El templo de la empanada de A Coruña que conquistó a Miguel Ríos
El músico granadino bromeó incluso con dedicarle una canción

La extensa carrera artística de Miguel Ríos le han valido mil y una visitas a A Coruña y sus múltiples escenarios las cuales le han servido para seguir acumulando “muescas” en lo que él mismo llama su “revólver de placer con el que disparo a mis mecenas”. Este sábado 21 (21.00 horas) pondrá una marca más, estrenando un escenario que no había pisado hasta la fecha: el del teatro Colón, para presentar ‘El último vals’.
Pero visitar una y mil veces la urbe herculina no sirve solo para presentar nuevas canciones y recordar las de siempre, sino que también permite disfrutar de los pequeños encantos de la ciudad, como “ver, desde mi habitación del hotel, el montaje de aquel concierto que di en la playa de Riazor y ver la gente llegar con sus comidas”, recordaba el propio Ríos recientemente en una entrevista con El Ideal Gallego, en referencia al recital que ofreció en el arenal en el año 2002.
Pero los encantos de A Coruña no sólo se ven, sino que también se disfrutan con el paladar. Entre los grandes recuerdos que el músico granadino guarda de la ciudad, en esa misma entrevista destacaba uno por encima de todos: “Recuerdo a Nonito Pereira cuando me llevaba a comer las mejores empanadas de mi vida”.
¿Cuál era la empanada que cautivó a Ríos?
Siendo Miguel Ríos una leyenda de nuestra música, cualquiera pensará que ese templo de la empanada que cautivó al granadino como para destacarlo sobre el resto de recuerdos coruñeses estará en una de las calles más céntricas de la ciudad, donde es más frecuente ver a las estrellas que visitan a ciudad.
Pero el tiro iría desviado. La empanada que conquistó el paladar de Ríos se encontraba en la avenida de Oza, en plena zona de A Gaiteira. “¿Quién no conoce Casa Saqués? Emporio del buen comer y mejor beber”, aseguraba el periodista Ezequiel Pérez Montes hace dos décadas sobre este mítico establecimiento que tras 75 años de vida cerró definitivamente sus puertas hace dos, a principios de 2024.
Pues una de esas personas que conocía Casa Saqués fue Miguel Ríos. Igual que a miles de coruñeses y visitantes, la empanada del icónico establecimiento satisfizo de tal manera al granadino que hasta se planteó componerle una canción.
Fue Nonito Pereira Revuelta quien le descubrió este mítico lugar, pero en visitas posteriores, luego de la triste marcha del promotor y periodista musical, Ríos volvió a este lugar, acompañado por su hijo, Nonito Pereira Rey.
“Esta empanada está tan buena que le voy a componer un blues: el ‘Blues de la empanada’”, recuerda Pereira Rey, “así lo dijo la última vez que estuvimos en Casa Saqués, siempre cariñoso”, añade.











