La lluvia constante revela la falta de espacios cubiertos en la ciudad
Las plazas porticadas son una excepción en una ciudad atlántica azotada cada año por temporales

Después de semanas de lluvias constantes, los coruñeses parecen haber obtenido un respiro, a tiempo para disfrutar del Carnaval. Pero si de algo ha servido tanta lluvia, además de para renovar el agua del embalse de Cecebre, es para poner de manifiesto que son muy escasos los espacios públicos de la ciudad adaptados para estas condiciones meteorológicas. Hace unos días, el Colegio de Arquitectos presentó el libro ‘Paisajes públicos’ centrado en las plazas, el lugar de encuentro de la ciudadanía por excelencia, y en él queda de manifiesto cuán pocos permiten estar a cubierto cuando cae el chaparrón.
Una de las pocas excepciones es la plaza de María Pita, cuyos soportales sí ofrecen un refugio a los coruñeses hartos de empaparse y deseosos de respirar un poco de aire fresco. En 1860, cuando la plaza mayor solo era un proyecto, el arquitecto municipal Juan de Ciórraga comentaba que “en un país en que llueve frecuentemente, con temporales y vientos recios del sur y el norte, es necesario tener paseos cubiertos para que los habituales se aprovechen de ellos como recreo”.
Más de 160 años después, esa necesidad sigue existiendo, a pesar del cambio climático, o justamente por él. Eventos extremos, como días y días de lluvia, o lo contrario, largos períodos de sol, requieren que espacios que ofrezcan cobertura, pero no los hay. En el libro se examinan cerca de 30 espacios públicos, la gran mayoría plazas, desde la de José Toubes a la de Luis Seoane, desde la de Galatea, en Adormideras, hasta la de la Tolerancia, en Labañou. La conclusión es que casi ninguna tiene soportarles. La única excepción (parcial) es la plaza de San Agustín. Y la más reciente, la de Ángel Ron Fraga, que se encuentra junto a la iglesia de San Francisco. Planificada por primera vez en 1948, todavía está por concluir, pero la mitad que está finalizada cuenta con unos anchos soportales. Es la única plaza que se ha construido en lo que va de siglo que tiene un espacio cubierto.
Por supuesto, en lo que se refiere a soportales el más largo es del Paseo Marítimo, de casi 700 metros, con la que solo puede competir la calle Emilio González López, en Los Rosales, que forma un óvalo perfecto de más de un kilómetro. Sin embargo, los soportales se interrumpen a menudo por espacios vacíos.
Las cúpulas
Pero no se trata solo de las plazas. Tampoco los parques públicos van sobrados de lugares donde los coruñeses puedan refugiarse hasta que escampe. Sin embargo, A Coruña sí que cuenta con algunas cúpulas (o más, bien, falsas cúpulas) en algunas zonas verdes de la ciudad, como el parque de Eirís o en la finca de los Mariño, aunque esta última ha sido colonizada por los sintecho.
Esto afecta especialmente a los niños, que se resienten de estar tanto tiempo encerrados. Pero esto va a cambiar dentro de poco: O Ventorrillo tendrá la primera área infantil cubierta de la ciudad. Se trata de la zona anexa a la guardería del barrio, que tendrá 348 metros cuadrados, lo que lo convertirá en la zona cubierta al aire libre más grande de la ciudad. Se espera que las obras, que incluyen la reforma de la zona infantil y la instalación de unos toboganes para aprovechar un desnivel, se completen antes de que termine otoño del próximo año.
Pero, como señaló el Ayuntamiento, se trata solo del principio: el objetivo estipulado dentro del Plan de Barrios es instalar más de estas cubiertas ligeras de policarbonato que permitan a los niños jugar, llueva o haga sol. Aunque los vecinos de O Ventorrillo apoyan el proyecto, queda por ver el resultado final, porque este tipo de intervenciones tienen un impacto estético muy grande.
También hay que tener en cuenta la opción de los dieciséis centros cívicos distribuidos por toda la ciudad, que ofrecen salas donde leer el periódico o charlar. Pero estirar las piernas siempre será más complicado. Como señaló el concejal de Urbanismo durante la presentación durante la presentación del libro ‘Paisajes públicos’ la semana pasada, los coruñeses han tenido que conquistar estos espacios a partir de la lucha vecinal, como ocurrió en As Conchiñas, cuando en los barrios era necesario abrirse paso a codazos. “Luego, a partir del año 2000 ya fue distinto. Se crearon zonas verdes como Eirís o Vioño”. Él prefiere las plazas más antiguas, como la de Azcárraga, la de As Bárbaras, la de María Pita, la de Cuatro Caminos o incluso la pequeña plaza del Libro “un espacio muy logrado” Cada una muy distinta, pero casi todas sin cubiertas.









