Un vecino de A Coruña se graba la calle San Juan en la piel como homenaje a su hostelería y la música en directo
Aníbal Rodríguez se ha tatuado la capital del domingueo coruñés y reivindica el papel de ese entorno no solo en su vida pospandemia, sino como patrimonio local

Descubrir una zona de marcha más cerca de la jubilación que de las aulas, tatuarse por primera vez a los 56 o ser un firme defensor de la música en directo en la hostelería al mismo tiempo que un rostro visible de la lucha vecinal. Son solamente algunas de las razones por las que considerar a Aníbal Rodríguez un espíritu libre, un rebelde que vive un momento de plenitud emocional que ha querido compartir e inmortalizar grabándolo en tinta en su brazo derecho. El también vicepresidente de la asociación de residentes de O Ventorrillo no ha elegido su barrio, sino el sitio de su recreo para su último tatuaje. “Rúa San Xoán, donde empezó todo”, reza la composición, acompañada de tres edificios característicos del entorno y una llama en recuerdo a la noche meiga, así como un vaso de cubata y una nota musical.

Lejos de la intimidad que buscan algunos aficionados a la tinta, Aníbal Rodríguez quiso hacer una nota pública, que acompañada de una foto del tatuaje ayuda a entender un poco mejor el porqué y lo que significa la catedral del domigueo para él. “Hay calles que son solo asfalto y hay calles que te reciben con los brazos abiertos”, dice. “La San Juan me ha enseñado que se pueden echar raíces en el asfalto si el corazón de quienes lo habitan es infinitamente grande”, añade. Además, en esa misiva abierta a los hosteleros, los músicos y sus compañeros de andanzas prosigue: “A mis amigos de la San Juan, gracias por todo: por las risas, por los momentos en los que me escuchasteis cuando lo necesitaba y por haberme enseñado que la verdadera cara de un lugar no está en sus fachadas, sino en las personas que lo forman. Esa calle que antes era una desconocida se ha convertido en mi otro hogar”.
Origen
Aníbal Rodríguez acudió a Estigma Tatoo, el estudio de la calle Justicia, para, en menos de una hora, estampar en su piel lo que le salía del corazón. Pero, ¿cuál es la razón por la que la calle San Juan influye de manera tan rotunda en la vida de un coruñés de la otra esquina de la ciudad? Es cuestión de magia y de encontrar tu lugar en el mundo. “La pandemia fue un cambio en mi vida y, cuando empecé a descubrir la música en directo, me dediqué a escuchar de otra forma”, asevera mientras se señala un retrato suyo, también inmortalizado en el mismo brazo, que representa una actuación en la Vinoteca Humo de Elviña. “En la calle San Juan descubrí la música y mi próximo tatuaje será un pentagrama con la frase ‘la música no es ruido’”, sentencia mientras se señala una camiseta con esa misma leyenda.
Sobre la convivencia entre los vecinos y la diversión en el ocio nocturno, Rodríguez tiene claro que se han sentado las bases para un cambio en el futuro. “Lo que pasó en carnavales fue un punto de inflexión: no ha habido incidentes y hablando se entiende la gente”, advierte. Además, como parte activa de una comisión de fiestas reconoce: “Siempre está el que vive al lado del palco, que una semana se puede quejar, pero si lo mueves de sitio se quejarán otros. Además, siempre hay más reconocimientos que críticas. La calle San Juan es fundamental en la vida de A Coruña y no se puede dejar caer”.













