Los vecinos de la Ciudad Vieja de A Coruña reclaman su sitio y aprietan para la depuración del censo
Piden al Gobierno local que asuma el “compromiso” adquirido ante los problemas de aparcamiento

Una década y dos años después de su peatonalización, la Ciudad Vieja no se acerca todavía a lo que idílicamente visualizaron muchos residentes cuando comenzó el proceso. Puede que sí lo haga cuando pasean, abren la puerta de su casa o toman algo en una hostelería floreciente (con permiso del cierre de El Patio). Sin embargo, cuando amanece o anochece, todo se vuelve oscuridad. Y es que poco o nada ha mejorado la calidad del aparcamiento para quienes residen en el barrio más antiguo de A Coruña y, aunque la situación y la queja no son nuevas, sí parece expirar el periodo de esperanza que respiraba la asociación vecinal tras la reunión con el Gobierno local del pasado mes de octubre.
Básicamente, la idea surgida de ese encuentro pasaba por una especie de ‘carné 100 por 100 Ciudad Vieja’, en el que tras un control algo más exhaustivo que el anterior, se logre depurar tanto el censo de residentes como de coches. Solamente así, entiende la asociación vecinal, tanto el Oceanográfico como la Maestranza funcionarán como verdadero aparcamiento para quienes habitan en el 15001. “El Ayuntamiento y nosotros entendimos la necesidad de depurar las tarjetas de residente y dar de baja las desactualizadas, para que así sea más difícil o haya más control en el acceso a esa condición de residente”, subraya el presidente de los ‘oriundos’, Leonardo Méndez.
Primer intento
Fue precisamente con motivo del inicio de la peatonalización cuando se realizó un censo de coches y residentes que ha quedado obsoleto. En aquel entonces, fueron unos 700 los carnés que se entregaron, sin dar de baja prácticamente ninguno y con un crecimiento de unos 100 por año, según estimaciones de los vecinos. Es decir, que crece más la población sobre cuatro ruedas que sobre dos piernas. “Aún encima, cada día vemos más coches estacionados en el Oceanográfico o en la Maestranza sin tarjeta”, denuncia exasperado Leonardo Méndez.
Después de la próxima junta anual, y si todo va como se espera, el censo y el aparcamiento serán el caballo de batalla de los vecinos de la Ciudad Vieja, cansados de sentirse invadidos por convecinos ‘fantasma’ a los que jamás han visto. “Es imposible e insostenible”, anuncian.
Se trata también de una cuestión de seguridad, pues ya se han dado situaciones de frustración por parte de residentes que se quedaron sin sitio y decidieron tomarse la justicia por su mano, tal y como ya advirtieron en este periódico los representantes vecinales. “Es una cuestión de orden público, que pueda dar lugar a cosas como ver coches rayados, y hacemos un llamamiento a que eso no suceda”, comentaron.
Por otra parte, sin perder de vista la peatonalización, lo que sí ha mejorado es la organización de la carga y descarga para la hostelería y el comercio, así como los controles derivados de las cámaras instaladas en todas las entradas y salidas de un barrio que quiere protegerse de vehículos ‘exógenos’.











