Rachas de 120 kilómetros pelan las palmeras del Paseo Marítimo
Los árboles soportaron a duras penas los soplidos de la borrasca Nils
Caminar por el Paseo Marítimo hoy es un desafío extremo. Si se dirige uno hacia la Torre, el viento le empujaba como si tuviera prisa. Si camina hacia Las Esclavas, la sensación es que se sube una cuesta. El camino está jalonado de ramas de palmera rotas, como si la borrasca Nils fuera de un ciclón tropical.
No es para menos. A las seis y veinte de la tarde, en el Observatorio de Aemet se registró una racha de 120 kilómetros por hora. Es la más alta en un mes de febrero desde 1950. En el dique de abrigo, el anemómetro marcaba 102 kilómetros por hora, y 109 el de Bens.
Las ramas rotas cubrían el carril bici e invadían la calzada, y echaban carreras con papeles y otros desperdicios que azotaban a los viandantes. Afortunadamente, no se registró ningún accidente de tráfico por esta causa.


