La afición de un coruñés por ayudar a los animales que se convirtió en su empleo: “Descubrí esto de rebote”
El coruñés Jaime Álvarez fabrica sillas de ruedas en un taller ubicado en su casa de Bergondo

Muchos proyectos empresariales surgen de manera totalmente inesperada e imprevista. Es el caso de Jaime Álvarez, un coruñés que reside en Bergondo desde hace diez años, que convirtió su afición de ayudar a los animales en su trabajo.
En una etapa mala de su vida, a finales de 2015, buscaba una “vía de escape” y de “entretenimiento” que le permitiese evadirse, tal y como relata. La encontró cuando decidió fabricar una silla de ruedas para una perra de Carballo.
A raíz de este primer trabajo, realizado de forma altruista, empezó a llevar a cabo más con el objetivo de “ayudar a tantos” como pudiese, con múltiples sillas de ruedas construidas de modo personalizado en cada caso. Así nació la asociación Ángeles Caídos sobre Ruedas.
Así siguió hasta 2020, cuando perdió su trabajo de soldador en el sector de las carpinterías metálicas, en el que durante años, entre otros encargos, realizó trabajos en tiendas. Entonces decidió dar un paso adelante y convertir esta afición en su trabajo, ofreciendo este servicio a particulares y realizando colaboraciones altruistas (a base de donaciones) con protectoras de animales.
Trabajos
“Descubrí esto de rebote. Me llena, me satisface y disfruto de cada segundo con ello”, confiesa Jaime Álvarez, que acomete la fabricación de estas sillas de ruedas en un taller ubicado en su casa de Santa Marta de Babío, en Bergondo.
En estos años ha construido sillas de ruedas o sistemas similares como prótesis para perros, vacas, cerdos, ovejas, castrones, cabritillos, conejos y gatos. Estos aparatos los fabrica de forma personalizada a cada animal. “Me adapto al peso y los arneses a la lesión”, asegura.
Ya ha ayudado a cerca de 600 animales desde que empezó con este trabajo a finales del año 2015, primero de forma altruista y ahora de forma profesional. Los encargos se producen de forma irregular en el tiempo. Sus tarifas oscilan entre los 170 y los 600 euros para mascotas comunes. En el caso de una vaca, un caso que ya ha tenido que atender, el precio rondaría los 900 y los 1.000 euros.
Según indica Álvarez, hay meses en los que “a lo mejor” hay 15 o “a veces ninguno”. También señala que ha tenido peticiones de lugares tan distantes como California, Cuba o Chile.
Este coruñés afincado en Bergondo explica que su objetivo de fabricar estas sillas de ruedas es “concienciar” y evitar la “muerte de animales”.









