David Balsa | “Aunque me vaya a Nueva York, a China o a Rusia, yo soy de Os Mallos cien por cien”
Asegura que nacer en la emigración, como fue su caso, imprime carácter pero presume de coruñés siempre que tiene ocasión. “La gente está muy confundida; Coruña es una maravilla”, afirma

El nombre de David Balsa Uldriz (Lausanne, 1969) –él remarca su segundo apellido: “Es el nombre de una pequeña aldea que está cerca de Santiago, es gallego cien por cien”– empezó a sonar con fuerza en las revueltas estudiantiles de 1986. Ahí nació la inquietud política de este coruñés nacido en la emigración y que, aunque ha recorrido medio mundo, siempre regresa a su ciudad. Se confiesa cien por cien de Os Mallos y recuerda con nostalgia los guateques del instituto y tres garitos que frecuentaba en su juventud: “Rigbabá, el Consulado y Retro –enumera– y ya no existen ninguno de los tres. Y no, yo no soy de botellones, lo siento”.
Nacido en Suiza, ¿cuándo viene para aquí?
Nací en Suiza. Mis padres eran emigrantes. Venimos a Barcelona, allí nació mi hermana y, cuando tenía 14 años, nos venimos para Coruña. Y ya, de aquí no me sacan.
¿Cuál es su primer recuerdo de la ciudad?
Yo venía en verano. Mis tíos y mis primos Jorge y Alejo vivían en la ronda de Nelle, que recuerdo con vacas y leiras. Yo venía de Suiza y de Barcelona y me llamaba mucho la atención.
Cuando se viene a vivir definitivamente aquí, ¿dónde estudia? En el instituto de A Sardiñeira. ¿Y qué recuerdos tiene? Muy buenos. Tuve buenos profesores: Pilar García Negro, Telma, de gallego... Una maravilla, aunque me metí en bastantes líos porque estaba en huelga.
De hecho, la primera vez que muchos oyeron hablar de David Balsa fue en esas protestas.
En El Ideal Gallego me hicieron la primera entrevista. La huelga estalló en diciembre del 86 en toda España y yo fui elegido portavoz de la coordinadora de estudiantes en Coruña, luego en Galicia y luego a nivel estatal. Negocié con Maravall durante los tres meses que duró la huelga, que fue muy larga. Fue todo muy extremo, muy violento. Recuerdo manifestaciones enormes en Coruña, con incidentes. En los Nuevos Ministerios se tiró el mobiliario por las ventanas del quinto piso, hubo cargas policiales...
¿Qué queda hoy en día de aquel chaval revolucionario?
Era mucha responsabilidad y mucha tensión para 17 años recién cumplidos. Me acuerdo de una manifestación negociando y la policía en la Gran Vía disparando contra los estudiantes. La gente dice que hoy hay violencia y me da un poco la risa. Estoy contento porque fue una experiencia muy interesante. Todo el mundo habla de la generación del 68 pero yo creo que la generación del 86-87 hizo muchas cosas importantes.
¿Como cuáles?
Consiguieron becas. Y, la gente no lo sabe, pero antes el bachillerato había que pagarlo y se dejó de pagar porque los estudiantes se pusieron en huelga en España.
Y, cuando termina esa etapa, ¿logró aprobar o tuvo que repetir?
Yo tenía muy buen expediente, pero claro, estuvimos tres meses en huelga: tuve que repetir y luego estuve en una pasantía en la Academia Roma, creo que era, en la calle Real. Era como aquella Checa de la que hablaban. Ahí estudié duramente y me vino muy bien para recuperar.
¿No le tenían manía los profesores después de aquello?
Bueno, había variedad. Algunos, muy bien y otros, en fin. Pero yo nunca hablo mal. Fue una experiencia. Sardiñeira, además, era un sitio muy agradable, con guateques y todo.
Es ahí, entiendo, en las huelgas y manifestaciones, donde nace su inquietud política.
Nacer en la emigración marca mucho. Yo siempre he tenido una sensibilidad de izquierdas, muy clara y progresista y, cuando acaban las huelgas, me meto en política ya en profundidad. Me eligen secretario general de las juventudes socialistas de Galicia. Estuve seis años. Tuve mucha relación con el presidente Laxe, por quien tengo una gran admiración y respeto. Al cabo de ocho años, bueno, pues viene Paco Vázquez, y yo, con todo respeto, no comparto sus planteamientos así que me plantean temas de internacional y me fui a Balcanes, Kosovo, Albania... En esa época Pedro Sánchez estaba, por cierto, en Bosnia-Herzegovina. Cuando le he visto posteriormente hablamos de Balcanes varias veces, porque a él le encanta. Tengo buen recuerdo de aquello.
A pesar de la que había montada por allí entonces...
Hice muchas amistades allí. De hecho, hablo un poco albanés. Tienen una cultura impresionante y yo, que venía de hacer Historia en Santiago...
No hizo Derecho ni Políticas...
No, no. Soy licenciado en Historia, especializado en Historia Contemporánea de España. Lo que sí hice fue algo de Derecho cuando acabé.
