Un año del reformado San Andrés, la calle deseo de los nuevos emprendedores
El Ayuntamiento de A Coruña concedió doce licencias de actividad desde que finalizó la reurbanización de la vía

Cuando una actuación conlleva cortes de tráfico, ruido y despliegue de vallas y maquinaria, es inevitable que genere incomodidad en quienes conviven con ella. Así fue San Andrés, durante doce meses. La arteria comercial estuvo cerrada desde agosto de 2024 –cuando se cortó por completo la vía, en la segunda fase de las obras que habían comenzado en febrero– hasta el mismo mes del año pasado, creando incluso un recorrido de ‘obstáculos’ a sortear. El 27 de febrero de 2025 todo esto pasó a la historia. El Gobierno local presentó el resultado en medio de un clima festivo compartido con vecinos y agentes del tejido económico de la zona.
Un año después, el tiempo que duraron las obras sigue en la mente de comerciantes y hosteleros, pero todos los consultados comparten la misma valoración: el cambio de San Andrés ha mejorado la actividad y la vida de la calle. “Evidentemente ha habido una mejora enorme con relación al año de las obras. Si, como debe ser, comparamos el momento actual con los años previos a la reforma de la calle, debo decir que sí he notado un aumento de afluencia de gente que ha resultado en una mejora de la facturación del negocio”, señala el propietario del Café de Macondo, Ángel Brey. Este hostelero reconoce que, tal y como se puede imaginar, “todos tendríamos algo que nos gustaría adecuar más a nuestro criterio, pero, en general, es una valoración, sin duda, de que hubo una mejora indiscutible”.
En el número 26 de la calle se encuentra Butcher Shop, la tienda de moda urbana que regenta Óscar Castro. Este, aunque reconoce que las ventas no llegan “al 100% de los niveles de antes de la obra”, asegura que la reforma “se nota muchísimo”: “Tener una calle por la que no pasa nadie a ver movimiento constante, se nota. Este año para el negocio está siendo de transición, pero calculo que el año que viene llegaremos a los niveles previos a la obra. De todas formas, depende de muchos factores, ya que en la coyuntura económica actual influyen muchas cosas”.
Volvió el tránsito
Por su parte, el propietario de la mercería más internacional de A Coruña, La Crisálida, Ramón Santos, cree que la reapertura de San Andrés “le devolvió algo muy importante, que es el tránsito”. Ahora, comenta, “vuelve a ser una calle de paso, como antes, en la que se pasea y se visitan comercios. Esto repercute en nuestras ventas”. No obstante, Santos considera importante tener en cuenta que “hay que ser realistas, ya que la calle nunca va a ser la zona comercial que era antes. Los hábitos han cambiado y parte del comercio se ha desplazado. Nunca volverá a ser la zona comercial pujante del pasado, ahora es una calle muy agradable para pasear, también muy vinculada a la hostelería”.
Dentro de este escenario, “es necesario que nos adaptemos, aunque todavía quedan cosas por hacer, como arreglar los bajos en mal estado o vacíos o edificios que necesitan rehabilitación. Si se consigue reactivar estos espacios, la calle podrá consolidarse del todo”. En definitiva, el propietario de La Crisálida hace un balance “muy bueno”, aunque “todavía queda trabajo. No soy conformista”, concluye.
Hace meses Santos ya reconoció que su deseo es que “la calle sea ya peatonal, cosa que seguramente ocurra en unos años porque cualquier centro urbano de cualquier ciudad del tamaño de A Coruña la tiene”.
Lo cierto es que la reforma de San Andrés despertó el interés de nuevos emprendedores para instalarse en alguno de sus locales disponibles. Incluso las inmobiliarias, a la hora de anunciar alguna vivienda en alquiler en la calle o alrededores, utilizaban la obra como gancho.
Y, además de traspasos en negocios –la mayoría de hostelería–, el Gobierno local concedió, desde el año pasado, doce licencias de actividad en San Andrés. Las más numerosas, tres, son de cafeterías. Además, se otorgaron dos licencias para nuevas panaderías; dos salones de belleza; una consigna de maletas; un centro de pilates; un restaurante; una tienda de labores; y una licencia para apartamentos turísticos.
Asociacionismo comercial
La actuación en San Andrés duró doce meses y contó con un presupuesto de 3,2 millones de euros. La alcaldesa, Inés Rey, reconoció en su inauguración que fue uno de los objetivos “más ambiciosos de nuestro gobierno”. “Queríamos transformar esta calle porque era una demanda constante de vecinos y comerciantes. Queríamos hacerlo bien, con mimo y con respeto. Hoy, después de ver el resultado y testar el sentir de los vecinos y comerciantes, creo que podemos estar satisfechos con esta obra”, manifestó la regidora, quien siempre destacó que, además de humanizar la calle, se buscaba reforzar su carácter comercial”.
El nuevo San Andrés reactivó, a su vez, el asociacionismo comercial. “Hemos recuperado socios y hemos hecho socios nuevos”, señalaba hace meses la gerente de la Zona Comercial Obelisco, Rosa Mena. Desde entonces, dijo, se sumaron nuevos asociados a la entidad comercial “La obra fue todo un acierto, la calle tiene otro color y alegría, además de que hay más establecimientos”, manifiesta. No solo eso, la gerente de la asociación comercial del centro aseguró que “nos llaman muchas personas preguntando si sabemos de locales vacíos para alquilar en San Andrés”.
La Zona Comercial Obelisco, que abarca negocios desde la plaza de Pontevedra hasta María Pita, se ha visto envuelta en los últimos años en obras, ya sea la de San Andrés o ahora la de los Cantones. Sin embargo, el presidente de la asociación, Javier Pastoriza, cree que la paciencia es la clave, siempre que el resultado sea el esperado. Si San Andrés sirvió para reactivar el comercio y el asociacionismo comercial, los Cantones son ahora la gran “esperanza”. “Se espera que a largo plazo la obra suponga una mejora en la zona y sea un beneficio. Vamos a intentar que la situación sea lo más llevadera posible”.










