A la caza del esquivo 'therian': cientos de adolescentes acuden a Méndez Núñez para nada
Ninguno de los jóvenes a los que les gusta disfrazarse de animal hizo acto de presencia

El unicornio, el gamusino, el político honrado y, ahora, el ‘therian’ se suma a esta lista de animales esquivos cuya existencia es más que nada teórica, el campo de juego de los criptozoólogos: más de 300 personas, la gran mayoría de ellas menores, se reunieron ayer en torno al estanque de Méndez Núñez para contemplar a estos curiosos jóvenes a los que les gusta caracterizarse de animal y que se han puesto de moda en los últimos días.
Los ‘therian’ son personas, habitualmente adolescentes, que, a nivel psicológico, identitario o espiritual se identifican con un animal. En la práctica, jóvenes imitando animales, enmascarados, interactuando con otros ‘therian’ a través de ruidos o gestos típicos de los animales con los que se vinculan. Nadie sabía qué esperar: puede que orinaran contra un árbol, aunque para eso no hace falta considerarse animal. Quizá darle la patita a un desconocido. A lo mejor esperaban simplemente que un amable desconocido les rascara detrás de la oreja. Ponerse a ronronear, maullar y ladrar eran otras opciones. Puede que bebieran a morro de la propia fuente.
Todo el mundo estaba listo para el circo, o para el zoológico. En el cartel donde se anunciaba por lo menos juegos y saltos “y más”. Pero aquel más resultó ser menos para luego quedarse en la más absoluta nada. Una última fiesta de Carnaval, sin máscaras. Los ‘therian’ no asomaron el hocico.

La quedada se había concertado en las redes sociales a las siete y media de la tarde pero mucho antes el lugar se había llenado de adolescentes esperando disfrutar de un espectáculo insólito. Sin embargo, como todo buen naturalista sabe, la presencia del ser humano suele espantar a los animales.
“Ni siquiera hay nadie paseando a un perro”, comentaba una decepcionada adolescente. En un momento dado hubo un movimiento y alguien gritó “¡los ‘therian’!”, pero solo era una ilusión. Alguien vestido con un abrigo peludo o con orejas de conejo. Una marea humana se desplazó al punto y estallaron los flashes antes de que la calma regresara al lugar.
Antes de disolverse, el público coreó insultos contra el presidente del Gobierno de una forma un tanto desconcertante
El estanque no había acogido tanta gente ni siquiera en los días gloriosos del botellón. Algunos chavales se subieron a las farolas o a los árboles para tratar de obtener una mejor vista. Quizá se identificaban con monos o pájaros pero como no iban disfrazados, a nadie le importó. La Policía Local destacó un coche patrulla, por si se producía algún incidente.
“Pero ¿hay algo?”, preguntaba una señora. Unos decían que no venían porque habían recibido amenazas por las redes. Algo de cazarlos con escopeta. Eso habría ocurrido ya en Lugo, donde se había cancelado la cita. Otros, simplemente, creían que tanta expectación les había abrumado o que los ‘therian’ se identificaban con camaleones.
Finalmente, la gente se disolvió, aunque no sin un último intento de diversión. Aquellos adolescentes habían venido para ver animales y no los había, así que decidieron hacer un poco el animal por su cuenta e insultaron a Pedro Sánchez antes de despedirse. Y cada mochuelo, a su olivo.










