuestro caso la gente ya nos conoce”, indica. “Creemos que invertir en la plaza merece la pena, y eso que no hemos vivido el verano todavía. Salvo enero, que fue un desastre total, los primeros meses fueron muy buenos”, finaliza sobre un proyecto iniciado el pasado 7 de noviembre y que ofrece medio centenar de mesas en la terraza.
Mientras, los vecinos del Orzán emitieron ayer un comunicado en el que piden que todas las terrazas de la ciudad cierren todo el año a las 23.30 horas.
Declaraciones
“María Pita necesita que se le dé un aire nuevo; las zonas cambian de moda y es una zona de viento”
“Intentamos movernos y dinamizar la zona abarcando todas las zonas horarias: del desayuno a las copas”
“Hubo muchos negocios que su forma de ingresos ha sido el turismo, pero no lo hay todo el año”
“Estamos mejor que cuando abrimos en 2013, pero peor que en los últimos dos años”
“Tenemos el problema de que nos relacionan con el turismo, aunque la gente empieza a venir cada vez más”
“Salvo cuatro o cinco negocios, todos han tenido un bajón importante en los últimos años”














