Así se elaboraron los disfraces infantiles más celebrados del Carnaval de A Coruña
Los asistentes al concurso de choqueiros pudieron contemplar a una farola roja del paseo marítimo, una representación de La Casa de las Zapatillas y a una persona con una Torre de Hércules

La competición más esperada del Martes de Carnaval es el concurso de choqueiros, en la que se eligen los mejores disfraces. En la edición de este año hubo un elemento que caracterizó a varios de ellos: el orgullo coruñés.
Diversos monumentos y una tienda de la ciudad fueron los protagonistas de estas vestimentas. Los asistentes a este tradicional certamen pudieron contemplar a una farola roja del paseo marítimo, una representación del veterano establecimiento de La Casa de las Zapatillas, de la calle Panaderas, y a una persona con una Torre de Hércules en la cabeza, junto con una maqueta con una muestra de los principales monumentos y símbolos de A Coruña.
Paseo
El primero de ellos lo lució la joven Catalina Guerra y fue elaborado por su madre, Estela López, que destaca que su familia lleva “muy dentro” la fiesta del Carnaval, ya que vive en el barrio de Monte Alto, epicentro de esta celebración. “Son muchos años participando”, relata.
¿Cómo surgió la idea de este disfraz? “Un día fuimos al acuario y le dije a Catalina ‘te voy a disfrazar de farola roja’, que es un símbolo de A Coruña”, indica Estela. Además, asegura que esta vestimenta también guarda un guiño al comercio El Reflejo, que cerró el año pasado tras muchos años abierto al público en la calle de la Torre. En concreto, esta tienda es de la familia de Julia Ares, que fue la persona que diseñó los esmaltes de las farolas rojas del paseo marítimo.
El hermano de Catalina, Martín Guerra, rindió su particular homenaje al comercio de La Casa de las Zapatillas, local veterano de la ciudad que se caracteriza por colocar carteles hechos a mano con llamativos mensajes en el escaparate. Así lo simuló el disfraz, con el que este niño portó varios zapatos y letreros.
Su madre indica que lo elaboró en la misma mañana del Martes de Carnaval, aunque ya tenía comprados los materiales con anterioridad. En el caso de Catalina, fue algo más laborioso y llevó más días hacerlo. “Lo fui elaborando conforme iba teniendo tiempo”, afirma.
Orgullo
Estos dos no fueron los únicos atuendos que captaron la atención de los asistentes del concurso de choqueiros. Un tercero quiso representar lo más llamativo de A Coruña. En este caso, las protagonistas fueron Iria Barral, quien vistió el disfraz, y su madre, Ana Tenreiro. Viven en Os Mallos.
La peculiaridad que presenta es que el disfraz fue una auténtica ciudad andante que incorporó los principales monumentos y símbolos de la ciudad: la Torre de Hércules sobre la cabeza, una careta de Gerión y una maqueta detallada que el portador llevó alrededor de la cintura como si fuese una mesa flotante. En este último elemento se pudieron ver el reloj de los Jardines de Méndez Núñez, el palacio municipal de María Pita, las galerías de
La Marina, la barandilla del Paseo Marítimo, el estadio de Riazor, el Palacio de los Deportes o la torre de control marítimo, entre otros edificios destacados.
“Nos gusta mucho nuestra ciudad”, asegura Ana Tenreiro. Eso sí, confiesa que el disfraz no era “fácil” de llevar y que requirió tiempo para su elaboración. La idea de representar la ciudad surgió justo al acabar la Navidad. “Ahí vimos que disfraz hacer”, detalla.
Estos tres disfraces fueron premiados en el concurso. El jurado acordó otorgar un primer premio compartido en la categoría individual del concurso infantil al disfraz de ‘Farola del Paseo’ y al de ‘Cidade da Coruña’. Los dos segundos fueron para ‘La Casa de las Zapatillas’ y para ‘Vilma Picapiedra’.