Y, ahora, ¿a qué se dedica?
Estoy en Nueva York. Soy enviado especial de la presidencia de la Corte Centroamericana de Justicia ante las Naciones Unidas. La Corte Centroamericana de Justicia es un tribunal internacional, como lo hay aquí en Europa, que agrupa ocho estados centroamericanos. Se mueve mucho por el mundo. Sí pero, cuanto más viajo, más me gusta Coruña, lo tengo claro. La gente está muy confundida; Coruña es una maravilla.
Ha estado en muchos países, pero, ¿cuál le falta?
Es una buena pregunta. Pues... las Cíes. ¿En serio? Sí (risas). Estuve a punto de ir un montón de veces pero por una cosa o por otra, nunca nos subíamos al barco. Es una cosa que me queda pendiente.
¿Cuáles son sus barrios?
Os Mallos, sin lugar a dudas. Aunque me vaya a Nueva York, a China, o a Rusia, yo soy de Os Mallos cien por cien.
Y, cuando está fuera de A Coruña, ¿de qué presume?
De la Torre de Hércules. Lugo tiene las murallas, Santiago tiene la catedral y nosotros tenemos la Torre. Si traigo a alguien a Coruña, le llevo allí. Es donde ves la ciudad y te das cuenta de lo que significa.
¿Y qué echa de menos?
El ambiente que hay en Coruña, que es una ciudad muy especial, no necesitas un coche, puedes ir andando a todos lados. Tenemos cines, tenemos bibliotecas, tenemos actividad cultural y, al mismo tiempo, no es muy grande, porque a mí las ciudades grandes cada día me gustan menos.
¿Por qué ha elegido la Marina para hacer la foto?
Es un sitio agradable, está el mar, está la ciudad y es una parte donde la gente habla, se conoce, te tomas un café... En cuanto a calidad de vida, Coruña es espectacular. De hecho, aunque pase temporadas largas fuera, yo vuelvo siempre.
Si tuviera una máquina del tiempo, ¿a qué momento iría?
A los ochenta. Al Noroeste Pop Rock, a ver a Objetivo Birmania, que ya nadie se acuerda de ellos, pero yo estaba feliz, tenía 16 años.
Preguntas cascarilleiras
Si tuviera que elegir, ¿churros de Bonilla o churros del Timón? Torre Esmeralda. Nosotros íbamos del Consulado a Torre Esmeralda. Y allí nos comíamos los churros, además, muy bien, es el recuerdo que tengo.
¿Prefiere los jardines de Méndez Núñez o el monte de San Pedro?
Los jardines de Méndez Núñez. He estado ahí muchísimas veces por allí y tengo recuerdos muy buenos. Y allí está también el teatro Colón, donde recuerdo ver ‘Desafío total’, ‘Thelma y Louise’, ‘El guardaespaldas’... Aquello eran cines, nada que ver con lo de hoy.
¿Calle de la Estrella o calle de la Barrera?
La Barrera, evidentemente. Vas por allí, ves muchísima gente conocida. Yo recuerdo ir mucho, sobre todo antes de los conciertos. Además, se come muy bien.
¿Bebe agua del grifo, es decir, agua de Emalcsa, o agua embotellada?
Agua del grifo, tengo esa costumbre, menos cuando estoy por ahí afuera. Ahí, bajo ningún concepto. Y no lo aconsejo, además. En África o en Asia no es muy recomendable.
¿Playa de Riazor o playa del Orzán?
La playa del Orzán, porque me trae muy buenos recuerdos, pero la de Riazor tampoco me disgusta. Y me gustaba mucho Espiñeiro, una que hay en Mera. De esa tengo muy buenos recuerdos también... Íbamos en autobús.
¿Se mueve por la ciudad a pie o motorizado?
A pie. Tengo carné, pero soy un desastre. Si estás en Madrid, necesitas un coche pero aquí prefiero ir a pie, y es lo que hago. La gente no se lo cree, pero yo voy a pie en Manhattan. Si tengo una urgencia, procuro coger el metro, pero el taxi no, porque te quedas un atasco y de ahí ya no sales.
¿Es de helados tradicionales como los de la Colón o más modernos, como Bico de Xeado?
La verdad es que yo me tomaba los de Camy. No sé si existen ya... Los de toda la vida, los del palito.
¿Prefiere una verbena o un concierto?
Conciertos.
¿Recuerda alguno que fuera especial?
Fui hace poco a uno en Harlem, que me tuve que ir porque me llamaron, pero aquí... Por ejemplo, el de Objetivo Birmania, el de Tina Turner... O el de Loquillo que hizo en la playa en su día. Hace quince o veinte años. Por ahí más o menos.
¿Qué prefiere, Carnaval, o San Juan?
Hombre, yo San Juan. Las hogueras, cien por cien. En eso no tengo ningún de duda. San Juan.
¿Y dice más veces chorbo o dice más veces menos?
Neno. Sí, sí, por supuesto. Yo soy de Os Mallos. Neno es lo que decía en el instituto y es algo cien por cien de aquí.










