El día en que el Deportivo ganó por goleada al rey Juan Carlos
La propuesta había partido de los vecinos de O Castrillón, en agradecimiento al apoyo del monarca para derribar el muro de la calle Oleoducto que separaba el barrio de Eirís

En el callejero coruñés hay calles que rinden homenaje a quienes, de alguna manera, honraron a la ciudad, hicieron algo por ella o llevaron su nombre por el mundo adelante. En el caso del Deportivo, era de justicia que el equipo que ayudó a poner A Coruña en el mapa tuviera una vía que le pusiera también en el lugar que merece. Lo que llamamos cotidianamente “Tercera Ronda” es la ronda Real Club Deportivo de A Coruña pero la historia estuvo a punto de ser muy distinta.
Corría el año 2012 y la Tercera Ronda estaba a punto de inaugurarse, después de muchos años de intentos, proyectos fallidos, presupuestos y obras. La vía tenía ya un nombre adjudicado: iba a estar dedicada al rey Juan Carlos I pero, en el último minuto, como se han logrado muchas victorias del Deportivo, el monarca perdió la batalla ante el club herculino.
La idea de bautizar el tramo que iba desde el pavo real hasta Ikea con el nombre del monarca había surgido en 2003, a raíz de una propuesta de la comisión gestora del barrio de O Castrillón. Los vecinos habían reunido mil firmas para conseguir que el Ayuntamiento le dedicase una calle al que entonces todavía era rey de España.
Agradecimiento
Pudiera parecer un tanto rocambolesco que una asociación vecinal de un barrio coruñés eligiese al Borbón para dedicarle una calle, pero lo cierto es que tiene su explicación. Con este gesto, los residentes que habían organizado movilizaciones para suprimir el muro de la calle Oleoducto, querían agradecer la colaboración de Juan Carlos I, al que escribieron para solicitarle que les apoyara en sus reivindicaciones, de la misma forma que mandaron cartas al Defensor del Pueblo, al presidente del Gobierno, que entonces era Mariano Rajoy; al ministro de Fomento, que era Francisco Álvarez-Cascos, a los juzgados y a distintas instancias europeas.
Aquellas manifestaciones multitudinarias de 2002 se producían, entre otros asuntos, para exigir el derribo del muro que separaba la calle Oleoducto de Eirís, una construcción que tenía como propósito proteger unas tuberías de Repsol que se encontraban en la zona. Los vecinos se concentraban todos los jueves para pedir que se eliminase el muro y solamente pararon en el mes de abril, cuando recibieron una carta del rey en la que les expresaba su solidaridad con el problema. “Es un escrito escueto pero amable en el que nos dice que ya pasó toda la información sobre el muro al Ayuntamiento y ahora esperamos a que el alcalde nos responda”, explicaba entonces en El Ideal Gallego un portavoz de la comisión gestora.
Finalmente, los residentes consiguieron que el muro que les separaba se rebajase al máximo y cumplieron de esta forma una reivindicación histórica en el barrio.
Primeras obras
En aquel momento, empezaba a hablarse de la Tercera Ronda pero era solamente un proyecto que intentaban cerrar entre el Ayuntamiento, la Xunta y el Gobierno central. No había un proyecto definitivo y tampoco había un nombre para poner en la placa. La primera piedra no se colocaría hasta el mes de noviembre de 2006 y en enero de 2007 empezarían las primeras obras con el derribo de las casas de Visma. El último tramo se concluyó en 2015.
En 2012, las reivindicaciones de una calle para el Deportivo iban en otra dirección. La cercanía de lo que entonces era General Sanjurjo a la fuente de Cuatro Caminos hacía que fuera una de las vías indicadas para ponerle el nombre del club. Pero los vecinos no lo acababan de ver claro. Justo entonces se concluyó el tramo urbano de la AC-14 y, ante el rechazo vecinal, el Ayuntamiento, que entonces estaba bajo el mando de Carlos Negreira, optó por poner en marcha el plan B.
La inauguración, un 21 de septiembre de 2012, fue una fiesta del deportivismo, que veía cómo se hacía justicia con su equipo. De esta forma, la Tercera Ronda que iba a ser para el rey Juan Carlos acabó siendo para el equipo al que el monarca entregó dos de sus copas como campeón.








