La nostalgia ‘brutal’ por los sesenta de Díaz Gallego: “En la arquitectura de hoy no hay un estilo”
El concejal de Urbanismo reivindica en su libro el Plan General del 67, que dio origen a algunos de los hitos urbanísticos de la ciudad como la Torre Hercón o la Trébol

En su doble calidad de arquitecto y concejal de Urbanismo, Francisco Dinis Díaz Gallego es un entendido de la ciudad, y lo plasma en la obra que acaba de publicar: 'A Coruña y el plan general del 67'. El origen del libro es la tesis doctoral de Díaz, presentada en 2019 bajo la dirección del catedrático José Ramón Alonso Pereira y que ahora se abre a todos los públicos porque este volumen es de esos que hay que llevar bajo el brazo para recorrer la ciudad, como una verdadera guía para apreciar las obras que han marcado una época. “En la arquitectura de hoy en día no hay un estilo”, comenta en tono nostálgico. La obra la presentará el próximo lunes 23 a las siete de la tarde en la librería Hoboken.
Díaz decidió centrarse en plan de 1967 porque apenas se ha tratado “y, curiosamente, es el PGOM que más tempo estuvo vigente en A Coruña”, como si hubiera un vacío, entre 1948, que es donde José González-Cebrián acaba su libro “La ciudad a través de su plano’, y el actual. Pero el concejal de Urbanismo considera que “estamos demasiado cerca del planeamiento moderno como para poder criticarlo”. Además, el Plan del 67 lleva la firma de dos “tremendos” arquitectos: José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún.
Sobre las razones que existen para este olvido, Díaz apunta a la ruptura con la Dictadura: “Necesitaban borrar el plan del 67 para crear un nuevo planeamiento adaptado a la nueva ley del suelo, a la democracia, romper con el pasado. El desarrollismo como un concepto indeterminado al que se culpaba de todo”.
Se trataba, sin duda, de otra época. “En el 67 llega el Estado a la ciudad con la intención de convertirla en el polo industrial del noroeste y necesitaban dar respuesta a eso”. Como siempre ocurre, la parte industrial fue más rápida que la habitacional –“qué sorpresa, la viviendas siempre va lenta”– y había oleada de trabajadores masiva que venían del rural y de otros lugares que hicieron surgir el Agra. Como medida “exprés” se proyectó el Barrio de las Flores, que trataba de impedir que el Agra se expandiera decisivamente. Aunque llegó tarde, el del 67 era un buen plan. “Merece ser estudiado, y que tuvo medidas muy positivas para la ciudad”, insiste.
A él se debe que se construyeran muchas de la grandes torres que han marcado el ‘skyline’ de la ciudad en las últimas décadas, verdaderos hitos de la arquitectura, como la Torre Hercón. “Construcciones que después se denostaron y que ahora vuelven a estar de actualidad”, comenta el autor. “Los arquitectos solemos ponernos de acuerdo en pocas cosas pero la arquitectura vertical es la que no consume menos territorio”.
Edificios de alto nivel
Edificios de alto nivel como la torre Hercón “de las más estudiadas de toda España, con esa estructura de hormigón”, la torre Trébol “un edificio magnífico”... Todos, así como muchos que no son torres, son una consecuencia directa del Plan del 67, que provocó que desembarcaran en A Coruña arquitectos de nivel nacional, como Miguel Fisac (edificio Pou), Alejandro de la Sota, García Paredes, los propios Molezún y Corrales. “Había esa voluntad de convertir lo que no dejaba de ser una ciudad de provincias en una metrópoli regional”, comenta.
Pese a todo, “fue un plan denostado más que estudiado, debido a su relación con el Franquismo” pero no solo por eso. “En el fondo, en A Coruña somos un poco chovinistas, se interpretó que venía impuesto desde Madrid y cuando vienen de fuera por hacernos el planeamiento no nos acaba de convencer”. Como el Plan Cort, de los años 40, que se guardó en un cajón. “Los técnicos municipales se pasaron los días en los periódicos diciendo que era malísimo y era maravilloso”. Así se dio a luz al Plan del 48, “el peor de la historia de la ciudad”.
En la Coruña de los 60, la “potente” arquitectura tradicional (galerías de cristal) convivía con muchos otros estilos. “Es quizá, la época en la que mejor arquitectura se hizo en A Coruña, con el brutalismo, del que no existen tantos ejemplos en ninguna otra ciudad de este tamaño o los ejemplos de metabolismo japonés en Durán Loriga".
“En aquella época, podemos decir que había un estilo Coruña de arquitectura moderna, como la de Albalat (Andrés Fernández-Albalat) y ahora estamos un poco perdidos. También era comercial, pero el promotor de la época sabía imponer su estilo, y una mínima calidad”, aclara. En cambio, “últimamente nos estamos dejando llevar solo por lo comercial en sentido negativo, por una arquitectura bastante anodina y que sirve para cumplir la normativa de habitabilidad. Vivimos obsesionados y a veces ceñirse al puro cumplimiento de la norma da viviendas de menos interés”. Lo cual es una opinión insólita viniendo de un concejal de Urbanismo.









