La moda de los carteles con código QR en la calle llega a A Coruña: por qué escanearlo no es una buena idea

De un tiempo a esta parte, los códigos QR han entrado en nuestras vidas y lo han hecho para quedarse. Los utilizamos para acceder a una aplicación o visitar una determinada página web, entre otras cosas. Normalmente, nos facilitan la vida, pero no siempre es así. Seguro que no es la primera vez que, paseando por la calle, se encuentran un anuncio o un letrero en el que les invitan a escanear esta imagen con cualquier excusa. Y lo cierto es que hacerlo no suele ser una buena idea.
En ciudades como Madrid o Barcelona se ha convertido en algo relativamente habitual encontrarse con este tipo de reclamos, y también han llegado a A Coruña. De hecho, la céntrica calle San Andrés estaba estos días empapelada con un montón de carteles con un QR y un mensaje: "Rosa me puso los cuernos. Aquí está su foto, que todos la conozcan".
En este caso, se trataba de una campaña promocional de Paul Marcel, una marca que se dedica a crear prendas originales de ropa. Por lo tanto, no había peligro y el enlace era seguro, pero no siempre es así.
Hay ocasiones en la que este tipo de anuncios solo tienen el fin de estafarnos o de quedarse con nuestros datos. De hecho, desde la Policía Nacional ya han advertido de este peligro en numerosas ocasiones, por ejemplo, a través de redes sociales.
La recomendación general es que nunca se entre en un QR que nos encontremos en la calle. En ocasiones, el propio anuncio ya puede hacernos sospechar, pero aunque su origen sea aparentemente lícito, el riesgo sigue existiendo. Y es que una de las prácticas habituales de los estafadores es colocar pegatinas por encima de los QR verdaderos, por lo que debemos asegurarnos de que el código es auténtico.
En resumidas cuentas, por muy tentador que sea el anuncio o el mensaje, siempre debemos asegurarnos de que se trata de un enlace de procedencia lícita. Utilizar el sentido común y, ante la más mínima duda, no escanear el QR es la mejor táctica para evitar sustos.












